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folclore, o ciencia de las tradiciones y costumbres del pueblo, es, sin duda,
utilísimo instrumento para conocer las expresiones más auténticas del alma
popular, si nos referirnos siquiera someramente al folklore paraguayo, para
tener una idea de las costumbres y tradiciones que fueron surgiendo en el
Paraguay colonial, como natural consecuencia de la aleación racial y
consubstanciación espiritual de las razas indígena e hispana. Pues el
conquistador español - al revés del inglés, que despreciaba las razas
inferiores-, fue hacia la india.
"Ocho siglos de convivencia con el árabe -dice
Ricardo Rojas*- le habían familiarizado, a
pesar de la intolerancia oficial, con infieles de carne morena. Era hombre sin
prejuicio de raza para el amor; mestiza acaso él mismo, de moro, de gitano, de
judío". En el Paraguay, a la sombra amable de los altarzazos, se unieron el
español y la india, y nació el mestizo. Y de progenitores españoles residentes
en estas tierras, nació el criollo. Así se fue formando la sociedad paraguaya.
Costumbres paraguayas que vienen del coloniaje son el toro candil, la corrida de
sortija, el ybyrá-síi (el palo engrasado), la galopa-pú, los camba-mangá, los
pesebres de Navidad, los cheolos de Carnaval, los velorios del angelito con
música y baile. Y hasta hoy celebran los negros el 6 de Enero en Loma Campamento
y Laurelty Luque, la fiesta de San Baltasar.
Otra costumbre de la colonia que perdura hasta nuestros días, es el asado del
jueves santo, como una forma de burlar la regla de la fe católica, la cual dice
que el viernes santo no se come carne. Entonces la vecina invita: "aguerú ndéve
sekarú hagua" (te traje para que pruebes). Los niños juegan al descanso lo
llaman "limeta jekakue" consiste en saltar en unos cuadros trazados en el piso
en forma de cajones numerados, el fondo de una botella rota le sirve como
marcador.
Desde tiempos remotos, los guaraníes han utilizado instrumentos primitivos de
viento y de percusión, principalmente flautas de carrizo, silbatos, sonajas y
campanas, en las reducciones Jesuitas en Misiones Itapúa, se fabricaban
instrumentos musicales, estos eran comercializados en otras reducciones a
mediados del siglo XVI. Su prolongado aislamiento le han permitido conservar
muchos elementos introducidos en los siglos XVI y XVII por los conquistadores,
artistas y misioneros jesuitas procedentes de España. 
Las guitarras y arpas, los charangos introducidas por los españoles, son los
instrumentos básicos de la música paraguaya contemporánea, estos instrumentos
son fabricados en Luque con las técnicas de antaño. Uno de los estilos más
antiguos de música popular paraguaya es la polca; las baladas y otras canciones
conservan gran parte de la historia y tradiciones del país. La guarania, canción
de fluida melodía lírica introducida a principios del siglo XX, por
José Asunción Flores** es la
primera variación propia de la tradición colonial española.
Ante muchas manifestaciones del arte moderno utilizan temas de la tradición
indígena y religiosa, expresadas con frecuencia en la decoración de las
iglesias. Las primeras manifestaciones artísticas paraguayas datan de la época
colonial, cuando los misioneros jesuitas y franciscanos establecieron escuelas
de arte.
Algunos ejemplos de estas manifestaciones artísticas (desaparecidas en la
actualidad) se realizaron partiendo del barroco español y del estilo artístico
indígena; todos ellos forman parte de fachadas adornadas con figuras de santos,
púlpitos, sillas esculpidas en piedra y magníficos altares labrados en madera. |