 |
 |
 |
 |
|
|
|
Lectura Adicional: |
|
Hablaba sonriendo, el inolvidable doctor
Manuel Domínguez.
"Cuando se encontraba otro de los Domínguez, a cargo del Colegio Nacional de
la Capital, al ingresar en la Institución en el año 1914, en la jerga
estudiantil se le conocía ya con el expresivo sobrenombre de «Camberje», con
el que había sido rebautizado en mérito a que hacía cumplir el reglamento
escolar, con rigor inflexible. Murió en la década del ´40, aquí en Luque,
(1946) donde había venido a acogerse al abrigo de unos parientes para pasar
sus últimos años, hablamos de Silvestre Domínguez”. Parte de la Conferencia
pronunciada por el intendente Manuel Samaniego, el 13 de Enero de 1946 con
motivo al Cuarto Aniversario de la apertura de la Biblioteca Municipal de
Luque.
Ampliar
Artículo--> |
|
|
|
|
|
"...historias que son vivencias"
En un marco festivo los ex alumnos del Colegio Nacional de Luque, desfilaron por
las calles luqueñas. Esto ocurrió el domingo 16 de octubre de 2011, todo sucedió
bajo un sol primaveral. Las hojas amarillas dejaron de caer de las copas de los
arboles, un otoño vago las han dejado deshojarse. Como las reminiscencias, no se
pudieron escapar de los rostros que reflejaban esa añoranza del "parece que fue
ayer". Desfilaron por algo que nunca imaginaron podría llegar, el Bicentenario
de la República del Paraguay, encabezó el desfile que congregó en el microcentro
luqueño; alumnos, cónyuges, hijos, nietos, amigos, ex alumnos, docentes, padres
y vecinos de comunidad.
La mayoría por no decir todos con hogares formados, personas que se han sabido
destacar dentro de la vida nacional y política de nuestro querido Luque.
El día invitaba a conmemorar el Bicentenario Patrio, y al reencuentro.
Acompañaron el desfile diversas delegaciones de la Capital, "evocando los años
mozos". Un grupo de ex alumnos diferenciaba los versos de Amado Nervo, "Juventud
divino tesoro" con los de Gabriel García Márquez, que dice "La sabiduría nos
llega, cuando de nada nos sirve", es la nostalgia la que se habría apoderado del
grupo.
Más, ¿cómo ha podido enmascararse esta voz en la educación? Toda política
educativa aparece, entre otras, en una normatividad jurídica que es su base de
sustentación legal. El movimiento estudiantil de antaño hoy adultos mayores, nos
han hecho recordar que las políticas educacionales de los Gobiernos en
democracia, en lo fundamental, han mantenido la normatividad jurídica heredada
de la dictadura.
Ilustrativo de ello, es el principio de subsidiariedad del Estado y su
manifestación en el rol de un Estado subsidiario, aún vigente. Salta a la vista,
la pregunta ¿en qué medida esta normatividad jurídica, permite, hoy, cumplir con
el auténtico carácter moral de la educación y se ajusta a los valores jurídicos
de justicia, bien común y seguridad jurídica? Sostenemos que esta continuidad
del sistema normativo del tiempo de dictadura y, especialmente, del principio de
subsidiariedad del Estado, (escuelas subvencionadas) es un mecanismo relevante a
través del cual se ha usurpado la voz de la educación, generando el terreno
fértil para la desigualdad educativa y prebendas políticas.
Lo anterior, no significa desconocer el valor de la existencia de una educación
pública y de una educación privada, de una laica y una religiosa, más al
contrario, es plantear que la educación pública, aquella que se realiza con los
fondos públicos, que es de todos y para todos, es un bien público y amerita una
atención preferente y directa del Estado.
Ese vicio de mantener una escuela privada, pagando a los maestros con dineros
del Estado, a cambio de favores políticos, es algo que la democracia no ha
podido superar. ¿Cuál es esta voz educativa, usurpada o enmascarada? La
educación es una práctica social, cuyos significados, además de los otorgados
por la acción de los sujetos, están social, histórica, ideológica y
políticamente constituidos.
Lo anterior, permite destacar el papel de la ética en la educación y restituir
su carácter moral. Esta es la voz, propiamente, educativa y a la que debiesen
supeditarse el conjunto de elementos y factores que hacen a la complejidad de la
educación.
La normativa jurídica señalada, haber favorecido el resurgimiento de tendencias
tecnicistas que, desestimando nuestra tradición educativa, han intentado
supeditar, su carácter ético a una racionalidad instrumental, fundada en una
supuesta neutralidad de la ciencia, detrás de la cual podría esconderse la
lógica del mercado.
Baste atender, por vía ejemplar, al uso de ciertas nomenclaturas, extrañas al
carácter de la educación, que suplantan el lenguaje propiamente educativo,
constituyéndose en una jerga que se instala en el espacio educativo,
confundiéndolo, con la amenaza de reemplazar a la ética por recetas
tecnocráticas.
Que los alumnos sean llamados, a veces, clientes, los profesores y académicos,
recursos humanos, la relación enseñanza-aprendizaje quede reducida al desarrollo
de competencias, la institución educativa aspire a ser competitiva, eficiente y
eficaz, la vocación devenga en desempeño docente y el cumplimiento de la
innegable función de las instituciones educativas, se resuma en el eslogan de
‘calidad total’, constituyen algunas manifestaciones de un lenguaje
eficientemente propio de la empresa industrial y militar, y no de la institución
educativa.
¿Por qué es necesario recuperar la voz de la educación? El movimiento
estudiantil de antaño ha mostrado una arista del estado de la educación, ello
puede ser una excelente oportunidad para generar algunas condiciones para el
fortalecimiento de la democracia. Tarea, en que debiésemos tener la valentía de
revisar la normatividad jurídica que sustenta nuestra actual política educativa
y contemplar, críticamente, si ella permite cumplir, hoy, con los derechos
fundamentales, los valores que los sustentan y con los cánones de un Estado
democrático.
También debiésemos revisar la relación entre la libertad de enseñanza y el
derecho a la educación, planteado en nuestra Constitución, y discutir, por
ejemplo, ¿Cuáles serían las condiciones mínimas de educación, hoy, para la
existencia de la igualdad de enseñanza?
Todo ello recogiendo la valiosa tradición de la historia de nuestra educación,
sus enseñanzas respecto de una auténtica educación de calidad, ejemplo
paradigmático de lo cual es el Estado Docente que, sin duda, se contrapone al
Estado subsidiario.
En la conmemoración de los cien años de nuestra vida independiente, se
desarrolló “La Polémica del Centenario”; distintos sectores de la sociedad
denunciaron la crisis de la educación y se reunieron a discutir asuntos
fundamentales, tales como: ¿A quién le corresponde el derecho a educar, a la
familia, a la iglesia o al Estado? ¿O quizás, a una escuelita subvencionada
privada? ¿Quién debiese controlar la educación? ¿La educación debiese ser laica,
católica, evangélica, musulmana o sionista? , y, ¿Qué orientación debiese tener
un Colegio Nacional humanista e intelectual, o, profesional y técnico?, entre
otros.
Proponemos, el cierre del Bicentenario, inaugurar una “Polémica del
Bicentenario”, que permita desvelar el contenido de la crisis de la educación,
conditio sine qua non para el fortalecimiento de una educación y una sociedad
democrática.
Este es el auténtico contenido de una educación de calidad, y no aquellos
significados que, manifiesta o solapadamente, quieren otorgarle ciertas visiones
tecnocráticas. Podremos, ciertamente, con cada palabra agrandar la esperanza de
un nuevo amanecer.
Diciembre 2011.-