|
|
 |
 |
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
"... de las empatías silenciadas"
El argumento de Las moscas (*) puede resumirse con unas pocas palabras: la
venganza que Orestes y Electra se toman de Egisto y Clitemnestra por haber
matado los últimos a Agamenón después de su regreso de Troya, (1200 años antes
de la era común).
¿Qué relación tiene semejante revisión con la campaña mediática y nuestra tesis
de la literatura comprometida de la tragedia griega? Anticiparemos un dato: la
temática de la tragedia helénica no nos interesa tanto. No pretendamos refundir
la tragedia de los atridas para examinar el fatalismo de la existencia humana,
para desentrañar esos vaivenes repentinos de la fortuna a la desgracia, por
utilizar las palabras de Aristóteles en su Poética.
Elegimos adrede un tema conocido —para cualquier persona que se precie de culta—
para desentenderse precisamente de las peripecias y de la trama y evidenciar lo
que les sucede a los personajes concebidos desde una perspectiva moderna.
Las moscas es la primera obra dramática, fue escrita en base a una obra de
Shakespeare, publicada y representada valientemente en Paris en 1943, por la
resistencia, es decir, durante la ocupación nazi.
¿Qué son, qué significan las moscas?
Esta obra se inicia con el regreso a Argos de Orestes, disfrazado como un
extranjero que viniera de Corinto. A Orestes le sorprende la actitud de los
habitantes de la ciudad: cierran las puertas, se refugian en sus casas y llevan
ropas de luto. Sus gestos denotan temor, como si alguien los vigilara, como si
alguien los atemorizara.
El hecho resulta tanto más asombroso cuanto que la hospitalidad griega, la
franqueza de sus gentes y su familiaridad son proverbiales. Sin embargo, el
cambio en Argos es patente. Júpiter se presenta a Orestes de incógnito y le
revela lo que ocurre: una vez al año se celebra una ceremonia fúnebre; en ella
el gran sacerdote manda retirar una piedra situada delante de una caverna y las
almas de los difuntos retornan a sus hogares durante veinticuatro horas.
Por otro lado, las moscas son marsupiales, mamíferos vivíparos que carecen de
placenta o la tiene reducida, cuyas crías se desarrollan en el interior de una
bolsa o marsupio que poseen las hembras que les permite adherirse a las mamas y
las protege del exterior. Eso les permite seguir desarrollándose “upa” mamando
de la teta. Siempre hubo seres que les gustó vivir así, ya los griegos en los
tiempos helénicos (1200 a.a.e.c.) ya le hablaban a; "Vosotras las marsupiales".
Esta tragedia bien puede compararse a lo que sucede en Luque. Los "vivos" no
pueden ver a los que creían muertos, pero temen sus reproches por las
injusticias cometidas con ellos, el destierro es una y el "cháke" (“que te
golpeo”, en idioma guaraní) es otra. La autoacusación pública; la confesión de
sus culpas y el posterior arrepentimiento de cada uno de los habitantes de las
ciudades forman parte de la ceremonia.
Hasta los mismos líderes reconocen la participación en el destierro, y desde el
asesinato, las moscas, símbolo del remordimiento, atormentan y persiguen a la
población sin darle tregua. Como el “Apreté tuerca” que decía Augusto Montanaro,
hoy es una anécdota contada, con hilaridad por estos mismos mediáticos, pero
para quienes vivieron la tortura fue una tragedia el padecerla.
Esta omnipresencia del remordimiento hace que las personas vivan con un
constante temor a sus muertos. Pero, hablemos de los "vivos". La transformación
de la conducta de los habitantes del poblado es por tanto, una consecuencia de
las «moscas», que se abaten sobre la ciudad por el deseo del regreso al poder,
quien con ello pretenden al mismo tiempo consolidar ese poder sobre los otros.
En efecto, el crimen cometido por décadas constituye un buen pretexto para
mantener a la población sujeta a la esclavitud del remordimiento, se
atemorizando durante seis días a los funcionarios municipales. Y nos quieren
hacer creer que todos los habitantes de Luque son corresponsables del
extrañamiento de esos ciudadanos, y que los funcionarios municipales cometen un
error al "prestarse" en este referéndum, hasta ahora ningún culpable ha
intentado hacer pagar su culpa, reparándola.
Eso se vio evidenciado en este referéndum, cuando los Liberales Radicales
Auténticos de Luque decidieron apoyar firmemente a nuestros compatriotas en el
extranjero. Acudieron a la intendencia a pedir al intendente César Meza Bría su
ayuda, él los recibió y les prometió dar la pelea a favor de los emigrantes.
Esto bastó para que se pusiera en marcha parte de la estructura del partido
colorado, difamando, se le acusa a Meza de hacer reuniones políticas en la
intendencia, de haber contratado gente con sobre sueldo, entre muchas otras
cosas más.
Sin embargo el Dr. César Meza Bría, a pesar del vendaval de acusaciones, decidió
poner a todo su equipo político municipal con más de 200 veedores en las mesas
de votación en Luque a disposición del Tribunal de Justicia Electoral, (Luque en
este caso), esta decisión bastó para que se iniciara una cerrada campaña
mediática a fin de bajarle el perfil y desprestigiar su administración.
Así como existe la depreciación acelerada, también existe el desgaste acelerado,
en política las cosas bajan y suben, a ellos no les interesa el prestigio de los
otros, salvo que esta vez la moneda de cambio fueron nuestros paraguayos en el
extranjero.
Esta campaña mediática no ha regresado movido por afanes de venganza. Solo viene
sencillamente a reconocer Luque como su ciudad natal, como lo hizo Ulises en
Grecia. Se presentan en Luque como un adolescente sensible y culto, que viaja en
compañía de su preceptor, pero, asustado por las proyecciones que la ciudad está
tomando, la quiere abandonar. Se inicia entonces el tenso momento de la
decisión: ¿debe quedarse en la ciudad o marcharse? Esa es la sensación que queda
con esta campaña mediática.
Por la conversación que este tiene con su interlocutor conocemos el concepto de
la libertad, justicia social, igualdad, probidad que propone: la libertad
consiste en la llamada libertad del espíritu, por medio de la cual se conoce
todo; de esto se deriva una ausencia de compromiso, no lo tiene, solamente mira
el lucro, ya que el hombre se mira y sitúa por encima de todo lo demás.
Han pasados ya diez años desde que sucumbió Troya, todos los griegos volvieron a
sus hogares, salvo Ulises, que se quedó en Troya gozando de los placeres del
poder, a su regreso a Grecia, invento un cuento que narra los infortunios de
Ulises, rey de Ítaca, y atemoriza al pueblo para que crean su historia, nadie le
cree, solo su esposa Penélope que lo esperó con impaciencia..., el pueblo no es
culpable de los errores de Ulises.
Homero escribe esto en la Iliada, con sarcasmo, de la forma, como decimos los
paraguayos al revés de lo que es verdad, ¡¡inteligente he´i la tipo!! Esto lo
aprendimos en dictadura, los griegos lo hacían hace 3000 años.
El triunfo de esta libertad, en definitiva dio respeto a la persona, el mero
conocimiento le parece desdeñable, puesto que si le hace elevarse por encima de
las cosas, es que él no tiene peso alguno: «Tú no me has dejado la libertad de
esos hilos, que el viento arranca de las telas de araña y que flotan a la
distancia del suelo.» Canta Homero (Siglo VIII antes de la era común) en la
Iliada y la Odicea, canta a las glorías de la monarquía y celebra, por tanto, a
los que tenían al pueblo sometido.
Una vida sin compromisos es una vida desarraigada. El estar por encima de las
cosas se revela de pronto como carencia. Los compromisos no derivan de la
sabiduría, sino de los recuerdos, que a su vez son fruto del trato diario con
las cosas, y de con quién anduvo para llegar a esto.
Hallamos aquí ecos de la interpretación de Heidegger en Sein und Zeit (El ser y
el tiempo): según este autor, “…cualquier cosa en sí se le revela al hombre a
través del contacto con ella, y es entonces cuando averigua su importancia. No
son los monumentos arqueológicos los que nos dicen qué es una ciudad, sino la
residencia en ella: entonces cada rincón, cada esquina, son algo realmente
conocido por nosotros, porque los relacionamos con los acontecimientos de
nuestra juventud.
En consecuencia, al faltar esos recuerdos, esa vinculación, sentimos que; —«un
hombre público debe tener los mismos recuerdos que sus allegados»—. Sea de ello
lo que fuere, las peripecias y aventuras de esos dos poemas homéricos
constituyen una inmortal obra literaria en cuyas ficciones fueron siempre a
inspirarse los poetas y artistas de la posteridad y que en estos tiempos se
recrean en Luque.
Los luqueños sabemos quién es quién en Luque, sabemos que; quien difama algo le
falta; conocemos que la moral e intelecto de un país no surgen ni se establecen
en el ocaso; y que los esfuerzos insólitos no afirman ni estructuran
instituciones y conciencias.
El acierto y el éxito responden a la perseverancia; como el talento y la
voluntad son poderes generadores, que embellecen la tierra y consolidan el
progreso. Se tiene que sustituir el recelo, por la amistad; el prejuicio, por la
confianza; la falta de métodos y la distancia, por el acercamiento y la unidad.
Han de convencerse que poco hacen y valen las "figuras astros", si se cierran y
miran con desdén a los paraguayos residentes en el extranjero, generosos
paraguayos; y que los insultos y los caudillos no son los que producen
mentalidades señeras, ni uniones indisolubles.
Hoy más que nunca debemos afanarnos en salvar las dificultades geográficas con
los paraguayos que viven en el extranjero y las diferencias de ambiente,
educación y hasta de miserias políticas circunstanciales; y, de un instante y
otro, con persistencia de predestinados y serenidad de videntes, multiplicar los
medios, influencias y bríos a fin de que nuestro querido Luque sea palenque de
superaciones y de alturas; que por la ruta ascensional de la razón y de la idea,
se destruyan el analfabetismo, la ignorancia, la miseria y la desidia; que la
unidad por quienes quieran hacer algo prevalezca, nos redima de prejuicios
engañosos y haga avanzar a los retardados y olvidados; que en Luque nos
conocemos todos, en Luque hoy recordamos los dichos de Homero; «con quien anduvo
el vecino que tan bien le fue».
octubre 2011.-