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El Dr. Cesar Meza Bría junto al
Gobernador del
Departamento Central, Don Carlos Amarilla.
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El Dr. Cesar Meza Bría es para los Liberales luqueños sin duda, el que más
satisfacciones les ha dado en el plano político. Pero el sueño del recambio de
Intendente Municipal, es muy probable que se convierta en la realidad del
Bicentenario, que agita las aguas electorales a la izquierda y derecha del
espectro político luqueño, que está muy lejos de lo que la ciudadanía luqueña
desea. Estos últimos años se han vivido con crisis de autoridad, la cual la
política no es capaz de contener ni entender. Las aspiraciones ciudadanas
transitan por una vereda que va contramano de lo que cree su elite política.
Puede ser efectivo que ésta sea una crisis de madurez de la democracia –a raíz
de la persecución política sufrida por el Dr. Meza- y el desarrollo como
sostienen algunos, o la expresión de un agotamiento del liderazgos dentro del
liberalismo, dado el escaso liderazgo y la mala calidad de algunos candidatos a
la Intendencia, como sostienen otros. Más allá de la exactitud de uno u otro
diagnóstico, lo que resulta paradojal son los aprontes de tanto candidato a
intendente en medio de una evidente desconfianza e incredulidad ciudadana, que
se vuelca a quien ya conoce.
Ello, sin embargo, no pasa de ser una preocupación de imagen para estos
políticos, que la enfrentan con apelaciones retóricas acerca de sus
contrincantes, y capean de tiempo en tiempo, el vendaval de críticas que les
propinan.
El sillón del Lord Mayor en Luque, se encuentra atrapado, finalmente en cálculos
menores, no se hizo nada por fortalecer con buenos candidatos hacia la política
y los asuntos públicos, provocando que el poder político también envejeciera de
manera ostensible en esta última administración Municipal.
Meza Bría fue el primer Intendente
electo en democracia. La juventud de hace veinte años hoy expresan su
malestar democrático, están molestos con la clase política actual. Pero, al
mirar hacia atrás, y al retroceder sobre sus pasos hoy, estos ya adultos, se
encuentran con el Dr. César Meza Bria, que los identifica. Según todas las
opiniones coinciden; "los ciudadanos que no se identifica con ningún partido
llega cerca del cincuenta por ciento del electorado".
No
es raro entonces que en medio de este escepticismo los Liberales voten por quien
consideran un Liberal sin ataduras, un fenómeno político, que algunos dirigentes
y partidos califican de indisciplina intolerable y que desean reprimir. Lo que
en verdad ocurre es que el camino va de contramano con el que transita la
ciudadanía, se manifiesta una crisis de representación política que, a falta de
una visión con proyectos políticos de los otros candidatos, lamentan detenerse
en pequeñas escaramuzas cotidianas.
Las próximas elecciones municipales, cuyos resultados han sido calificados por
algunos como trascendentales para el actual Gobierno y de audacia política para
otros, tomando en cuenta, que sin tener ni manejar recursos, puntean a simple
vista el sillón municipal, no debemos olvidar ni dejar escapar al contrasentido
entre ciudadanía y política.
Lo más seguro es que la gente va a votar en masa por los buenos Intendentes,
independientemente del partido al que pertenezcan. Serán matemáticas de suma
simple y, al menos esta vez, apenas una referencia respecto a todo lo que digan
los ingenieros electorales.
Porque en ellas se expresa un principio de autoridad que es de carácter local,
perfectamente identificable, que no es posible sumar para sacar promedios de
éxito extrapolables a la lucha electoral. Si el Dr. César Meza Bría, tiene una
plataforma asegurada dentro del pueblo Liberal luqueño, es porque fue buen
intendente y los ciudadanos de varios colores votarán en las generales por él.
Por el contrario, en el escenario nacional no hay un principio de autoridad
capaz de ordenarlo. Ni el gobierno, ni su coalición con otros partidos, ni la
oposición, tienen o controlan el principio de autoridad que toda sociedad
requiere en algún momento de su desarrollo o evolución. La multiplicidad de
candidatos son exactamente eso: candidatos, que por ahora se enredan en
demasiadas cuentas acerca de la imagen, el poder económico personal, el mejor
derecho, o la mayor capacidad de crear problemas. Ninguno juega realmente a
posicionar una Autoridad, así, con mayúscula, que ordene un relato político de
futuro, más allá de las simples promesas o las frases cliché de cada época
electoral, esa virtud la tiene sin duda el Dr. César Meza Bria.