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El trabajo de educar, de estos pioneros, era esperar que "...un día la sociedad pueda contribuir y dar posibilidades de mejorar las oportunidades laborales de aquellos que se está educando".

En reconocimiento el Gobierno Nacional lanzo sello de valor numera


Las generaciones futuras que quedaron tras la Guerra más Grande de América, vio crecer las primeras canas en las cabelleras de los primeros maestros con que contaba el país, sin advertir que sus mayores, el mejor intelecto que tenia Paraguay desde la colonia, había sucumbido en días de zozobra e ignominia, consecuencia de la Guerra más Grande de América.

Ya lo decía Cervantes; "Advertid, hijo, que son las canas el fundamento y la base, todo hace asiento en la agudeza y discreción de tu maestro", decía una profesora de cuarto grado a sus alumnos.

El Gobierno Nacional, de Fernando Lugo, en reconocimiento a la labor de estas luqueñas, pioneras del Magisterio Nacional, Adela y Celsa Speratti, lanzo un este billete en papel moneda de valor numeral, por haber llevado a elevado nuestra cultura Nacional.


Los primeros maestros con que contó la República finalizada la guerra, fueron aquellas que en sus inicios solo sabían leer y escribir y de una u otra operación matemática. ¿A qué viene este pensamiento?, solo lógica, con la Guerra Grande se nos fue lo mejor, se fue el intelecto que se había forjado y formado desde la Colonia, recordemos brevemente que Gaspar Rodríguez de Francia, era un hombre culto y que sobre esa cultura se forjo la Patria antes de la guerra.

Los que murieron en la Guerra eran personas con preparación académica, fue el inicio del otoño en la vida de la colonia, como podrían ser las viejas casas que sirven aún de escuelas y que siguen cobijando a los niños luqueños. ¿Qué pasa?, ¿Es que empezamos a perder la fuerza vital, que es el amor a la patria?

Hace poco se escucho a un ex presidente electo en democracia, ironizando al decir que; “…había llegado a una edad en que si se despierta sin dolores es señal inequívoca que se ha muerto”, y fue notable escuchar esto, no era el dictador el que lo decía.

"La misma vejez es enfermedad" el desamor a la patria lo es también, se quejaba un poeta latino. Los placeres de la vida se hacen más difíciles de gozar. Napoleón exclamaba que "Los ancianos que no conservan las aficiones propias de la juventud pierden en consideración lo que ganan en ridículo", haciendo sonrojar a un cínico francés de la corrupta corte de Luis XIV.

Paraguay es un país de gente joven, sin embargo, saber educar es obra maestra de la sabiduría, más si se sufrió las injusticias de un exterminio. No hay cosa más terrible que envejecer de mala gana. Los primeros maestros al despuntar el siglo IXX lo hicieron disfrutando, ¡¡aún tenemos patria!! Exclamaban.

Por eso un poeta ruega a Dios que antes que se sienta viejo, venga la muerte a sorprenderlo joven. Y lo es, quien se proyecta hacia el porvenir. Es joven el anciano campesino, que siembra granos, para mayor gloria de la vida que lo bendijo al defender esa tierra, la tierra que lo acogió, es de sus nietos y bisnietos que están por venir.

Concluyamos estas lecciones de sabiduría antigua, como en el pasado lo hicieron los maestros luqueños, y, a través de eso, maestros/as, miremos nuestra realidad, porque nuestra patria necesita que alguien la quiera.


Magisterio Luqueño

En Luque se conoce que en el año 1819, el Sacerdote JORGE LANDAIDA, mantenía una escuelita de primeras letras, probablemente la primera de esta región, llamada en épocas coloniales “De las Salinas”.

Dr. José Gaspar Rodríguez de Francia, un hombre culto y con preparación académica, (fue diputado de la corte del Rey en España) priorizo la enseñanza, bajo su gobierno en 1831 la República contaba con 140 maestros, y más de 250 auxiliares para 5.000 alumnos.

El año 1856, según investigadores se vivía una época de gran auge en el magisterio, con relación a los países vecinos, (Brasil, Chile, Perú, Bolivia). Era el Paraguay durante el Gobierno de Carlos Antonio López.

1860, se establece en Paraguay, JOSE PARODI, maestro italiano, un educador que fundó la ESCUELA PARODI, convirtiéndose en 1868 en Escuela Municipal, los más memoriosos dicen que fue el Cuartel de la Guardia del Vicepresidente Francisco Sánchez. La Escuela Parodi se convirtió en el año 1916 en Escuela Pública “Gral. José Elizardo Aquino”.

Según el inglés, RICHARD F.BARTON, en “CARTAS DESDE LOS CAMPOS DE BATALLA DEL PARAGUAY”, relata sus vivencias: “A diferencia de Inglaterra, el Paraguay de antes de 1870, tenía un alto nivel de alfabetización, en contraste con los dos millones de niños sin escuela en Inglaterra”.

El esfuerzo de estos pioneros de la educación fue en vano, la guerra extermino todo lo construido desde 1856. En 1870, la única escuelita que seguía funcionando era la de Parodi.

FELIX ANTONIO VERA, (1859-1929) fue Profesor de Grado en la Escuela Pública y Director de varias Escuelas a la vez, cultivó el bíblico instrumento (arpa), integrante de varias orquestas y coros de la época. Se jubiló en 1913, pero siguió enseñando hasta 1923 y murió el 17 de octubre de 1929. Fue maestro de generaciones.

ADELA Y CELSA SPERATTI. ADELA nació en Barrero Grande en 1865 mientras que CELSA SPERATTI nació en Luque en 1868, momentos en que la población civil iniciaba el éxodo de Asunción a Luque, convirtiéndola en Capital de la resistencia paraguaya. Celsa egresó como maestra en la Escuela Normal de Concepción, Uruguay. Ambas hermanas implementaron los nuevos métodos de la educación vigentes. Celsa Speratti de Garcete falleció en Asunción en 1938, después de haber sido junto a su hermana pioneras del magisterio organizado como el que hoy conocemos. El Gobierno Nacional, de Fernando Lugo, en reconocimiento a su labor, lanzo un billete en papel moneda de valor numeral, por haber llevado a elevadas cumbres a la cultura nacional.

JUAN DE LA CRUZ BERNAL (Maestro Lacú), alumno distinguido del Maestro Parodi, en 1912, por iniciativa del maestro Bernal, es construida la Escuela Pública de Cañada San Rafael. Vivió humildemente como maestro labrador.

INOCENCIO PRISCILIANO SOTO (1890/1961), el maestro Soto fue quien liderara la construcción de la Escuela Mariscal Estigarribia, siendo su primer Director y Docente, tuvo una larga y provechosa labor en la Institución.

PEDRO NOLASCO TORRES Y ZARATE, ilustrado y culto docente, que vivió en una tapera de adobe, rodeado de invalorables libros antiguos, casi frente a la que fuera la antigua “Escuela mandi’ó”.

BRUNO ARRUA RIQUELME, realizó sus estudios primarios con el maestro Félix Arrúa. Fue telegrafista del Ferrocarril, enseñó en Escuelas de Acahay, Yukyry, Areguá, Costa Garay y en Luque. Fue docente durante 38 años.

DORA GOMEZ BUENO DE ACUÑA, maestra poetiza, según el célebre escritor español Miguel de Unamuno, la luqueña “fue el talento más vigoroso de nuestro tiempo (1936). Ella, como sus colegas maestras, además de sus labores docentes, confeccionando uniformes para los combatientes y actuaron de enfermeras durante el conflicto bélico del 32 al 35.

JOSE CONCEPCION ORTIZ, el maestro poeta, meritorio educador y consagrado escritor, miembro de la Academia Paraguaya de la Lengua Española, fue digno representante de la generación del 20. Enseñó el castellano en Colegios luqueños y de la Capital.

OSCAR M. CENTURION, el maestro periodista, formador del magisterio luqueño, fue su compañera la profesora MARIA EUGENIA ARCE DE CENTURION, decana de las Directoras de la Escuela General José E. Aquino. El Profesor Centurión fundó el Colegio “Dr. Manuel Domínguez”, el primer Colegio en Ciencias Contables del interior del país, en 1936. Dirigió el periódico “El esfuerzo”, clausurado por el gobierno de Alfredo Stroessner, el año 1947.

ELIGIO RIVEROS MONTANIA, (un soldado del Magisterio), con 45 años de servicio docente, fue el fundador de la Escuela Normal Nº 22, que funcionaba en su domicilio particular, convirtiéndose en 1958, en el actual Colegio Nacional de Luque.

GUILLERMO LEOZ, consolidó el Colegio “Dr. Manuel Domínguez” (fundado por Centurión) y le dotó en un esfuerzo titánico de un excelente local propio, dedicando su vida al noble apostolado de la docencia. El plantel de ilustrados pedagogos fue de primer nivel, (año 1970) los que se destacaron fueron los siguientes: PROF. LIONEL GONZALEZ, INOCENCIO ACOSTA VERA, ELVIO DARIO BUENO, NICO GILL
DOMINGO R. PEREZ, RODOLFO LANIK GERALEWKY, LILI DE FLORES, CRISTINA PEREZ
REINERIO MARTINEZ, entre otros.

El trabajo de educar, de estos pioneros, era esperar que "...un día la sociedad pueda contribuir y dar posibilidades de mejorar las oportunidades laborales de aquellos que se está educando", era un trabajo para nada encomiable, es tener una herramienta importante, e inculcar que es importante el saber usar eso que llamamos “dar los primeros pasos”, esto implicaba proporcionar al alumno o alumna una formación que alterna dos espacios de enseñanza, con las labores domesticas. Detrás de todo esto hay un maestro/a que en forma sistematizada, consiguen el aprendizaje del educando.

Científicamente suena lindo, y hasta razonable, tome usted en cuenta que en la lista de Grandes Maestros Luqueños que está más arriba, decimos; "... y miremos nuestra realidad, porque nuestra patria necesita que alguien la quiera, a más de los maestros" porque aún se encuentran personas, a las que el oficio de profesor rural, ya les es motivo para sentir un orgullo patrio, como antaño, era el enseñar por el solo reconocimiento a su oficio y la posibilidad de insertarse de mejor modo en la sociedad.



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