¿Consenso o cogobierno? La visita de Federico Franco el mes pasado a Luque,
invitado por las autoridades municipales, puso en la mira que algo anda mal en
la Alianza.
Tras una serie de escaramuzas los opositores Liberales a la administración
Karjallo terminaron con la boca abierta, ante las expresiones del vicepresidente
Federico Franco que dijo; "este Mercado Municipal, que el intendente Karjallo
está construyendo, es digno de elogios", estas palabras, que exudan
disconformidad y desconfianza de todos los actores políticos aliancistas,
incluidos los actores principales del hecho, los que no se ponen de acuerdo
acerca de qué hablaron en la mentada reunión.
Lo cierto es que este ácido comentario para los aliancistas, hablan claramente
del éxito de Karjallo frente al Municipio de Luque, el Nuevo Mercado Municipal
Nº 1 de Luque, la nave insignia de esta administración, fue presupuestada en G.
2.800 millones, pero debido a las exigencias de los propios locatarios
empadronados, ha sufrido modificaciones introducidas en el proyecto original,
cuya ampliación es de G. 400 millones. El costo total podría llegar a ser de
3.200 millones la construcción está a cargo del Consorcio Construcción Vial y
Civil.
Es un hecho que el quehacer político luqueño, tal como está diseñado, no puede
funcionar sin acuerdos entre el Ejecutivo Municipal y la oposición, que
viabilicen el ejercicio gubernamental.
Pero tales acuerdos pueden llegar a forzar el sentido mismo del sistema, más
allá de lo que es normal en el juego político democrático. Pues mayormente
bloquean la generación y gestión de las políticas públicas tal como las entiende
el gobierno en ejercicio, elegido por el pueblo, antes que generar un sistema de
gobernabilidad.
El po karé (doblar la mano) político, permite esta intrusión política que es un
amplio y calificado método que el intendente Raúl Karjallo y su equipo sabe
manejar. Prometió que la obra estaría lista para fin del año 2009, pasaron
enero, febrero y vamos por marzo. ¿Y qué paso? Que cada mes que pasa se ve más
majestuoso el edificio, y esto pone nerviosos a los aliancistas.
A pesar que faltan los embellecimientos principales, la iluminación, la
prevención de incendios y seguridad, la entrega del nuevo Mercado Municipal Nº 1
de Luque, lleva más de tres meses de atraso, situación que intranquiliza a los
de la alianza que pretenden ganar el sillón municipal, más ahora que se rumorea
que Karjallo, podría hacer el rekutu (ir a la reelección).
El mecanismo que permite esta intrusión política es un amplio sistema de quórum
calificados en materias municipales. En un almuerzo el 12 de enero de 2010, en
donde participo el vicepresidente Federico Franco, (PLRA) el intendente Raúl
Karjallo (ANR) y el senador Oscar González Daher (ANR), se comprometieron con
los comerciantes terminar lo antes posible el edificio.
En esa ocasión, tanto el legislador, como el jefe comunal aseguraron que en días
más sería habilitado el centro de abastecimiento local, pero dos meses después
del discurso, muy poco ha avanzado la construcción.
En una ciudad plenamente normal en su vida social y política, como lo es Luque,
sus mecanismos, tarde o temprano terminarán en una crisis funcional y política,
parte de la cual ya se esboza en el actual escenario político luqueño.
Tal confusión y falta de transparencia solo es posible en un sistema en el cual
existe una instrumentalización extrema, incluso de los actos más normales de la
política, y donde los actores se mueven –demasiado- por cálculos y
especulaciones de corto plazo.
En un sistema político con niveles normales de confianza, es necesario y
habitual que los candidatos a la intendencia de Luque dialoguen entre sí. Y que
tal confianza sea la base para producir soluciones y capacidad para sobreponerse
a este embate llamado Raúl Karjallo Blasser.
Naturalmente con plena conciencia de los planteamientos y el poder de los
adversarios. Pero eso en Paraguay, no funciona. Ya no existe el ímpetu
fundacional de la Alianza, los consensos de los dos primeros años de recuperado
el poder.
La cooperación que precisa el sistema para funcionar, lo conso-ciativo,
neologismo de invención paraguaya que tanto gusta a Camilo y no le reditúa
electoralmente en la oposición, incluyendo la oposición dentro del propio
Gobierno.
Ella necesita un sistema adversarial franco para diferenciarse del gobierno y
llegar al poder comunal, nos referimos al liberalismo. Esto explica el tránsito
de sus dirigentes desde los consensos a la teoría del juego limpio, atendiendo a
su electorado.
Todo parece una apuesta y un juego, con un abanico de posibilidades para
acuerdos políticos nuevos, donde todos van por el premio mayor, el sillón del
Intendente, que es el único poder funcional articulado que existe en la ciudad,
aunque para ejercerlo se deba pactar con el enemigo, a eso llamamos política.
Nadie puede garantizar que un sistema de esta naturaleza funcione de manera
estable y con una buena performance económica y social. Incluso hoy, que no
tenemos tanto de que preocuparnos, lo que siempre ayuda para llegar a acuerdos.
Eso sí, es difícil imaginarlo en funcionamiento en época de vacas flacas, de
restricciones económicas y agitación política, a menos que una extrema adhesión
a una idea común garantice los acuerdos, como parece ser que ocurre tras las
bambalinas. Son muchos los que creen que el transversalismo económico liberal es
el germen de este nuevo consenso político, ¿Será acaso el socialismo del siglo
XXI?.