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Fotos en primera plana de la prensa
capitalina dan cuenta de este siniestro, por la magnitud de el mismo y
que pudo ser peor. |
Los alarmantes hechos ocurridos en un depósito clandestino, (no se encontraba
registrado por el municipio) dejo al descubierto la cantidad de personal que se
debe destinar para sofocar siniestros como estos.
Y, principalmente, de los criterios que se tienen que manejar con una
institución de vital importancia.
El capitán de bomberos voluntarios de la Compañía de Luque (amarillos), Roberto
Cardozo, se lamentó que el intendente les haya cortado el presupuesto anual.
Manifestando que debían acceder a G. 95 millones, pero por culpa del jefe
municipal, sólo quedaron con los aportes de la ciudadanía.
Sin embargo, ayer se pudo ver a los amarillos trabajando en gran número, pese a
no tener la ayuda municipal. En tanto, pocos eran los bomberos azules que
estaban operando en el sitio, aún con el apoyo económico de la intendencia,
según los vecinos.
El intendente de Luque, Vicente Raúl Karjallo, admitió el recorte a los bomberos
voluntarios amarillos. Explicó que estos construyeron su sede en un sitio que
afecta la estética de la entrada a Luque El jefe municipal no se refirió a una
posible solución a futuro. En tanto los bomberos azules tienen presupuesto este
año de G. 250 millones, la discusión es que Luque les financia, según las
fuentes.
Mientras se discutían por los diferentes medios (radio, televisión), el fuego,
una gran llamarada lo consumía todo, el humo se levantaba, mientras los
desesperados vecinos trataban de resguardar sus pertenencias.
Este incendio de gran magnitud arrasó con el depósito, el fuego, que tardó unas
cinco horas en ser controlado, afectó también a una mueblería y una vivienda
vecina.
El fuego fue finalmente controlado con la ayuda del carro de bomberos del
Aeropuerto Internacional Silvio Pettírossi, reforzaron también las tareas
operativas. Los bomberos de ciudades vecinas como Asunción, Limpio, Fernando de
la Mora, San Lorenzo e Ypacaraí.
Lo ocurrido en Luque deja claro que lo que falta es el ¿cómo lo hacemos?, que en
la práctica, todo este andamiaje conceptual se viene al suelo, esta vez de
manera trágica, por querer disciplinar negándoles el presupuesto que la
ciudadanía le otorga a estos "mitai guazú indisciplinados” dijo una anciana ya
entrada en años.
No es que falte dinero o no se haya pensado en los problemas. Simplemente, a la
hora de implementar, se improvisa y con mal criterio. Es imprescindible cambiar
esta cultura de la improvisación por una de Municipio eficiente, en este caso,
en beneficio de todos los luqueños.
Tragedias que en su oportunidad parecerían anuncios emblemáticos terminan, una
apacible tarde de domingo, entrampados en problemas exclusivamente atribuibles a
la falta de previsión y cuidado en su ejecución.