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Liberales luqueños se congregaron frente a la Municipalidad de Luque con bombos, estandartes y calcomanías del Dr. Cesar Meza Bría a la intendencia de Luque, juntando firmas a favor de las listas abiertas. Las listas abiertas llegan en un momento clave en la vida ciudadana del luqueño, en donde el descreimiento en los políticos ha llegado a límites no imaginados, en el ciudadano común, que, al no encontrar una salida a sus problemas, añora volver al pasado. Es de esperar que la izquierda autodenominada progresista entienda que los partidos tradicionales son la base fundamental de esta sociedad. En la ocasión se les informó a los transeúntes y se les pidió su adhesión para el desbloqueo de las listas "sabanas". Las reacciones a regañadientes provinieron del descreimiento ciudadano, puesto que el propio liberalismo, “cajoneo” en el Congreso el proyecto de ley. A favor de las listas abiertas están los senadores Blas Llano, Fernando Silva, el Dr. Cesar Meza Bría, y por la juventud el Lic. Tomás Rodríguez..

Los liberales la tienen clara; como las células, si no se renuevan el cuerpo muere.


“Los Partidos constituyen, por esencia, la intermediación entre los ciudadanos y el Estado, función importante en una democracia, razón por la que su transcurrir orgánico interno también debiera ser democrático, pero, la democracia sin acotamiento deviene en la lucha por lo mismo, ella debe sustentarse en principios éticos y valores políticos de común aceptación por toda la militancia, pasando éstos a constituirse en las fronteras naturales de la organización, vinculados a programas, historias y conductas que constituyen el espacio de convivencia de los militantes que definen su perfil político” -comentaba el senador Fernando Silva Facetti, y acotaba seguidamente- un correligionario me dice; "soy Liberal y quiero la estatización” - y aclaraba- lo de liberal es por mi viejo, y lo de estatista porque soy de la izquierda”, concluía el senador Fernando Silva Facetti.

Ahora bien, ser militante de un Partido corresponde a una decisión personal; a nadie se les obliga a adquirir tal condición, ni puede - a posteriori - alegar ignorancia o engaño a la hora de su inscripción, tan solo que la juventud no solo quiere votar, lo que quiere es elegir.

Con el sistema de listas cerradas (listas sabana) en los partidos políticos, los niveles de democracia partidaria se ejerce a medias, la militancia libre y llanamente a adoptado las cúpulas, dejando fuera a las nuevas generaciones que deben expresarse en toda su estructura, en el reconocimiento y respeto de sus direcciones elegidas y en la firmeza para hacer cumplir los acuerdos, así como los compromisos y deberes que los militantes adquieren. El principio que ¿para ejercer derechos hay que cumplir deberes?, es realidad para todos los partidos y organizaciones en general.

O sea, los Partidos no son “resguardo” para que individualidades adquieran rangos de mandatarios, porque cuentan con sus “mosqueteros”, para luego actuar en contra de los acuerdos democráticos de ellos; no es el fundamento de los Partidos Políticos que, obviamente, no son clubes sociales al que se entra con sólo pagar la cuota de entrada, por eso se reclama la lista abierta.

Está claro que nadie puede impedir que cualquiera se proclame que es de tal o cual Partido, aunque permanentemente eluda los deberes como tal, pero no es ético que, además, reclame sus derechos, distorsionando argumentos democráticos y refugiándose en una lista sabana, “escondidito el sinvergüenza” pretende que el electorado le ha perdonado sus deslealtades, tan solo justificando lo actuado.

A la caída de la dictadura primó desde las cúpulas partidarias el “traje hecho a la medida”, entre Liberales y Colorados en esta materia, fue el más propio oportunismo político, ya que la amplitud en la afiliación que ella consagra estaba hecha, justamente, para generar el caos en las organizaciones políticas democráticas, y cuya eficacia solo es compatible con cúpulas autoritarias, como las enquistadas en el Partido Colorado, en que todas sus estructuras son elegidas con acuerdo de las cúpulas y sus decisiones se imponen sin debate y sus órdenes se cumplen ciegamente, o acaso ¿alguien ha visto en ellos disidencia a la hora de votar en el Congreso? Y si las hay, como ha sido una excepción puntual, es la de Lino Cesar Oviedo, diez años perseguido por estrosnistas colorados, empotrados en las cúpulas, sabemos cómo termino.

Obviamente, no fue casual la contradicción intrínseca de las listas sabanas que, por una parte, habilita a los Tribunales Supremos de los Partidos para conocer denuncias contra militantes “por actos de indisciplina o violatorios de la declaración de principios o de los estatutos”, y por otra, da a las cúpulas órdenes de votación a sus Senadores y Diputados. No olvidemos que este proyecto de "Listas Abiertas" fue "encajonado", con el voto de Liberales en el Congreso, de ahí la poca credibilidad y sinceridad que la ciudadanía ve en este acto.

Los autores del poner fin a las listas sabanas, son el Partido Patria Querida, que arranca viendo como, otras cúpulas y herederos del régimen dictatorial actuarían como tal, haciendo gala del autoritarismo en que nacieron y se formaron, y que siguen como “…Pedro por su casa, disponiendo del poder, sin ser electos” (fueron votados, no electos) al momento de votar la Ley de Listas Abiertas los conoceremos. Situación que nada tiene que ver con el ejercicio democrático que preside la existencia y actuaciones de los Partidos (los militantes) que lucharon contra la dictadura.

De ahí, la sorpresa y pena que causa ver a algunos senadores dirigentes de los partidos de la Alianza y otros auto referentes, concurriendo a darle su espaldarazo, a gente que ha perseguido, justificando sus actuaciones contra su partido, el conglomerado gubernamental y el propio Presidente. El resentimiento de haber perdido sus posiciones de poder como consecuencia del ejercicio democrático, o su afán de publicidad mediática, no los habilita para emocionarse por las listas sabanas y validarlas como principios democráticos fundamentales.

Si esa fuera su actual postura política o, más bien, retroceso político, bien le vendría crear su propia organización “resguardo”, para que sustenten sus carreras políticas y no embadurnar el nido que alguna vez dirigieron.

Es lamentable que hoy muestren su incapacidad de asimilar la democracia, aquel ejercicio que define la representatividad de las mayorías y minorías, teniendo siempre presente que el juego democrático es la única vía para concretar las legítimas aspiraciones, como el de llegar a ser mayoría, a menos que el resentimiento haga aflorar una íntima vocación autoritaria que anida en los que se creen elegidos, e irrumpa contra su partido.

Como en democracia, se entiende que los mandatarios políticos no provienen de ningún asteroide sino que emergen de actos soberanos de sus partidos, es inmoral que luego pretendan autonomizarse invocando la transición.

Por esta razón, sería más conveniente que construyan su propia organización, sin principios, valores ni estatutos, tan solo sirva de instrumento para postularse a cualquier cosa, quedando, entonces, habilitados para votar y actuar como les dé la gana o, como eufemísticamente dicen, votar y actuar en conciencia. No cabe dudas que, en esas condiciones, se les reconocerá su consecuencia. Los liberales luqueños dicen; ¿para ejercer derechos hay que cumplir deberes?, es la ceguera de los sordos.
 

Fotos: infoluque.com.py

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