“Los Partidos constituyen, por esencia, la intermediación entre los ciudadanos y
el Estado, función importante en una democracia, razón por la que su transcurrir
orgánico interno también debiera ser democrático, pero, la democracia sin
acotamiento deviene en la lucha por lo mismo, ella debe sustentarse en
principios éticos y valores políticos de común aceptación por toda la
militancia, pasando éstos a constituirse en las fronteras naturales de la
organización, vinculados a programas, historias y conductas que constituyen el
espacio de convivencia de los militantes que definen su perfil político”
-comentaba el senador Fernando Silva Facetti, y acotaba seguidamente- un
correligionario me dice; "soy Liberal y quiero la estatización” - y aclaraba- lo
de liberal es por mi viejo, y lo de estatista porque soy de la izquierda”,
concluía el senador Fernando Silva Facetti.
Ahora bien, ser militante de un Partido corresponde a una decisión personal; a
nadie se les obliga a adquirir tal condición, ni puede - a posteriori - alegar
ignorancia o engaño a la hora de su inscripción, tan solo que la juventud no
solo quiere votar, lo que quiere es elegir.
Con el sistema de listas cerradas (listas sabana) en los partidos políticos, los
niveles de democracia partidaria se ejerce a medias, la militancia libre y
llanamente a adoptado las cúpulas, dejando fuera a las nuevas generaciones que
deben expresarse en toda su estructura, en el reconocimiento y respeto de sus
direcciones elegidas y en la firmeza para hacer cumplir los acuerdos, así como
los compromisos y deberes que los militantes adquieren. El principio que ¿para
ejercer derechos hay que cumplir deberes?, es realidad para todos los partidos y
organizaciones en general.
O sea, los Partidos no son “resguardo” para que individualidades adquieran
rangos de mandatarios, porque cuentan con sus “mosqueteros”, para luego actuar
en contra de los acuerdos democráticos de ellos; no es el fundamento de los
Partidos Políticos que, obviamente, no son clubes sociales al que se entra con
sólo pagar la cuota de entrada, por eso se reclama la lista abierta.
Está claro que nadie puede impedir que cualquiera se proclame que es de tal o
cual Partido, aunque permanentemente eluda los deberes como tal, pero no es
ético que, además, reclame sus derechos, distorsionando argumentos democráticos
y refugiándose en una lista sabana, “escondidito el sinvergüenza” pretende que
el electorado le ha perdonado sus deslealtades, tan solo justificando lo
actuado.
A la caída de la dictadura primó desde las cúpulas partidarias el “traje hecho a
la medida”, entre Liberales y Colorados en esta materia, fue el más propio
oportunismo político, ya que la amplitud en la afiliación que ella consagra
estaba hecha, justamente, para generar el caos en las organizaciones políticas
democráticas, y cuya eficacia solo es compatible con cúpulas autoritarias, como
las enquistadas en el Partido Colorado, en que todas sus estructuras son
elegidas con acuerdo de las cúpulas y sus decisiones se imponen sin debate y sus
órdenes se cumplen ciegamente, o acaso ¿alguien ha visto en ellos disidencia a
la hora de votar en el Congreso? Y si las hay, como ha sido una excepción
puntual, es la de Lino Cesar Oviedo, diez años perseguido por estrosnistas
colorados, empotrados en las cúpulas, sabemos cómo termino.
Obviamente, no fue casual la contradicción intrínseca de las listas sabanas que,
por una parte, habilita a los Tribunales Supremos de los Partidos para conocer
denuncias contra militantes “por actos de indisciplina o violatorios de la
declaración de principios o de los estatutos”, y por otra, da a las cúpulas
órdenes de votación a sus Senadores y Diputados. No olvidemos que este proyecto
de "Listas Abiertas" fue "encajonado", con el voto de Liberales en el Congreso,
de ahí la poca credibilidad y sinceridad que la ciudadanía ve en este acto.
Los autores del poner fin a las listas sabanas, son el Partido Patria Querida,
que arranca viendo como, otras cúpulas y herederos del régimen dictatorial
actuarían como tal, haciendo gala del autoritarismo en que nacieron y se
formaron, y que siguen como “…Pedro por su casa, disponiendo del poder, sin ser
electos” (fueron votados, no electos) al momento de votar la Ley de Listas
Abiertas los conoceremos. Situación que nada tiene que ver con el ejercicio
democrático que preside la existencia y actuaciones de los Partidos (los
militantes) que lucharon contra la dictadura.
De ahí, la sorpresa y pena que causa ver a algunos senadores dirigentes de los
partidos de la Alianza y otros auto referentes, concurriendo a darle su
espaldarazo, a gente que ha perseguido, justificando sus actuaciones contra su
partido, el conglomerado gubernamental y el propio Presidente. El resentimiento
de haber perdido sus posiciones de poder como consecuencia del ejercicio
democrático, o su afán de publicidad mediática, no los habilita para emocionarse
por las listas sabanas y validarlas como principios democráticos fundamentales.
Si esa fuera su actual postura política o, más bien, retroceso político, bien le
vendría crear su propia organización “resguardo”, para que sustenten sus
carreras políticas y no embadurnar el nido que alguna vez dirigieron.
Es lamentable que hoy muestren su incapacidad de asimilar la democracia, aquel
ejercicio que define la representatividad de las mayorías y minorías, teniendo
siempre presente que el juego democrático es la única vía para concretar las
legítimas aspiraciones, como el de llegar a ser mayoría, a menos que el
resentimiento haga aflorar una íntima vocación autoritaria que anida en los que
se creen elegidos, e irrumpa contra su partido.
Como en democracia, se entiende que los mandatarios políticos no provienen de
ningún asteroide sino que emergen de actos soberanos de sus partidos, es inmoral
que luego pretendan autonomizarse invocando la transición.
Por esta razón, sería más conveniente que construyan su propia organización, sin
principios, valores ni estatutos, tan solo sirva de instrumento para postularse
a cualquier cosa, quedando, entonces, habilitados para votar y actuar como les
dé la gana o, como eufemísticamente dicen, votar y actuar en conciencia. No cabe
dudas que, en esas condiciones, se les reconocerá su consecuencia. Los liberales
luqueños dicen; ¿para ejercer derechos hay que cumplir deberes?, es la ceguera
de los sordos.