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Habitantes del Asentamiento "2 de
Noviembre". |
La necesidad de lo básico como lo es el agua, requiere acciones basadas en el
desarrollo de los individuos y sus capacidades, de sus accesos y de su
autoestima, de grados de autonomía que se logran con el crecimiento personal, a
objeto de no sólo mejorar las condiciones materiales de vida.
Esto debe reconciliar a los individuos con una sociedad que los ha marginado,
eso lo perciben, aunque no lo sepan los pobladores del asentamientos “2 de
Noviembre”, saben porque están en esta situación, a pesar de todos recrean la
confianza en las instituciones y en su condición de ciudadanos con derechos, por
eso esta denuncia.
La pobladora Cristina Noemi Silgueiro, del asentamiento "2 de noviembre" de la
Compañía Itapua´mi de Luque, en nombre y representación de la Comisión Vecinal
de Fomento denominada "Pro-Aguatería del Asentamiento 2 de Noviembre" ubicada en
la misma compañía, cuyo reconocimiento Municipal data del 10 de enero del 2010.
Comisión electa en asamblea con la asistencia de 24 miembros.
La presidenta de este asentamiento, denuncia el afán proselitista de Ricardo
Núñez I. (Bebí Núñez, ANR) al oponerse que la Aguateria Yboty S.R.L. distribuya
agua al asentamiento de más de 100 familias con no menos de tres hijos cada una.
Según esta pobladora la mencionada empresa se compromete a proveer de agua
potable a la población mediante una simple conexión. Sin embargo, "Bebí Núñez",
propone alzar el agua a un tanque en altura y de ahí distribuir el agua.
Los altos costos del tanque y los demás elementos, que tendrían que ser
solventados por los pobladores del asentamiento les resultan oneroso.
Los vecinos alegan además que se les amenaza con procesos judiciales por
separado si acceden a negociar el agua con la Aguateria Yboty, que ofrece la
conexión a G. 170.000 por casa fraccionados en 6 cuotas.
Sin embargo, resulta notable la ambigüedad o simplemente omisión con que este
tema se trata en las actuales propuestas electorales, todas las cuales se
comprometen a terminar con los asentamientos y convertirlos en barrios. Sus
propuestas no se vinculan a propuestas sociales para la prevención real y el
bienestar, ni tampoco diseñan intervenciones integrales capaces de crear
convivencia social sana. .
La gente carenciada debe entenderse como una condición que involucra
insuficiencias al momento de acceder a la salud, como lo es el agua, a las
oportunidades de recreación, como lo es la educación, el trabajo, y a formas
dignas y amables de habitabilidad y entorno. Lo contrario conlleva condiciones
de salud y enfermedades con déficit superiores a los promedios de la sociedad,
analfabetismo, abusos y exclusión laboral en diferentes edades y géneros, y
discriminación social.
Aunque ha sido levemente tematizado como hecho sociológico, la pertenencia a
barrios carenciados o pobres es motivo de alta discriminación en la sociedad
paraguaya, discriminación que nace del oportunismo por estar en un puesto un
poco más arriba que el otro.
Desde esta óptica estricta de ciudadanía política, la pobreza niega la alteridad
y las libertades, derechos, capacidades y oportunidades para vivir en libertad,
con dignidad y respetándose tanto a sí mismo como a sus pares.
Bajo esta perspectiva, la delincuencia aparece, en la óptica de los oprimidos,
como una opción que expresa una lucha de poder individual, casi impuesto por la
pobreza, y que se justifica por la lógica de ganar u obtener lo que otros
poseen. Si además, esas personas perciben vivir en un país más rico y poderoso,
es natural que desee participar de las nuevas oportunidades. A veces a cualquier
precio.
En este nudo se encuentra el problema central de la ciudadanía: los ambientes
insanos, precariedad y exclusión que generan una convivencia agresiva que es
fruto de la marginacíon. Primero en su propio entorno, luego en todo el espacio
social y urbano.
Ese es el fenómeno que llamamos socialmente focalizado y se encuentra en los
mapas georreferenciados tan en boga para describir como "el paraguayo no trabaja
porque no quiere, es haragán".