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Iconos de la radiodifusión luqueña,
Nicolás Delgado, Juan Carlos Cáceres, Kike Galeano y la poetiza Cristina
Melot. |
La prensa local critica el hecho de que por lado el presidente Lugo y su primer
anillo cuestionan la labor de los medios de comunicación, por las críticas que
hacen a su Gobierno, en este ínterin las radios comunitarias logran destrabar
trámites.
Desde 1990 la prensa ha evolucionado de ser un protagonista más de la política
de los acuerdos hasta convertirse en instrumento clave del escrutinio público a
las instituciones en la era de las desconfianzas. Los medios han vivido su
propia transición pero hoy, tras 20 años de una democracia a medias, (con listas
electorales cerradas, y sin segunda vuelta en las presidenciales) su papel
fiscalizador no los libera de su propia autocrítica.
Lo que no está en los medios de comunicación simplemente no existe. Esta
afirmación es, sin duda, exagerada y no enteramente fiel con la realidad. Por
cierto, muchas cosas existen aunque jamás alguien llegue a enterarse de ellas.
Sin embargo, cuando se trata de aquello que a todos nos interesa, la televisión,
la radio y la prensa escrita y digital proveen el único escenario posible por el
cual desfila nuestra historia.
Es para todos evidente que los medios de comunicación en esta década que se nos
va están a años luz de los de comienzos de esta misma década del noventa, época
en que Paraguay recién refundaba su democracia, sin telefonía celular, sin
internet, y sin radios en cada cuadra, todo producto de la tecnología. Es tan
tremenda esta distancia, que bien vale la pena disertar el recorrido para
entender en qué estamos ahora.
El juego de la transición
En la primera mitad de los noventa, los medios de comunicación se comportaron
como un invitado más en la mesa de los acuerdos de nuestra singular y exitosa
transición, en donde se politizo el poder judicial, en donde todos nos callamos,
hubo un golpe de estado, (marzo de 1999) llamado el marzo paraguayo, que con el
apoyo de la mayoría de los medios comprometidos en el lucro y el poder central,
que les dio esa instancia política de estar en el Gobierno lo apoyaban. La gran
mayoría del pueblo temeroso se silenció.
El mandato editorial de esos años privilegió el valor de la estabilidad por
sobre el impacto noticioso de revelaciones periodísticamente explosivas. Fue esa
la época en que se gestó una alianza tácita, y quizás hasta necesaria para el
momento, entre cierta prensa y las élites triunfantes.
El objetivo fue no poner en riesgo el aún frágil Gobierno que se comenzaba a
construir, y que al final fue el desastre más grande en materia de honestidad.
También marcó el comienzo de la caída del Partido Colorado.
Por otra parte, para ser propietario de una radio, se tenía primero que ser
partidario del Gobierno, (como en el pasado que afianzaba a Alfredo Stroessner
al poder, en una palabra, tenias que ser Colorado), era una en una época en que
proliferaban las FM en el país, con la esperanza de tener el incremento de la
potencia de transmisión si bien les permitiría llegar más lejos, ampliar a su
vez los riesgos de superposición de señales dado el escaso espectro disponible,
interferencias que eran sancionadas en el nuevo cuerpo legal en discusión.
El lenguaje de la época era muy cuidado. La preocupación de la prensa, radio y
televisión por el afianzamiento del nuevo sistema político también se expresaba
en la cobertura de los asuntos económicos. Los medios editorializaron en favor
de medidas pro crecimiento y apoyando gran parte de los nuevos programas
sociales.
La era de la competencia
“El Poder Ejecutivo critica a los medios de comunicación y apuesta a las radios
comunitarias” decíamos más arriba. El 27 de noviembre pasado, CONATEL modificó
algunos puntos referentes al reglamento para agilizar los trámites para la
creación de las radios comunitarias. Falta la firma del titular de la entidad,
Jorge Seall.
Más allá del humor, con medidas como estas se rompe el pacto tácito entre la
clase política y los medios de comunicación, que fue tan característico de los
inicios de los noventa. La prensa, como en todo el mundo, dirige ahora el lente
hacia las disputas entre facciones, partidos y el gobierno. Y los políticos
incorporan a los medios como un factor clave a la hora de crear sus estrategias
de comunicaciones para ganar popularidad.
El miembro del directorio de la CONATEL Ladislao Mello Cabral explicó que se
mantiene el reglamento vigente y puntualmente modificaron los trámites. "Que se
haga de una sola vez la tramitación, adjuntar todos los documentos requeridos.
Antes se hacía una solicitud y luego se hacía la verificación; luego venía la
segunda parte". Es en esta segunda parte donde se hace la "trampita" si dan la
licencia o no.
Lo que anteriormente se exigía era la base programática, pero ahora ya no será
necesario, de acuerdo a la modificación. "Se mantiene para las radios
comerciales. No hace falta para las radios comunitarias, porque en cuanto a la
programación son casi todas iguales", a lo que se quiere llegar es a que estos
medios se autofinancien. ¿Porque hoy no puede autofinanciarse una radio
comunitaria, si el poblador que tiene un pequeño comercio anuncia en ella?
Mello Cabral señalo que "...ahora ya no hará falta que se presenten certificados
de interdicción. También se refirió que exigirán legalización -vía escribanía-
de los documentos personales y del estatuto para las radios" de esta forma se
rompe un monopolio seudo partidista.
Para el logro de una estabilidad política, de crecimiento económico y de paz
social, tenemos que dar paso a una democracia más competitiva y menos orientada
a los consensos y ambiciones de lucro, en una República todos, absolutamente
todos tenemos los mismos derechos, expresan los “radialistas” comunitarios.
No sólo los partidos políticos comienzan a exhibir sus disputas entre ellos,
sino que también la industria de los medios de radio ya establecidas y el
Gobierno. Se desató la guerra por la conquista de las audiencias. Este nuevo
“psicopoder” ha puesto en jaque a todas las instituciones sociales, muy
especialmente a las instituciones escolares y universitarias, en cuanto modelan
la expresión del deseo. Asistimos, hoy por hoy, a estrategias que movilizan el
deseo en función del consumo a escala planetaria.
Las imágenes de la hiperindustria cultural y de instituciones de carácter
religioso se convierten en contaminantes y tóxicas, de manera mucho más radical
y peligrosa que los motores de combustión, cuando se propone a las nuevas
generaciones un individualismo hedonista y cínico cuyo horizonte no es otro que
la autosatisfacción.
El trabajo que hace este nuevo “psicopoder” se relaciona al destaque que la
derecha política a través de las radios ha hecho, en una serie de publicaciones
de los "escándalos de paternidad del Presidente Lugo", pero ninguno con
"agarradera" veraz. Los últimos han terminado en "no sé, me contaron, parece
qué, creo que".
El secretario general, Miguel López Perito, expreso su malestar y cuestionó que
la prensa solamente publique las cosas negativas e ignore las obras del
Gobierno. Planteó la necesidad de realizar varios encuentros con los directores
de medios para consensuar y establecer una agenda temática.
La CONATEL defiende la idea de que las radios comunitarias reciban publicidad
del Estado, a través de mensajes diseñados por diferentes entidades. "No pueden
no recibir nada. De lo contrario de qué van a vivir. Son más bien mensajes, no
entran en el concepto de publicidad", manifestó Ladislao Mello Cabral.
Días atrás, saltó a la luz que una radio Luqueña, considerada radio ilegal
recibía dinero de Itaipú a través de la Secretaría de Información y Comunicación
para el Desarrollo. El hecho fue admitido por el propio director de la entidad,
Carlos Mateo Balmelli. Luego resolvieron conformar una comisión para el
seguimiento.
En momentos en que se pone en duda el desprestigio de los partidos políticos, de
los jueces y de los parlamentarios, estos medios se yerguen como fiscales
inescrutables. Un rol nada distinto del que juegan en buena parte de las
democracias modernas. Sin embargo, la radio comunitaria no pueden quedar exentos
a este escrutinio público.
Tal como el resto de las instituciones, los medios radiales de derecha, cometen
errores, muchas veces su lente está infiltrado por sesgos ideológicos heredados
durante la dictadura, que en algunos casos aún la justifican y abusan del gran
poder que ostentan. Y si bien jugaron un rol definitorio durante la transición a
la democracia en el Paraguay de los consensos, hoy tienen una función muy
distinta, pero no menos importante.