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Concejal Municipal José Luis Ibáñez
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proyecto obedece a supuestas irregularidades detectadas por la
Controlaría General de la República, luego del estudio de un informe
final de la inspección técnica a las obras ejecutadas por la
Municipalidad y el informe final de la Auditoría Presupuestaria de
Ingresos y Gastos en el ejercicio 2008, por parte de la Contraloría
General de la República, entregado en agosto pasado.
Ibáñez cree que su pedido es justo considerando los dictámenes de la
Contraloría, entre los que considera un daño patrimonial por más de G.
1.700 millones en impuestos que no fueron pagados algunos y otros
absueltos, dejando de ingresar a las arcas municipales en concepto de
impuesto inmobiliario por modificaciones hechas en las superficies de
los inmuebles del territorio luqueño. En donde pone mayor énfasis Ibáñez
es cuando califica de “negligente la administración de los bienes
públicos”, recién a partir de la declaración de la Contraloría, puesto
que el manejo informático usado por la Administración municipal no da
para el manejo de datos.
La Junta Municipal, por Res. JM 41/2007, había autorizado la realización
de una auditoría, incluyendo una auditoría informática, la Intendencia
nunca presentó el resultado de la misma, aparentemente nunca se hizo, a
pesar de haber sido requerida en varias oportunidades por la Junta. La
falta de técnicos y de presupuesto, lo anticuado del sistema informático
no permitió realizar las modificaciones para tal efecto, quedando sin el
cobro de impuestos.
Esta falencia en la ejecución de obras radica en un pésimo control, ya
que el programa informático que es utilizado por catastro se encuentra
sin operador, el presupuesto es tan bajo para cubrir este puesto de
trabajo, que no se encuentra un analista que se haga cargo del sistema.
La Junta y su Comisión de Obras reclamó en varias oportunidades este
inconveniente y una mayor dotación de infraestructura a la Dirección de
Obras y Servicios Municipales, que se mantiene insuficiente, lo que se
traduce en pérdidas por mala calidad de las obras por más de 100
millones de guaraníes.
La presentación no tiene apariencias de llegar a buen puerto, y así
destituir a Karjallo, puesto que los números no cierran. Aunque podría
contar con el apoyo de la bancada liberal. El tema visto fríamente es
que los ediles, los 12 concejales municipales se auto adjudicaron
jugosas dietas con la lapicera de Karjallo, de cobrar G. 7 millones
pasaron a cobrar más de G. 9 millones cada uno al mes, lo que en un año,
incluido el aguinaldo, representa G. 117 millones para cada uno.
Mientras que el intendente Karjallo percibe mensualmente unos G. 11
millones, lo que sumado en un año, incluido aguinaldo, ronda los G. 143
millones al año.
Entre el sueldo del intendente Karjallo y los 12 ediles –los de arriba-,
la ciudadanía luqueña -los de abajo- se debaten en una pobreza
franciscana, han dejando que anualmente se les escapen unos G. 1.547
millones en pagar a respetables autoridades, -los de arriba-. Sin
embargo, algunos despistados –los del centro, y que deciden una
elección- se pelean por quien es Colorado o Liberal, para ellos no hay
acuerdo ni dinero.