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Se niegan a cobrar el
medio pasaje a los alumnos y en algunos casos hasta los
maltratan verbalmente. |
onsiderado
el ingenio de los luqueños, y en un intento de ganarle al tiempo
desmitificado por los nuevos tiempos en la década de los 60, en donde
todo aquel que quisiera salir de Luque tenia que hacerlo en tren. Se
encontraron experiencias similares en la ciudad Capital, el colectivo
(la tradicional combi) fue un fenómeno que se dio a Asunción y que con
el correr del tiempo impuso un sello propio: la utilización de chasis de
camiones para ser adaptados como pequeños ómnibus. Esta característica
fue la que lo hizo popular y aunque se tratasen de Micro Ómnibus, el
término colectivo se quedo en la Cuidad de Luque.
El desarrollo en la industria automotriz de los años 20 hizo que los
vehículos fueran más confiables y efectivos, surgiendo nuevas líneas de
ómnibus y promulgándose las primeras ordenanzas municipales respectivas.
La capacidad de estas unidades era de 20/22 asientos pudiendo además
transportar pasajeros de pié. Con el desarrollo de una industria de
carrocerías de madera era incipiente y la importación de vehículos más
grandes con más capacidad de pasajeros aumentó notablemente. Tan es así
que hasta se trajeron ómnibus doble marca Leyland con acoplados que
funcionaron en San Lorenzo procedentes de Inglaterra.
El transporte automotor de pasajeros iba en auge y mientras los ómnibus
crecían en cantidad de unidades y tamaño, en Luque las combis (taxis
colectivos) que transitaban por las calles luqueñas veían traer gran
cantidad de pasajeros transportados.
Final de la década del ´20 fue la crisis mundial, cuando el dinero
escaseaba, la gente prefería ser transportada en tren o en carretas, el
viaje más famoso de todos los días era el del tren que transportaba
leche, el "Tren lechero" salía de Luque a las tres de la mañana. Pero
don Emilio García un luqueño dueño más tarde del Cine Florida, tuvo la
brillante idea para buscar una solución al problema. En esos años el
trabajo de los camioneros era poco pues le había quitado clientela el
tren. En Luque la escasez de caminos hacia difícil llegar prontamente a
Asunción, en especial los días de lluvia.
A don Emilio en la década del 50 se le ocurrió que transformaran los
autos en un pequeño ómnibus, llevando varios pasajeros por un itinerario
fijado a un precio reducido por pasajero. Así nació el colectivo Luqueño.
De los barrios a las compañías luqueñas, los domingos se formaban largas
colas de carretas, carunbe, y se solía ver estos automóviles en la
fiesta del fútbol. Una época donde enamorarse era llenarse de
prejuicios.
Los vecinos recuerdan la línea de transporte Nº 24 que tenían su parada
en Ita Enramada. Todos eran conducidos y acompañados por un guarda que
cobraba el boleto cuando el pasajero se bajaba. El pasaje tenia un costo
de G 15 por persona, mucho menos de lo que cobraban los taxis, y más
barato que el tren.
Los colectivos operaban por número de línea el cual era elegido
libremente tomando por lo general el de la línea de Tranvía u Ómnibus
con la que competían en Asunción, en Luque las carretas, y el tren eran
su competencia.
Con el correr de los años, la dictadura impidió a muchos que se
resistían al régimen a tener un medio y explotarlo, solo los amigos del
régimen tenían acceso al negocio. En esos años comenzaron a carrozarse
chasis de camiones y los colectivos se fueron haciendo más grandes y de
mayor capacidad hasta transformarse en los ómnibus chatarra, sucios, y
peligrosos que hoy conocemos.
Hoy el pasaje es caro y los colectivos se encuentran en pésimo estado,
aparte de ser un golpe al bolsillo del pasajero, a más de viajar en
colectivos en muy mal estado, parados, incómodos, la radio a todo
volumen, escuchando los gritos de los vendedores, los usuarios tienen
que soportar que los chóferes se nieguen a cobrar medio pasaje a los
estudiantes, dejándolos en las paradas porque, simplemente no los
quieren llevar.
La culpa la tiene el precio del crudo dicen los empresarios, pues
lograron su objetivo: "Aumentar el precio del pasaje a G. 2.300"; Parece
que G. 100 no es nada, pero esta suba golpea al bolsillo de los
pasajeros.
Mirándolo así un ómnibus puede llevar hasta 50 pasajeros sentados, que
por lo general los llevan, si sacamos una simple suma matemática el
resultado que obtenemos es que 50 pasajeros abonaron G. 115.000 (US$ 30)
por 12 kilómetros que es la distancia de un extremo a otro en Asunción,
¡¡Negocio redondo!!.
"La suba del pasaje siempre estaba relacionada con el poder de turno,
les guste o no a los empresarios del transporte que me recuerde de esto"
nos decía un dirigente opositor al sexagenario régimen que se va. "El
régimen imponía un precio en el pasaje a cambio de disponer de las
maquinas los días de las concentraciones políticas, así nadie salía
lastimado" nos comenta.
El último golpecito de la Secretaría de Transporte del Área
Metropolitana (Setama) fue establecer el pasaje de G. 2.200 pasó a
equivaler G. 2.300, golpecito que esta vez digámoslo con humor; "...la
culpa es de Hugo Chávez que tanto pio se cree ess´e con su crudo, a más
de esos roño$o$ árabes, y los yanquis, ellos son l´oo que hacen subir el
pasaje" nos decía un vecino.
Así el humor del pueblo va de la mano con las personas que utilizan este
medio para su movilización, un humor contra los transportistas en un
sarcasmo gua´u. No es solamente la suba del precio del pasaje, sino
además el mal estado en que se encuentran los ómnibus (asientos rotos,
constantes problemas mecánicos) y, por supuesto, la tradicional queja de
los estudiantes, pues no faltan los "colectiveros" que se niegan a
cobrar el medio pasaje a los alumnos y en algunos casos hasta los
maltratan verbalmente.
Son varios los problemas que una persona encuentra en un viaje en
colectivo, pero las distintas quejas y protestas hechas, casi siempre
quedan en la nada, como este comentario que, seguramente quedará en el
ciberespacio porque a los usuarios no queda otra opción, ante la suba y
los inconvenientes de los micros, que seguir utilizándolo y "aguantar
las dificultades".