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Marcha campesina organizada por la
MCNOC, su presidente Luis Aguayo, advierte sobre una posible explosión
social si no hay solución inmediata y pronostica que las invasiones van
a seguir después del cambio de gobierno. |
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el objetivo de hacer una "reforma agraria sin traumas", el presidente
electo Fernando Lugo convocó a un encuentro taller a gremios
empresariales de la producción, organizaciones campesinas y sectores
sociales para discutir el problema de la tierra, según sectores de la
Alianza. Patriótica.
Aparecen como añejas, en consecuencia, las frases como "más
participación", "queremos justicia" y tantas otras que gatillan
inmediatamente la pregunta de "está bien, pero... y cómo?". Los
discursos partidarios, además de estar obsoletos, son entre sordos,
inútiles, desgastados. De ahí el deterioro del político. Como no se
oyen, se gritan, y como no se ponen de acuerdo, se crea el personalismo
y de ahí a las ganas de ser candidato son casi automáticas.
Como carecemos de líderes, lo atinado pareciera abrir las ventanas,
refrescar la política, recuperar los partidos políticos hacia un rol
cuerdo, aterrizado, discutiendo positivamente lo que deberíamos hacer.
Así el presidente electo convoca a diseñar, un programa de reforma
agraria sin violencia, mediante un taller del que participarán
representantes de la Asociación Rural, Unión Industrial, Mesa
Coordinadora Nacional de Organizaciones Campesinas, Federación Nacional
Campesina y de otros sectores.
Mientras, en Caaguazú persiste el peligro de enfrentamiento entre
campesinos. El líder de la MCNOC, Luis Aguayo, advierte sobre una
posible explosión social si no hay solución inmediata y pronostica que
las invasiones van a seguir después del cambio de gobierno.
El tema es que una de las estrategias para volver a creer en nosotros es
partir desde la base misma, desde la comunidad, desde los problemas
locales. Desarrollo territorial, desarrollo comunal, participación
popular. Todos, con una actitud de bien común, de un mínimo de
solidaridad, de una mínima conciencia de que constituimos una sociedad
donde todos debemos tener cabida.
En Paraguay hay dos extremos de paraguayos que deben acercarse
mutuamente. Unos, que creen que solo ellos existen. Primero ellos,
segundo ellos y tercero ellos. Si ellos están bien, el resto del mundo
puede hundirse. Los otros, son aquellos que el Estado debe darles todo,
la fruta peladita y en la boca.
El evento comenzó a tempranas horas en el hotel Granados Park, ubicado
en el microcentro capitalino. Fueron invitados representantes de la
Asociación Rural del Paraguay (ARP), Unión Industrial del Paraguay (UIP),
Mesa Coordinadora Nacional de Organizaciones Campesinas (MCNOC),
Federación Nacional Campesina (FNC), entre otras organizaciones de
productores y sectores sociales, informaron en la Alianza Patriótica.
Lugo, consultado sobre el tema, junto al vicepresidente electo, Federico
Franco, dijo que el encuentro fue "un taller de información" sobre
"experiencias boliviana, brasileña y mexicana en reforma agraria". Están
invitados referentes de todos los sectores productivos para formar una
mesa común y "diseñar la reforma agraria más conveniente para el país".
"Hay diferentes propuestas que se han acercado, la MCNOC tiene su
propuesta, los otros grupos también. Yo creo que llegó el momento de
buscar una reforma agraria posible, ser realistas, y ver que es posible
en Paraguay una reforma agraria general sin traumas, sin violencia, que
se haga de manera racional, de manera serena y eso formará parte del
consenso en el futuro", expresó el ex obispo.
Los convocados representan una de las vertientes por las cuales a lo
largo de todo un siglo se fueron constituyendo las modernas clases
medias asalariadas paraguayas el sector social más numeroso en la
actualidad y el más importante en la economía paraguaya junto con el
empresariado.
La historia de estos convocados es similar a la de muchos paraguayos, de
la abrumadora mayoría de ellos, en los hechos.
Sus abuelos o bisabuelos eran campesinos que fueron enganchados para
llevarlos a las tanineras o los hiérvales a principios del siglo XX.
Allí aprendieron a leer, a escribir y a organizarse, adquiriendo su
notable y perdurable conciencia social y proletaria, historia que bien
la narrara Rafael Barret "...la que luego correría a lo largo del país",
cuando el cierre de las tanineras, después de la Guerra del Chaco
Muchos regresaron al campo de donde habían salido años antes sus padres,
pero la mayoría llegó a instalarse en las ciudades, adonde aparecieron
así por primera vez masas numerosas de obreros libres y a la vez
forzados a contratarse como asalariados, a riesgo de morirse de hambre
si no lo hacían.
Este fue, por así decirlo, el primer gran pujo del parto que duraría un
siglo y del cual habría de nacer la moderna clase de los asalariados
paraguayos y que los campesinos paraguayos con tierra lo sufrieron junto a todos
los demás y ayudaron a todos a soportarlo con dignidad.
Décadas después, los hijos de esos mismos obreros, que ya no soportaban
el hacinamiento de su vida de allegados en las villas hule (casas con
paredes de hule) donde se
instalaron sus padres, decidieron organizar las tomas de terreno que
originaron las poblaciones que dibujaron el perfil de las modernas
ciudades de Paraguay.
En el seno de cada una de esas poblaciones, se encuentran hoy día, entre
los vecinos más respetables, a las sólidas y siempre activas, sensatas y
prácticas familias de esos campesinos paraguayos.
Estos grupos de personas se encuentran en todas partes entre las
fundadoras de la respectiva población y dirigen muchas veces sus juntas
de vecinos y centros de madres, los sin casa, los sin tierra, los
desheredados de este país.