esfilaron
miles de estudiantes por las calles luqueñas. Estudiantes de escuelas y
colegios de Luque participaron este miércoles 11 de junio. El 12 de
junio cumplió el 73º aniversario de la Paz del Chaco, el sentimiento de
esta generación con el pueblo boliviano es diferente, son nuestros
hermanos.
Bellas chiroleras, alumnos con uniformes de gala, maestras y directivos
de numerosas instituciones educacionales públicas participaron de este
colorido desfile.
Muchos de nosotros, nuestros padres especialmente recuerdan que durante
la Guerra del Chaco, y después de ella la palabra "¡El último, boli kuña!",
y similares se emplearon entre los niños, a modo de juegos y como mofa
de los más débiles, entre los jóvenes el apodo de "boli" ya era
considerado un insulto.
Era expresar el desprecio que se inculcó al enemigo ocasional durante la
Guerra del Chaco y este hecho creó una cierta imagen de superioridad y
superioridad completa en lo que respecta a las tropas paraguayas en la
guerra, "les ganamos fácil" fue la creencia que se inculco en esa
juventud, hoy la de nuestros abuelos.
Sin embargo por razones políticas publicitarias de la dictadura no se
tomo en consideración lo que el propio general José Félix Estigarribia,
afirmaba en su discurso de conclusión de la guerra: "Habéis derrotado a
un enemigo tenaz y a una naturaleza hostil", se refería a los altos
jefes bolivianos: coronel Oscar Moscoso, general Julio Sanjinez, general
Enrique Peñaranda, teniente coronel Felipe Rivera, coronel Bernardino
Bilbao Rioja y David Toro Ruilova.
Al evocar hechos como estos, nuestra memoria nos disuade a ver nuestra
realidad, nuestros problemas como nación mediterránea, rodeada por dos
colosos, Brasil y Argentina.
Si Bolivia tiene problemas con su riqueza natural, los hidrocarburos,
nosotros en igual condición los tenemos con la riqueza que generan las
hidroeléctricas Itaipú con el Brasil, y Yacyretá con Argentina, estas
dos hidroeléctricas construidas en territorio paraguayo nos aportan los
recursos que legítimamente le pertenecen a Paraguay, y que son negados
por estos países, eso se debe a los tratados que en dictadura firmaron
personas que se auto denominaron ser los elegidos para gobernar el
Paraguay.
Nuestra preocupación entonces ha de ser explicita; "es acelerar nuestro
desarrollo como nación y enfrentar nuestro necesario reposicionamiento
en el ámbito internacional, en un mundo globalizado donde es evidente
que sufrimos una creciente falta de competitividad, frente a la natural
emulación de otras naciones hermanas que también buscan salir del
subdesarrollo. Este esfuerzo tiene que plantearse en el marco de un
necesario cambio en los estilos de construir y hacer política, todo lo
cual pareciera más que alentador.
Emulación; pobres, equilibrios y estrategias
Nuestro antagonismo ahora es con la pobreza, el atraso social y
económico, que se soluciona con un instrumento o estrategia económica.
Nuestro problema social necesita una solución correspondiente a la
materia enfrentada.
Sin embargo, un problema que abarque temas económicos, sociales e,
incluso, culturales, y que cubra una cantidad significativa de la
población de un país, es un problema político, que requiere, previo a
los instrumentos y estrategias a aplicar, un análisis y decisión de tipo
político, no partidista, sino de discusión y decisión nacional, donde
concurran los diferentes poderes del Estado, los gremios de
representación, los partidos políticos, todo el mundo.
La República del Paraguay en la actualidad está enfrentando diversos
problemas que se pueden estar transformando en políticos. La educación
básica y media, jóvenes que no tienen acceso a la educación con padres
que aspiran a mejores sueldos y salarios, para así poder dar formación a
esos hijos.
Pero una de las situaciones transversales más complejas, en
consecuencia, es el empobrecimiento del campesinado y el crecimiento
experimentado sin equidad por la otra parte de la población, con una
concentración del ingreso descomunal, nunca antes visto en nuestra
patria, ni durante la Guerra se vio gente comiendo de la basura,
mientras los políticos son cada vez más corruptos.
La pequeña y mediana empresa, especialmente en el sector agrícola, se
debate entre la baja o ninguna rentabilidad. Esto significa, en
consecuencia, la necesidad de que todos los actores, principalmente los
políticos y conjuntamente con los gremios y empresas privadas, se junten
en una mesa, a nivel nacional, a enfrentar y decidir una solución para
un problema político nacional.
Esto no es solo responsabilidad del Gobierno que viene con Fernando
Lugo, sino de todos, dado que el país entero, sin un modelo de
desarrollo, puede desestabilizarse con una diferencia tan significativa
en las calidades de vida entre los paraguayos.
Un problema político de tal magnitud no se soluciona constituyendo una
comisión de personas especialistas entre cuatro paredes para presentarle
la receta de solución al conflicto.
El problema de las desigualdades de ingresos en Paraguay es tan grave
que exige la comparecencia de ricos y pobres, de oficialistas y
opositores, de centro, izquierda y derecha, católicos y no católicos, de
todos.
Mal se ve, en consecuencia, en las condiciones descritas y sobre todo al
nivel de los más modestos, cuando en la prensa aparecen noticias como
sumas estratosféricas de dinero proveniente de Itaipú fueron a parar a
los bolsillos de gente que no se puede investigar en el parlamento por
estar protegidos por los propios fueros parlamentarios, en comparación
con los salarios mínimos del pueblo.
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