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pasado Primero de Mayo conmemoramos el "Día de los Trabajadores",
instituida en todo el mundo en homenaje a los mártires de Chicago. La
fecha es propicia para reflexionar acerca de la importancia del capital
trabajo en el desarrollo de los países.
Desgraciadamente, como muchos otros símbolos, los significados de ambos
episodios se han desvirtuado en función de intereses subalternos de sus
disminuidas organizaciones, los primeros, y por la mercantilización de
los sentimientos humanos, los segundos.
En referencia a la precariedad de las organizaciones de trabajadores,
tenemos una Central Unitaria de Trabajadores (CUT) que no representa más
del 15% de los trabajadores del país, además de la existencia de otras
organizaciones menores, como muy bien lo ha señalado el último informe
de la OIT sobre Paraguay.
Para Marcelo Lachi, director del centro de estudios populares Germinal,
junto a Raquel Rojas Scheffer, señaló a medios de prensa que el
movimiento gremial se encuentra muy endeble en comparación a su momento
mas fuerte que fue la huelga de 1994 y que prueba de la situación en un
país con menos de 6.000.000 de habitantes existan 6 centrales obreras.
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Sindicalistas de Hacienda
abandonaron la reunión y rompieron la foto del presidente Nicanor
Duarte Frutos que adornaba un pasillo de la institución lo acusan de
no firmar el contrato colectivo que exigen los funcionarios. (Foto;
abc color) |
"El sindicalismo -señalo- tiene graves dificultades, se encuentra
desorganizado y conflictivo. En el Paraguay no se tiene ni un millón de
asalariados y menos de 50.000 trabajadores sindicalizados", resaltó.
Por otra parte, el último censo del Estado muestra que se incrementó
enormemente el subempleo. Afirmó que solo el 15% de los trabajadores
percibe el salario mínimo legal vigente. Subrayó que otros 250.000
obreros están asegurados en el Instituto de Previsión Social (IPS).
Es lamentable que la redemocratización del país, con la caída de
Stroessner no se haya asumido la tarea de restituir el tejido social de
los trabajadores de la ciudad y del campo, como si el trabajo
organizativo en esa esfera desmereciera la actividad pública de líderes
y seudo líderes políticos, sin que ello signifique que se esté
propiciando el intervencionismo de los partidos en estas organizaciones.
Es cierto, la autonomía de los movimientos sociales debe resguardarse,
pero es responsabilidad de los partidos generar cuadros dirigentes para
actuar y fundirse en las instancias de lucha y de representatividad
social, ya que así cumplen su papel de instrumentos de acción entre la
sociedad y el poder constituido. No hacerlo, es sencillamente no creer
en los trabajadores organizados.
La democracia necesita la presencia activa y unitaria de los
trabajadores, con organizaciones capaces de representar con fuerza e
independencia los intereses de sus asociados, los mismos que fueron
actores importantes en la lucha contra la dictadura, y que se les ignora
al momento de la distribución de la riqueza, fruto de sus esfuerzos.
Respecto a esto el país requiere de toda una nueva generación de líderes
sindicales formados en estudios sociales sobre los constantes anuncios
de unificación entre las cinco centrales, obreras.
Esto quedó en evidencia cuando los líderes sindicales que conformaron el
"Bloque Social y Popular" como brazo político-sindical de la Alianza
Patriótica para el Cambio de Fernando Lugo, se enfrentaron por la
representación exclusiva ante el Parlamento. Paraguay un país
des-industrializado, experimentó en el 2007 unos 75 conflictos y huelgas
obreras.
Ojalá que en un futuro cercano, podamos celebrar este día con
organizaciones potentes y unitarias, dirigidas por nuevas generaciones
de dirigentes que, teniendo presentes y activos a luchadores de estos
nuevos tiempos sean iluminados y le devuelvan al movimiento sindical su
pasado de lucha que les hizo respetados en la vida nacional, recuperando
su capacidad de incidencia en el rumbo económico del país, actitud que
tanto se necesita para salir del neo-liberalismo en que estamos
entrampados.