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Edición Mayo/2008

Ahora no está la democracia en peligro, pero sí los partidos políticos que son las entidades en que se fundamenta la democracia; su desplome sólo producirá el colapso del sistema y la entrada triunfal de caudillos populistas como los que aun tenemos; este es el escenario que recibe nuestro protagonista, Fernando Lugo "el de las sandalias". La historia registrará la las luchas sociales de este eterno "díscolo", contará de la tentativa del camino propio y de la visión política de no repetir los errores del pasado.

 

Dice Fernando Lugo; "con sandalias me siento cómodo".

Las sandalias del Monseñor.                                                        


Por Dietrich von Raeche Pérez

Fernando Lugo, presidente electo de Paraguay.

Nos referiremos derechamente al hueso del problema: las sandalias del Monseñor y la vida seglar. Muchas personas que se dicen ser de alto perfil, les encanta decir que son escépticas y que vivimos en una era de escepticismo. Pero se engañan a sí mismas: no es que no crean en nada, sino que creen en cualquier cosa.

La nuestra no es una era de incredulidad, sino de una arrogante credulidad. Tenemos que ver cuánta gente tuvo fe en una o en otra cosa. Y cuánta, hoy en día la tiene en este nuevo Gobierno, por eso no son tan importantes los zapatos que lleva puestos Monseñor, lo importante es el paso y el camino que pisa; ¡e incluso ambas cosas a la vez!

En rigurosos días de invierno, la lluvia o el frío glacial no le permiten a estos intrépidos soldados de la miseria destacarse al aire libre (aunque los hay constituidos milagrosamente para aguantar a pie firme las inclemencias de la atmósfera), y se repliegan con su habito mezclandose con pordioseros en orden al túnel o pasadizo que sirve de ingreso al templo parroquial, formando en dos alas a derecha e izquierda.

Entre derecha e izquierda, no baja de docena y media el aguerrido contingente descalzos unos y otros calzando sandalias, este grupo que la componen algunos audaces ancianos, los acompañan indómitas viejas, ciegos machacones, reforzados por niños de una villa miseria que bordea Luque, ellos han venido allí, están desde que Dios amanece hasta la hora de comer, pues también aquel ejército de hambrientos tomara algo de comer para volver con nuevos bríos a la campaña por la tarde.

Este país que tenemos no cabe la vanidad, es una forma de vanagloria, y la vanagloria se basa en el orgullo. La vanidad, es el orgullo basado en cosas vanas.

Cosa vana es todo aquello que se tiene por valioso pero que en realidad desvía de lo que en verdad vale. Lo vano nos apega a una falsa imagen del hombre, medido por sus riquezas, fama y poder mundano.

Muchas personas que se dicen ser de alto perfil, les encanta decir que son escépticas y que vivimos en una era de escepticismo. Pero se engañan a sí mismas: no es que no crean en nada, sino que creen en cualquier cosa.

Estamos ciertos que esta frase, podría ser sacada de su contexto; pero en un mundo donde todos hacen culto a su persona -la propia- ya que por medio de la vanidad se pretende, actuar por cuerda separada, e iniciar una discusión, al interior del palacio, sobre las relaciones humanas. Por cierto cuando Lugo ejerza como Presidente de la Republica, en ese entonces para nosotros será el señor presidente de la republica don Fernando Lugo, es lo que corresponde.

"Vanidad de vanidades, y todo es vanidad". El hombre, en efecto, es incapaz de cambiar nada en el orden del mundo; es impotente ante las injusticias que a diario se producen a su alrededor, solo le interesa el culto a su personalidad, en cuanto reciben un titulo universitario automáticamente cambia de nombre, se hace llamar Ing. Dr., Escribano, arquitecto, urbanista, o sea, por el titulo que posee y cuando se les nombra no caben en su orgullo, es la vanidad.

"La vanidad es tan fantástica, decía Ernesto Sábato que hasta nos induce a preocuparnos de lo que pensarán de nosotros una vez muertos y enterrados".

Nadie ha clavado la rueda de la fortuna: esta gira permanentemente. Lamentable es que quienes no se dan cuenta que la vida es así, lo único que hacen es sembrar vientos, para terminar después cosechando tempestades, esta ves han comenzado por un par de sandalias.

Pese a lo anterior, aunque se nos pretenda excluir, aunque se nos trate de discriminar, aunque se le condene por conductas que jamás hemos realizado, seguiremos luchando por producir un cambio real y efectivo del modelo económico, social, político y cultural en actual aplicación; lo haremos al interior de la República, participaremos activamente en su Gobierno, lucharemos siempre, lucharemos en las estructuras, comunales, provinciales y regionales, lucharemos en los medios de comunicación.

Jamás nos cansaremos, lucharemos siempre, jamás nos daremos por vencidos, nos decía un convencido.

Tenemos la fuerza de las ideas; tenemos la fuerza y el vigor que nos da el humanismo cristiano. Jamás segregaremos y excluiremos a nadie; seguiremos pensando, aunque sea en un medio adverso, que es mejor y más grande el comunitarismo que el neoliberalismo.

Estamos confiados que al final vamos a ganar, porque siempre la historia favorece a quienes buscan construir una sociedad más fraterna, más humana y más digna; jamás nos daremos por vencidos; siempre estaremos de pie; siempre estaremos con los brazos extendidos y con las manos abiertas; jamás estaremos con los puños cerrados; así vamos hacer comunidad e integración en nuestra ciudad de Luque.

"Porque somos hombres libres y democráticos jamás nos neguemos al dialogo, ni menos a conversar con quienes pertenecen al igual como nosotros a la comunidad de hombres y mujeres libres que constituye nuestro país", nos dijo Mario Aguilera, (PLRA) concejal por central.

Aún es tiempo para que quienes buscan exclusiones y discriminaciones, cambien. La vanidad, exceso de orgullo y la soberbia siempre son negativos. El camino de la verdad y la no violencia son siempre superiores, y caminar con las sandalias del Monseñor.

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