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cada 15 de mayo, Luque adquiere notoriedad y cierto protagonismo. La
Ciudad de Luque se viste de gala para recibir a los miles de estudiantes
que buscan honrar el nacimiento de la Patria y primer grito de libertad
ocurrido un 15 de mayo de 1811, y traer a la memoria que Luque fue la
segunda Capital durante la Guerra Grande (*).
La proximidad de Luque a la gran urbe la vuelve un lugar apetecible no
sólo como un lugar histórico sino cada vez más como lugar de residencia.
Sus edificios y centros comerciales a el parque Ñu Guazu, la
Confederación Sudamericana de Fútbol, nos seducen con su glamour. Sin
embargo, a pocas cuadras de allí late todavía el aire pueblerino de
casas bajas y panaderías, pequeñas tiendas y encantadores cafetines
escondidos.
Ciudad de Luque un lugar de contrastes, hermosa y amable, sorprendente a
ratos. Aunque hay sectores e instalaciones poco desarrollados que afean
la ciudad, como por ejemplo el peligroso cableado aéreo de sus esquinas,
el mal estado de algunas calles y el evidente descuido de nuestras
autoridades o las malas administraciones que hemos tenido, el estado en
que se tienen los caminos vecinales, cuyo potencial económico es
innegable.
La Confederación Sudamericana de Fútbol y el Palacio de los Deportes se
han ganado un espacio a nivel mundial como epicentro del deporte y está
instalado en el imaginario de los paraguayos. Luque, en este sentido,
posee todas las cualidades para convertirse en los años futuros en un
polo de desarrollo turístico, universitario y cultural de estatura
continental.
Próximos al bicentenario del país, Luque y el Departamento Central
reclaman un nexo más expedito con la capital. El Paraguay del mañana
debe integrar su horizonte democrático desde todo punto de vista:
político, cultural y económico.
Luqueños pongamos desde Luque en marcha el Bicentenario de nuestra
Independencia.
A propósito de la próxima celebración del bicentenario, honroso sería
para el Paraguay asumir y reclamar una vez más las responsabilidades
institucionales al Brasil, tanto los cometidos durante la ocupación, así
como en los años inmediatamente posteriores a la guerra, cuando el
Ejercito Imperial seguía saqueando y ocupando este heroico país.
Y por favor que no se nos argumente que ese tipo de aberraciones ocurren
en todas las guerras, porque esa explicación solo agrava la falta. Un
ejemplo a seguir seria que en un buen gesto la devolución de los tesoros
bibliográficos que pertenecen en Itamaraty, y que por más de un siglo
fue constantemente negado por las autoridades del Brasil a nuestro país,
nos referimos especificamente a los documentos históricos robados desde
la imprenta que funcionaba en Luque y del Archivo Nacional.
Pero hay otros dos aspectos que también deben sopesarse con cierta
perspectiva, y que también están a la base de la comprensión de estos
litigios.
Por una parte, el derecho que le cabe a un Estado de usar los
instrumentos legales internacionales para reclamar lo que considera
legítimo, si no ve en la contraparte la disposición para buscar una
solución compartida. Una cuestión básica de la teoría de los conflictos,
tiene que ver con la concurrencia de un tercero excluido ante la
intransigencia de las partes.
Justamente para esto la humanidad democrática ha dado pasos sustanciales
en la organización de instrumentos jurídicos e instancias
internacionales, de la cuales los países que componen el MERCOSUR son
partes, nos referimos a Brasil, Argentina y Uruguay.
Deberíamos saludar, que a pesar de visiones tan dispares sobre el
tratado de Itaipú, firmado durante la dictadura de Alfredo Stroessner,
se decidiera recurrir a una forma pacífica y amparada en el Derecho para
resolver el litigio y comprometernos con tratados espurios, lo que nos
habla de un tipo de relación vecinal que intenta conjugar en forma
equilibrada el amparo en la soberanía nacional y la cooperación vecinal.
En este sentido, Brasil debiera aparecer más complacido por esta vía de
solución del conflicto, entre otras cosas porque todos sabemos que estas
instancias tienen un largo discurrir para llegar a decisiones finales,
lo que significa desarrollar un tiempo pro activo de relaciones
vecinales, que atenúe la lógica de la confrontación, y releve la de
cooperación bilateral y la posibilidad de compromisos mutuos frente a
desafíos comunes.
Insistimos en cuanto a que esta señal de solucionar en Derecho, es un
signo inequívoco en la búsqueda de mejores relaciones vecinales. Ya no
tiene cabida el amedrentamiento ni el chantaje, de cualquier forma.
Por otra parte es fundamental que, desde Brasil, exista una comprensión
más sensata y de perspectiva estratégica sobre la relación que tenemos
con nuestros vecinos. En parte, somos ampliamente responsables de haber
tenido durante las últimas décadas una relación basada en la prepotencia
por parte del Brasil, la soberbia, el ensimismamiento, y un total desdén
por lo que ocurría con nuestros vecinos.
Hoy estamos cosechando una larga siembra de menosprecio por nuestro
"barrio", el que llegó a un paroxismo con el gobierno que se va después
de más de 60 (sesenta) años en el poder, que nos hizo sentir que
aspirábamos solo a entendernos "en las grandes ligas" y la enorme
incomodidad que nos significaba habitar en este contexto sub regional,
al que calificábamos de inestable y populista.
No fueron capaces de darse cuenta como seguían sembrando pobreza en
Paraguay la odiosidad con que fue tratado el comercio fronterizo en
Ciudad del Este acciones erráticas, que iban desde lo institucional
hasta lo cultural. ¿Acaso ya nos olvidamos del maltrato a nuestros
compatriotas en Brasil?
Son cuestiones que debieran estar en nuestra reflexión, particularmente
porque creemos que tenemos una responsabilidad mayor en generar las
mejores condiciones para una relación vecinal basada en la transparencia
y cooperación, a partir de haber sido el sujeto vejado y al que se nos
impuso términos al cabo de una guerra.
En Paraguay se hizo famosa una frase que decía; "Paraguay, cuna de
ciudades, desde donde se escucho el primer grito de libertad en
América", sepan los que siempre se han sentido apegados al derecho,
tanto a nivel interno como en lo internacional, que hoy es una buena
oportunidad de ratificarlo, con el nuevo Gobierno de Fernando Lugo.
Pero quisiéramos insistir en que pareciéndonos una decisión correcta
llevar este litigio, del tratado de Itaipu, a una Corte Internacional
para una resolución en derecho, el tema de una relación vecinal para
toda la vida seguirá siendo político, y para ese caso se requerirá más
sensatez que sentimiento.