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Edición de Mayo/2008

Para quienes hemos aprendido a querer este rincón de Paraguay, llamado Ciudad de Luque, amable, de clima dócil y de una arquitectura a escala humana, aunque salpicada por la pobreza y la desigualdad, al igual que el resto del país. Luque es una zona de nuestro Paraguay que sólo la incuria de algunos la ha condenado al olvido o al cliché de las efemérides. El Ñu Guazu es más que una postal y Luque es mucho más que un recuerdo.

Luque, es mucho más que la segunda capital del país.

De la Independencia Patria 1811,
al bicentenario de la independencia 2011.


omo cada 15 de mayo, Luque adquiere notoriedad y cierto protagonismo. La Ciudad de Luque se viste de gala para recibir a los miles de estudiantes que buscan honrar el nacimiento de la Patria y primer grito de libertad ocurrido un 15 de mayo de 1811, y traer a la memoria que Luque fue la segunda Capital durante la Guerra Grande (*).

La proximidad de Luque a la gran urbe la vuelve un lugar apetecible no sólo como un lugar histórico sino cada vez más como lugar de residencia.

Sus edificios y centros comerciales a el parque Ñu Guazu, la Confederación Sudamericana de Fútbol, nos seducen con su glamour. Sin embargo, a pocas cuadras de allí late todavía el aire pueblerino de casas bajas y panaderías, pequeñas tiendas y encantadores cafetines escondidos.

Ciudad de Luque un lugar de contrastes, hermosa y amable, sorprendente a ratos. Aunque hay sectores e instalaciones poco desarrollados que afean la ciudad, como por ejemplo el peligroso cableado aéreo de sus esquinas, el mal estado de algunas calles y el evidente descuido de nuestras autoridades o las malas administraciones que hemos tenido, el estado en que se tienen los caminos vecinales, cuyo potencial económico es innegable.

La Confederación Sudamericana de Fútbol y el Palacio de los Deportes se han ganado un espacio a nivel mundial como epicentro del deporte y está instalado en el imaginario de los paraguayos. Luque, en este sentido, posee todas las cualidades para convertirse en los años futuros en un polo de desarrollo turístico, universitario y cultural de estatura continental.

Próximos al bicentenario del país, Luque y el Departamento Central reclaman un nexo más expedito con la capital. El Paraguay del mañana debe integrar su horizonte democrático desde todo punto de vista: político, cultural y económico.

Luqueños pongamos desde Luque en marcha el Bicentenario de nuestra Independencia.

A propósito de la próxima celebración del bicentenario, honroso sería para el Paraguay asumir y reclamar una vez más las responsabilidades institucionales al Brasil, tanto los cometidos durante la ocupación, así como en los años inmediatamente posteriores a la guerra, cuando el Ejercito Imperial seguía saqueando y ocupando este heroico país.

Y por favor que no se nos argumente que ese tipo de aberraciones ocurren en todas las guerras, porque esa explicación solo agrava la falta. Un ejemplo a seguir seria que en un buen gesto la devolución de los tesoros bibliográficos que pertenecen en Itamaraty, y que por más de un siglo fue constantemente negado por las autoridades del Brasil a nuestro país, nos referimos especificamente a los documentos históricos robados desde la imprenta que funcionaba en Luque y del Archivo Nacional.

Pero hay otros dos aspectos que también deben sopesarse con cierta perspectiva, y que también están a la base de la comprensión de estos litigios.

Por una parte, el derecho que le cabe a un Estado de usar los instrumentos legales internacionales para reclamar lo que considera legítimo, si no ve en la contraparte la disposición para buscar una solución compartida. Una cuestión básica de la teoría de los conflictos, tiene que ver con la concurrencia de un tercero excluido ante la intransigencia de las partes.

Justamente para esto la humanidad democrática ha dado pasos sustanciales en la organización de instrumentos jurídicos e instancias internacionales, de la cuales los países que componen el MERCOSUR son partes, nos referimos a Brasil, Argentina y Uruguay.

Deberíamos saludar, que a pesar de visiones tan dispares sobre el tratado de Itaipú, firmado durante la dictadura de Alfredo Stroessner, se decidiera recurrir a una forma pacífica y amparada en el Derecho para resolver el litigio y comprometernos con tratados espurios, lo que nos habla de un tipo de relación vecinal que intenta conjugar en forma equilibrada el amparo en la soberanía nacional y la cooperación vecinal.

En este sentido, Brasil debiera aparecer más complacido por esta vía de solución del conflicto, entre otras cosas porque todos sabemos que estas instancias tienen un largo discurrir para llegar a decisiones finales, lo que significa desarrollar un tiempo pro activo de relaciones vecinales, que atenúe la lógica de la confrontación, y releve la de cooperación bilateral y la posibilidad de compromisos mutuos frente a desafíos comunes.

Insistimos en cuanto a que esta señal de solucionar en Derecho, es un signo inequívoco en la búsqueda de mejores relaciones vecinales. Ya no tiene cabida el amedrentamiento ni el chantaje, de cualquier forma.

Por otra parte es fundamental que, desde Brasil, exista una comprensión más sensata y de perspectiva estratégica sobre la relación que tenemos con nuestros vecinos. En parte, somos ampliamente responsables de haber tenido durante las últimas décadas una relación basada en la prepotencia por parte del Brasil, la soberbia, el ensimismamiento, y un total desdén por lo que ocurría con nuestros vecinos.

Hoy estamos cosechando una larga siembra de menosprecio por nuestro "barrio", el que llegó a un paroxismo con el gobierno que se va después de más de 60 (sesenta) años en el poder, que nos hizo sentir que aspirábamos solo a entendernos "en las grandes ligas" y la enorme incomodidad que nos significaba habitar en este contexto sub regional, al que calificábamos de inestable y populista.

No fueron capaces de darse cuenta como seguían sembrando pobreza en Paraguay la odiosidad con que fue tratado el comercio fronterizo en Ciudad del Este acciones erráticas, que iban desde lo institucional hasta lo cultural. ¿Acaso ya nos olvidamos del maltrato a nuestros compatriotas en Brasil?

Son cuestiones que debieran estar en nuestra reflexión, particularmente porque creemos que tenemos una responsabilidad mayor en generar las mejores condiciones para una relación vecinal basada en la transparencia y cooperación, a partir de haber sido el sujeto vejado y al que se nos impuso términos al cabo de una guerra.

En Paraguay se hizo famosa una frase que decía; "Paraguay, cuna de ciudades, desde donde se escucho el primer grito de libertad en América", sepan los que siempre se han sentido apegados al derecho, tanto a nivel interno como en lo internacional, que hoy es una buena oportunidad de ratificarlo, con el nuevo Gobierno de Fernando Lugo.

Pero quisiéramos insistir en que pareciéndonos una decisión correcta llevar este litigio, del tratado de Itaipu, a una Corte Internacional para una resolución en derecho, el tema de una relación vecinal para toda la vida seguirá siendo político, y para ese caso se requerirá más sensatez que sentimiento.

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(*) Luque, ciudad símbolo de la resistencia paraguaya durante la Guerra de la Triple Alianza (1865-1870), la ciudad de Luque conserva vestigios históricos del conflicto que involucró a los actuales países socios del MERCOSUR. En pie se mantienen las casas que albergaron a la familia del Mariscal Lopez y la casa que de local a la Imprente Nacional, cuyo local se conserva hasta hoy en el patio de la Casa Parroquial.


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