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Los indígenas protestan frente al
INDI (Instituto Nacional del Indígena) en Luque. Ellos piden chapas y
madera para levantar un galpón para guarecerse en este invierno. |
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"...nuestras rebeldías contenidas" (**) |
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Los indígenas protestan frente al INDI
(Instituto Nacional del Indígena). Ellos piden chapas y
madera para levantar un galpón para guarecerse en una
propiedad privada ubicada en Luque. Uno de sus dirigentes,
Salustiano Mendoza, ya accedió a la tierra comunitaria en la
localidad de Ype Hu, pero la abandonó, ni un machete se les
proporcionó.
El presidente del Instituto Paraguayo del Indígena (INDI),
Augusto Fogel, denunció que los nativos que llegaron el
jueves frente al ente pidiendo chapas y víveres solo quieren
plata y víveres.
El funcionario indicó que los nativos le pidieron dinero y
víveres para retornar. Además exigieron que el INDI les
pague el colectivo que los trajo desde una propiedad de
Luque hasta Asunción. Mendoza había manifestado que ellos
pagaron el alquiler del ómnibus.
Augusto Fogel explicó que estos naturales son los que
mendigan en las calles y ya no quieren retornar a sus
comunidades. Para ellos, Fogel dijo que hay un proyecto de
inserción laboral que se ejecutará cuando Paraguay reciba un
aporte establecido en los fondos estructurales del MERCOSUR.
Con esta plata, que serían tres millones de dólares, se
implementará la agricultura para el autoconsumo, además se
crearán escuelas de oficios para los nativos que ya no
quieren retornar a su hábitat. La idea es que tengan una
profesión y que ganen su alimento.
¿No sería más de provecho que se les provea de Cedula de
Identidad Paraguaya, y dejen de ser nativos?. ¡¡eso para
empezar!!
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viernes santo, hizo un año de la publicación de una grave denuncia de la
difícil e inhumana situación que les toca vivir a varias comunidades
Indígenas del Paraguay; en particular, a aquel centenar de Indígenas que
-cansados de las falsas promesas hechas por las autoridades nacionales,
departamentales y municipales- resolvieron sitiar la sede del INDI
(Instituto Nacional del Indígena), para reclamar sus añosas y muy
humanas reivindicaciones que -entre otros reclamos- incluyen: el acceso
a la tierra propia, a la asistencia en materia de salud, educación y
trabajo; en síntesis, solicitaban el derecho a una vida digna, como
cualquier otro ser humano.
En ese entonces, estuvieron protestando por el respeto a sus derechos
humanos, los miembros de las Comunidades Ava Guarani y Aché Guajaki; y
luego, prácticamente los miembros de todas las demás Etnias Indígenas
que habitan el territorio del Paraguay.
En esos días llovió torrencialmente en todo el país. La temperatura bajó
considerablemente e hizo frío. No era necesario tener un gran poder de
imaginación para saber en qué condiciones se encontraban esos hermanos
Indígenas. Sus únicos cobertores fueron unos finos y débiles hules
puestos a modo de carpas. Aclarando que esos hules y algunas frazadas
fueron las austeras y vergonzosas donaciones que la Secretaría de
Emergencia Nacional les pudo proveer.
Allí, bajo esos endebles "techos", sobreviven, hacinados. En esas
condiciones, los niños "más sanos" eran aquellos que -como mínimo-
estaban resfriados, con gripe y tos, con pulmonías y bronquitis. No
tenían abrigos adecuados, de hecho les faltó ropa abrigada. Niños y
adultos recorrían descalzos el sitio ocupado. Pasan hambre. Sintienten
frío.
A aquellos a quienes ya no les alcanzó la provisión de hules para
carpas, las noches les resultaron peores, pues durmieron -si pudieron-
en el piso frío y húmedo, y teniendo como techo el cielo. Una liviana
frazada, producto de alguna "donación", les sirvió para cubrirse y
"engañar" al frío. En esa circunstancia, antes de acostarse era
imprescindible consumir alguna bebida alcohólica... para "calentar" el
cuerpo. La comida chatarra sustituyó forzadamente a los otrora sanos,
nutritivos y tradicionales alimentos y frutos del monte.
Cabe señalar que sus reclamos no eran ni son nuevos ni tampoco eran o
son productos de circunstancias fortuitas. No. Esos reclamos tienen casi
quinientos años y nunca fueron atendidos por ningún gobierno. La
cuestión es que las necesidades experimentadas por los Pueblos Indígenas
fueron agudizándose, llegando a extremos críticos, rayando lo
infrahumano.
Una parte de nuestro escrito de hace un año decía hoy los Indígenas
están viviendo -una vez más- en carne propia el desprecio, el menoscabo
y la discriminación del Estado. Sin embargo, no perdamos de vista que
"el resto", "el pueblo", la "gente común" también tenemos la culpa del
atropello al cual están siendo sometidos estos hermanos, por que al
"callar" o "cerrar los ojos para no ver", estamos haciendo la "vista
gorda" al problema. En otras palabras, "quien calla, otorga".
En la misma denuncia también recordábamos la ya escasa población
indígena en el Paraguay. Según el último Censo Indígena, ellos -en
total- son casi ochenta mil, en todo el Paraguay, lo que equivale a
decir que son menos del 1,5% de la población total del país, ya que el
Paraguay actualmente tendría seis millones de habitantes.
Los Mbya Guarani, los Pâi Tavyterâ, los Ava Guarani y los Nivacle, por
ejemplo, son los más numerosos. Cada una de dichas parcialidades posee
cerca de -apenas- 15.000 habitantes. Existen otras Etnias que están en
la "línea de la muerte"; así, los Ache-Guajaki son cerca de mil; los
Guana y los Manjui son apenas 500 personas en total; mientras que los
Chamakoko ya no alcanzan las 150 personas.
Un año después, podemos pasar por frente al local del INDI y seguiremos
encontrando a numerosos Indígenas acampados al aire libre y en la calle
-en condiciones miserables- solicitando lo mismo que ya solicitaron hace
dos meses, hace un año, hace diez años, hace veinte años, en fin, hace
casi 500 años. Pero lastimosamente no existen autoridades sensibles a
sus reclamos, incluidas aquellas que alguna vez llegaron hasta sus
asentamientos a ofrecerles el oro y el moro, a cambio de votos.
Muchos más Indígenas murieron en este último año como consecuencia
directa por ejemplo de la "política" del gobierno de dar rienda suelta a
la producción de soja, que ha demandado el uso despiadado e
inmisericorde de exageradas y cantidades de agrotóxicos incluso de
aquellos prohibidos por los organismos internacionales de la salud o de
la preservación del medio ambiente.
Por supuesto, el resultado "visible" para el gobierno ha sido la
generación de ganancias, por ejemplo, para pagar la deuda externa. Pero
la pérdida "invisible" o "daño colateral" que el gobierno no quiere ver,
ni le interesa ver, es la degradación de la vida y la muerte de
numerosos indígenas, por efecto de la intoxicación.
Nadie tiene derecho a vivir así. Es más, eso no es vivir. Nada justifica
ni justificará esta gran matanza. Lastimosamente, los Indígenas no
tienen voz; y si la tienen, ella es prácticamente imperceptible.
En el Paraguay ya no existen bosques, solamente sojales. Es más, el
efecto de estos cultivos se trasladó y contaminó los arroyos, donde ya
no existen peces y donde ya no es recomendable darse un chapuzón a la
usanza tradicional de los indígenas. Al exterminarse los bosques también
desaparecieron los frutos, la miel y los animales silvestres. Lo citado
se constituyó por muchos años en la base de la vida de los indígenas que
viven en el Paraguay.
Ante esta inacabable tragedia Indígena es de esperar que por los menos
uno de los candidatos a Presidente de la República del Paraguay; a ser
electo el próximo 20 de abril, contemple en su proyecto de gobierno un
programa de carácter urgente que coopere en la recuperación de la
dignidad de los Pueblos Indígenas que habitan el Paraguay. Es de esperar
también que algún representante de los Pueblos Indígenas acceda a uno o
más escaños parlamentarios; lo mismo que, a las concejalías
departamentales, de manera a hacerse sentir con más fuerza y poder en el
reclamo de sus justas pero varias veces postergadas reivindicaciones.
Mientras eso ocurra -y estando a pocos días del 19 de abril, Día del
Indígena Americano- el ATENEO DE LENGUA Y CULTURA GUARANI denuncia, a
través de www.infoluque.com.py una vez más, la situación triste,
desoladora, infrahumana y criminal en que viven las Comunidades
Indígenas del Paraguay; y sobre todo, denuncia la inacción del Gobierno
Paraguayo, particularmente del INDI, institución creada supuestamente
para precautelar y promocionar los derechos de las Naciones Indígenas
que hoy viven en el Paraguay.
El ATENEO apoya las justas reivindicaciones reclamadas por los Hermanos
indígenas del Paraguay; por eso solicita tierra, pan, educación, salud y
seguridad para ellos; en otras palabras, trato justo y vida digna para
ellos; y sobre todo, el respeto irrestricto a su identidad.
Nota de la Redacción; Diversos hechos ocurridos como los mencionados en
esta nota, vuelven a evidenciar una situación conocida, el 19 de abril
día del nativo americano, una realidad no asumida por la sociedad
paraguaya: que los pueblos indígenas en este país, a casi veinte años
del término de la dictadura, siguen estando excluidos de la democracia
que tenemos.
La actual coyuntura de las elecciones presidenciales, en las que
lamentablemente los indígenas no tendrán candidato propio como
aspiraban, sea ocasión para la reflexión y debate de esta parte crítica
de nuestro sistema político y de la sociedad paraguaya.