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Edición de Abril de 2008

Las bonitas palabras de la volanta de esta columna, "transparencia y probidad" -para nosotros son "Il Gattopardo"- se las utiliza recurrentemente quienes detentan los poderes políticos, económicos y fácticos, para hacernos creer que Paraguay es un país serio y en donde las instituciones del Estado funcionan, muletilla que le gusta repetir hasta el cansancio a los jerarcas en el poder que se hace característico por increpar a los periodistas que formulan preguntas incómodas que no merecen ser contestadas por los egregios personajes.

Transparencia y probidad de los egregios personajes.

El Gatopardo y los cambios que se avecinan.


Por; Dietrich von Raeche Pérez

 

elícula estrenada en 1963. El gatopardo es una de las grandes películas del realizador italiano Luchino Visconti. Si algún término además le cabe a esta película es deslumbrante y similar a nuestra realidad.

Es la Italia de 1860 nos encontramos con el período del "Risorgimento..." movimiento que apuntaba a la creación de una Italia unida y libre de la dominación extranjera. El drama de la vida real. El príncipe siciliano Fabrizio di Salina ve amenazada su posición en un tiempo de cambio

Los protagonistas de la política italiana en ese período fueron Giuseppe Mazzini y Giuseppe Garibaldi, animados por ideales republicanos, y los Saboya (reyes de Cerdeña primero, y luego de Italia) que tuvieron en el Ministro Camillo Benso di Cavour, a uno de los mayores artífices de la unificación de Italia.

La solidez de la tradición, de las relaciones se resquebraja y el príncipe no ve otra opción que unirse a aquellas clases sociales que avanzan y se aprestan a tomar el lugar de los viejos terratenientes.

La fina melancolía de los "dueños del poder" es captada con sabia precisión por los gestos del actor norteamericano Burt Lancaster.

Magistral y sorda desesperación que se trasluce en la mirada del mencionado actor. Hay todo un pasado del cual hay que despedirse, aceptar los cambios con resignación, postura estoica que requiere de la pasta de un héroe.

Es el pícaro impulsivo cambio que susurra suavemente para que todo cambie o para que nada cambie, que todo parezca como pero,... filosofía acomodaticia e hipócrita que elude un compromiso serio con la realidad pero que ilustra sobremanera los caminos a tomar de ahí en más.

La inteligencia del film radica en mostrarnos la vida como una ópera rica y divertida y en disimular ciertos pecadillos de corrupción y de inmoralidad propios de una humanidad en medio de convulsiones políticas y personales.

Es algo parecido a los vientos que hoy soplan al interior de los partidos políticos que están reunidos en la Alianza Patriótica.

Este es un fenómeno al que tenemos que poner atención, dado que no es posible una democracia sin partidos políticos sólidos. Entendiendo que los partidos políticos son producto de relatos sociales y su razón de ser es la búsqueda permanente del bien común, nos permitimos en plantear algunas ideas que consideramos necesarias tomar en cuenta para un proyecto país.

En Paraguay se dice que somos más desarrollados que hace 50 años atrás, pero, parafraseando a Ralf Dahrendorf (I): ¿Somos por ello más felices?

El fin de la acción política es dar mayor y mejor nivel de felicidad para el mayor número de personas. En algunas declaraciones de independencia de los países, la aspiración a la felicidad figura al lado de la libertad y el derecho a la vida.

Otra pregunta que tenemos que hacernos los paraguayos es: ¿Nuestra democracia ha logrado un mayor control sobre los poderosos o, por el contrario, los niveles de opresión y desigualdad se han acrecentado?

¿Hemos ampliado los paraguayos, a través del progreso económico, nuestras libertades? O como dice el ya mencionado Dahrendorf, ¿tenemos más oportunidades los ciudadanos?

Karl Popper (II) nos dice que la historia no tiene ningún sentido y somos nosotros los que tenemos que conferirle uno, dando oportunidades al mayor número de individuos.

Otra pregunta que tenemos que hacernos es: ¿La riqueza que el libre mercado ha generado en estos casi 20 años, ha creado prosperidad, por lo tanto, felicidad, para la mayoría ciudadana? ¿Esta prosperidad va acompañada de mayor y mejor educación, más democracia, más participación? ¿Se ha creado una red de protección eficaz para los más desposeídos? ¿Hay más libertades políticas, más oportunidades sociales?

Según el historiador David Landes, (III) citado por Dorendorf en su libro "En busca de un Nuevo Orden", para que una sociedad crezca y se desarrolle es necesario que se cumplan condiciones institucionales, tales como: el derecho a la propiedad y las libertades individuales; la confianza en las formas contractuales; así como la existencia de gobiernos estables y no corruptos, y que las autoridades sean capaces de escuchar las quejas y los deseos de los ciudadanos.

Paraguay está comenzando a pasar de estructuras económicas y sociales premodernas a modernas y esto conlleva consecuencias entre otras, el despertar las esperanzas en los jóvenes de una vida mejor.

En nuestra situación, para avanzar y romper el ciclo de la pobreza, muchos jóvenes abandonaron sus pueblos y se marginalizaron alrededor de las grandes ciudades.

La ciudad de Luque se encuentra poblada de villas hule, (casas con paredes de bolsas plásticas) de gente sin trabajo, (viven del reciclado).

Aquí el trabajo es escaso y la desesperanza campea cuando las estructuras no son capaces de integrarlos al mercado laboral y a los otros espacios de construcción de vida social.

La experiencia del paso del subdesarrollo al desarrollo nos demuestra que las principales víctimas de la modernización son los jóvenes.

Para muchos el proceso de modernización ha significado desarraigo, más pobreza. En estos espacios la delincuencia y drogadicción es el pan de cada día. Estos grupos necesitan que la sociedad les entregue un mínimo de seguridad y esperanza en el futuro.

Nuestros jóvenes, en todos los estratos sociales, están desorientados. Esperan más de los adultos.

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(I) Ralf Dahrendorf (Hamburgo, 1 de mayo de 1929). Sociólogo, filósofo, politólogo y político germano-inglés. Es considerado uno de los autores fundadores de la Teoría del Conflicto Social.

(II) Karl Raimund Popper; Viena, 1902 - Londres, 1994) Filósofo austriaco. Estudió filosofía en la Universidad de Viena y ejerció más tarde la docencia en la de Canterbury (1937-1945) y en la London School of Economics de Londres (1949-1969). Aunque próximo a la filosofía neopositivista del Círculo de Viena, llevó a cabo una importante crítica de algunos de sus postulados.

(III) David S. Landes (born New York 1924) is a professor emeritus of economics at Harvard University and retired professor of history at George Washington University.


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