os
creyentes católicos esperaron en la plazoleta de la Iglesia Virgen del
Rosario de Luque, durante la noche del sábado y madrugada del domingo la
resurrección de Jesús, uno de los fundamentos del cristianismo.
En esta celebración la Vigilia Pascual, es una de las ceremonias más
significativas de semana santa por lo que significa el encuentro de
Jesús con su madre, es una espera en honor a Jesús, según los Santos
Evangelios (Lucas.; 12,35 ) sé exhorta a los seguidores de Cristo a que
tengan encendidas las lámparas como los que aguardan a su Señor, para
que cuando vuelva, los encuentre en vela y los haga sentar a su mesa.
Los actos comenzaron a las diez de la noche del Sábado, seguido de una
pequeña pausa que duro hasta las cuatro de la madrugada, hora que se dio
comienzo a la celebración de la Vigilia Pascual, estuvieron los fieles
junto al fuego aguardando durante toda la noche, hasta la aurora del
domingo.
La espiritualidad, como virtud, cuando la esperanza humana vacila o
muere, solamente se apoya en Cristo resucitado. Hoy estamos contemplando
lo que intuyó San Agustín en el siglo V: que el mundo sin Dios es un
mundo en el que los hombres se devoran unos a otros como los peces.
En consecuencia, ha descendido o aun desaparecido el afán de venganza en
el cristiano. Ello es una demostración más de la lucha entre el bien y
el mal. Y en el centro de este conflicto, entre uno y otro, se encuentra
todo católico consciente para sanar todo ese ambiente actual, en el que
el mal aparece con las más diferentes fisonomías contra las personas,
las familias, la cultura humana.
Y hay que actuar, aunque esto pueda suponer mucho sufrimiento, con
constancia y fortaleza. La promesa de Dios y su realización en Cristo
nos lleva a buscar en la palabra de Díos razones divinas para la
esperanza.
Porque los católicos no sólo esperamos algo sino que esperamos en
Alguien, y hay que dar nombre a la esperanza, "gloria definitiva", y
buscar formas para expresar atractivamente esta esperanza. Ello supone
no marginar la dimensión escatológica de la esperanza, que se opone, en
tanto que escatológica, a la cultura occidental.
Los temores de hoy presienten, aunque no lo expresen, que es peligroso
alejar al hombre de Dios.
Ni seriamos fieles al Evangelio de Cristo, si no hablamos de la
esperanza con esperanza, ante una sociedad embriagada, en no pequeña
parte, por un concepto cultural nada evangélico en muchos ámbitos.
También conviene recordar que los que pretenden no ser sorprendidos por
nada, pueden ser los más débiles para no perder la esperanza en momentos
negativos o prolongados en el tiempo.
Por ser el Paraguay un país multicultural, tomamos costumbres propias de
los países europeos, los huevos y los animales de chocolate, de todos
los tamaños y decoraciones, invaden los escaparates y se transforman en
el regalo tradicional de Pascua.
En nuestra ciudad de Luque y en otros puntos del país, el huevo de
Pascua también es una tradición gastronómica de la fiesta de Pascua. El
huevo es figura de la Resurrección de Jesucristo, como el sepulcro
sellado el sábado para abrirse con una nueva vida el domingo.
El Domingo de Pascua en Luque, la imagen de Jesús retorna al oratorio,
conducida por los jubilosos peregrinantes, cuyos ánimos pletóricos de
entusiasmo se asociaban a la magia del sonido de la banda de músicos,
con el ritmo de una alegre música paraguaya, dejando atrás los dolientes
momentos. Es la conmemoración de la resurrección de Jesucristo.
El Rector del Santuario se refirió a los sucesos de Villa Florida.
El Rector del Santuario Rdo. Zacarías Martínez se refirió a como "Un
grupo de inadaptados ingresó en pleno Viernes Santo, a la madrugada al
templo de Villa Florida y quemó el altar, el sagrario y la sacristía".
Las autoridades de la Iglesia Católica presumen que los sujetos
perpetraron el atropello en represalia al sistema de control de la
Policía en la playa Paraíso, donde un grupo de jóvenes intentó
protagonizar escenas de exhibicionismo, pero fueron reprimidos por las
fuerzas del orden.
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Altar de Villa Florida |
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Así quedó el altar, tras ser quemado ayer por
inadaptados. Observan Mons. Medina y el padre Gaona.
(foto: ABC color) |
"Esta es una profanación sacrílega del altar y del santísimo
sacramento", señaló Mons. Mario Melanio Medina, quien enterado del hecho
fue a dar su aliento al párroco de Villa Florida, Justo Pastor Gaona. El
obispo diocesano señaló que el hecho es producto de un desenfreno de
grupos descontrolados que cada año vienen a hacer desastres en esta
ciudad. "Parece que esto es incontenible", lamentó.
Añadió que se tiene que ir pensando para no llegar a estos atropellos
graves para la Iglesia Católica. "Nadie puede con ellos, porque al
parecer son hijos de capos", apuntó el obispo.
"En Luque frecuentemente merodean en vehículos 4x4 y con altoparlantes a
todo volumen por las calles adyacentes del Santuario en Luque, esto es,
justo cuando se hace la celebración del Santísimo" nos comentaba un
parroquiano.