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Edición de Marzo/2008

Pero, ¿es pensable que el "como pudo ocurrir" provenga del recuerdo? ¿Pudiéramos esperar algo más que un "como pudo ocurrir, algo así como la invención de una convivencia todavía mejor de la que hasta ahora hemos tenido como país? La evocación de Cristo nos abre un camino y la invocación nos traerá alivio a nuestras almas.

Cristo la esperanza cristiana desde el Gólgota hasta nuestros días.

Evocación e invocación: a la memoria de Cristo
por las victimas de la fiebre amarilla.


 

ste ultimo tiempo como hemos visto peregrinar a nuestros hermanos en busca de salud, por la amenaza que representa la fiebre amarilla que por desgracia cobro la vida de humildes ciudadanos en Luque. Llegamos al borde de la crisis de la cordura, expresada en el fracasado sistema sanitario de nuestro país, fuimos incapaces de organizarnos razonablemente y facilitar la atención sanitaria.

Gente que en la desesperación, exaltaba la discordia a su máxima expresión, la impotencia que la animaba hizo lo suyo. Años nos ha tomado la recuperación de la sensatez.

Ha debido tejérsela con diálogo, paciencia, tolerancia, legalidad, justicia y verdad. Ninguno de estos pasos hacia la recuperación de la cordura habría sido posible si hubiéramos olvidado que con la tolerancia se logra más.

Todavía queda mucho por hacer. La concordia sólo podrá alcanzarse mediante una conversión a la razón del sufrimiento de nuestro semejante que en este trance ha perdido un familiar. La invocación al Cristo, justa y serena de la que nunca debiéramos desesperar, provendrá del perdón, nos dicen nuestros pastores.

Nuestra deuda con los jóvenes es necesario debatir ampliamente buscando los canales que permitan abordar programas dirigida a jóvenes, como un acto de restitución de la deuda histórica que con los jóvenes tiene Paraguay.

En efecto, que hemos hecho mal para que nuestros jóvenes se vuelvan apáticos, delincuentes y drogadictos. Esta es al menos la cara más mediática y recurrente. Se ha vuelto menos común conocer de jóvenes que, viviendo en situaciones complejas y de alta marginalidad social, trabajan anónima y silenciosamente por mejorar el entorno y la calidad de vida de sus pares y del resto de la comunidad.

La memoria de la compasión de Cristo nos despeja la vía. La presencia real de Cristo en los crucificados de ayer y de hoy, nos remite al prójimo. El "otro", el enemigo inocente o culpable, habita en el corazón de Cristo: en el corazón humano de Dios hay lugar para todos. Dios no sabe odiar. Dios sólo ama. La memoria eucarística de la pasión de Cristo no tendría sentido si no fuera acordarse de la compasión de Dios por los que nos padecen, hijos suyos y hermanos nuestros en virtud de su Hijo Jesús.

El viernes santo los cristianos besamos la cruz porque creemos que no estamos condenados a repetir fatalmente los errores de la historia. Recordando con valentía este tiempo que nos ha tocado vivir, un tiempo donde la automoribundia del pasado nos mueve a olvidar, imaginamos un mundo futuro más justo y misericordioso.

¿Qué habrá que guardar en el corazón? Quien era el Cristo aquel a quien despreciamos para luego pisotearlo sin problema. Nos equivocamos. ¿Nos cegó la impotencia?. Nos fanatizamos. Nos engañó la prensa o nos dejamos engañar. No fuimos los mejores, sólo Dios es bueno. Habrá que recordar que Cristo no se reparte en unos y otros para la división, la exclusión y la confrontación, sino para ser compartido entre sus hermanos.

"...de las rebeldías contenidas"

"Ni la generalización de la miseria, ni la emigración masiva, ni el fastuoso y descarado rápido enriquecimiento de los gobernantes y sus entornos han creado las condiciones para que el pueblo tome conciencia de la necesidad de un cambio radical en la conducción política del país".

Editorial: ABC Color 13/02/2008

No es que con esto también que se quiera restar relevancia a la gravedad del hecho que haya un número importante de jóvenes que delinquen. Se trata más bien de buscar las causas de estos hechos y encontrar soluciones de largo alcance que sean efectivas.

¿Por qué y para qué recordar? Para reparar. Hay daños reparables y otros irreparables que son las victimas huérfanas de apoyo. Habrá que volver sobre los hechos, porque la memoria precisa del daño que nos dará el criterio exacto del juicio, del perdón y de la cura. Las reparaciones son arduas y algunas de ellas imposibles.

La memoria de Cristo, de su muerte y resurrección, nos sacará de la frustración infinita que acarrea la conciencia de los daños irreparables que nos hemos infligido. El recuerdo de la pasión compasiva de Cristo desde el Gólgota hasta nuestros días, es la medida de la esperanza cristiana.

La esperanza de un Paraguay fraterno, para que no sea fuga a un futuro inhumano y deshumanizante, ¿como es posible que la vacuna amarilica fuera suministrada mediante una orden judicial? este pensamiento requiere que recordemos y creamos que la reparación es posible, aunque no para los que murieron. Pero reparar no basta. Cristo puede aún más. La memoria del crucificado es recuerdo del resucitado que, por su Espíritu, inspira hoy la creación de una comunidad todavía mejor que la perdida.

El respeto de la dignidad ajena, la libertad de las conciencias, la justicia a las víctimas de la negligencia, la sujeción a la legalidad establecida en común, la conversación, la discusión de las ideas y la participación plural anticipan de algún modo el "reino de Dios", la apuesta de vida de Jesús.

La recuperación de la democracia equivaldrá a la recuperación de la cordura, cuando la convivencia que anhelamos sea pensada y debatida con un corazón que haga suya la pena del enemigo. ¿Una democracia "al revés"? ¿Un acuerdo democrático nacional que no consista en prevalecer sobre los demás, sino en que los demás prevalezcan sobre uno? La sensatez, la racionalidad de un corazón compasivo como el de Jesús, así lo exigiría.

Mirando con amor el pasado, a fuerza de recordar las victimas por causa de la fiebre amarilla, aquel ser era nuestro hermano, haciendo que el clamor de sus familias es nuestro clamor, el hijo de Dios, el Cristo espera para gobernar a su pueblo, él nos liberará para crear una sociedad como Jehová nuestro dios quiere.

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