Primera Quincena de Mayo/2005

SUPLEMENTO ESPECIAL.

Día del Trabajador.


Precariedad laboral,
grave mal de la prensa.

por Roberto González A.*


a precariedad de las condiciones laborales de los trabajadores de prensa es una de las condiciones determinantes en la actualidad del periodismo paraguayo que, si bien después de la caída de la dictadura stronista ha tenido un gran avance, sigue adoleciendo de falencias muy sensibles al derecho de información que tiene la ciudadanía.

En la mayoría de las empresas periodísticas (radios, tvs, impresos) se están generado cada vez más situaciones o medidas que deterioran la vida profesional y personal de los trabajadores. Mayor carga horaria, reducción de planteles, bajos salarios, falta de seguro social, firma de contratos ilegales son, entre otros, los principales elementos desfavorables con que los trabajadores de prensa deben desempeñar su actividad profesional. A esto se agregan los constantes despidos que en los últimos cinco años dejaron en la calle a centenares de periodistas, más los camarógrafos, fotógrafos, técnicos, etc. En febrero se dio el caso de cierre del diario Noticias, de la familia Bo, que significó la pérdida directa de fuente laboral a 240 personas.

La carga horaria en los diarios nacionales puede llegar fácilmente a 12 horas diarias. Esto afecta a la mayoría de los miembros de los planteles de redacción, lo que se traduce en una dependencia muy fuerte de los periodistas a su medio de producción. Sabemos que en varios países de la región la jornada laboral de los periodistas es mucho más reducida, lo que es una ventaja muy importante para un trabajador intelectual. Un periodista que dedica casi todo su tiempo en el seguimiento y elaboración de las noticias se va embruteciendo poco a poco y reduciéndose al control de un área específica, en el caso de los diarios, o haciendo coberturas relámpagos (coberturas light) de todo un poco como se da en las radios y tvs. Un trabajador intelectual requiere tiempo para su constante formación personal y profesional y no solo agotarse en conocer su área.

La reducción de planteles de prensa ha hecho que menor cantidad de periodistas se ocupen de más temas o áreas y las coberturas relámpagos sean la norma.

Los bajos salarios es un mal generalizado y de graves consecuencias para los periodistas. Al periodista paraguayo, por lo general, su ingreso no le permite, más que la sobrevivencia, a comprarse unos buenos libros para estar actualizados en temas de interés o abrir un poco más su perspectiva mediterránea. ¿Qué calidad de trabajo puede tener un periodista que gana poco más del salario mínimo obrero y esté ocupando su mente en cómo sobrevivir y para colmo no tiene seguro social?.

Un elemento clave vinculado al panorama que describimos es la persecución sindical. Las patronales de los medios de prensa, con algunas excepciones, no son diferentes a la clase empresarial retardataria y explotadora que tenemos en el país. Los dueños de empresas periodísticas son los primeros en perseguir y tratar de evitar la organización sindical en sus medios. Se han dado despidos, medidas arbitrarias y presiones de todo tipo contra los trabajadores de prensa que optan por la organización gremial a fin de defender sus derechos e intereses.

En conclusión, los empresarios de la prensa, que se presentan ante la sociedad como los promotores y defensores de valores democráticos, pluralismo, tolerancia y legalidad, muchas veces inclusive erigiéndose en jueces, suelen ser los primeros en violar en sus medios derechos fundamentales de los trabajadores como el de la organización, y los campeones en la precarizar las condiciones laborales con lo que la calidad informativa cada vez está disminuyendo en detrimento del derecho a la información que tiene la ciudadanía y en perjuicio de la función educativa que podrían cumplir los medios.

 

Roberto González A. Periodista del área política del matutino ABC Color de Asunción Paraguay, y secretario general adjunto del Sindicato de Periodistas del Paraguay (SPP).


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