a
precariedad de las condiciones laborales de los trabajadores de prensa es
una de las condiciones determinantes en la actualidad del periodismo
paraguayo que, si bien después de la caída de la dictadura stronista ha
tenido un gran avance, sigue adoleciendo de falencias muy sensibles al
derecho de información que tiene la ciudadanía.
En la mayoría de las empresas periodísticas (radios, tvs, impresos) se están
generado cada vez más situaciones o medidas que deterioran la vida
profesional y personal de los trabajadores. Mayor carga horaria, reducción
de planteles, bajos salarios, falta de seguro social, firma de contratos
ilegales son, entre otros, los principales elementos desfavorables con que
los trabajadores de prensa deben desempeñar su actividad profesional. A esto
se agregan los constantes despidos que en los últimos cinco años dejaron en
la calle a centenares de periodistas, más los camarógrafos, fotógrafos,
técnicos, etc. En febrero se dio el caso de cierre del diario Noticias, de
la familia Bo, que significó la pérdida directa de fuente laboral a 240
personas.
La carga horaria en los diarios nacionales puede llegar fácilmente a 12
horas diarias. Esto afecta a la mayoría de los miembros de los planteles de
redacción, lo que se traduce en una dependencia muy fuerte de los
periodistas a su medio de producción. Sabemos que en varios países de la
región la jornada laboral de los periodistas es mucho más reducida, lo que
es una ventaja muy importante para un trabajador intelectual. Un periodista
que dedica casi todo su tiempo en el seguimiento y elaboración de las
noticias se va embruteciendo poco a poco y reduciéndose al control de un
área específica, en el caso de los diarios, o haciendo coberturas relámpagos
(coberturas light) de todo un poco como se da en las radios y tvs. Un
trabajador intelectual requiere tiempo para su constante formación personal
y profesional y no solo agotarse en conocer su área.
La reducción de planteles de prensa ha hecho que menor cantidad de
periodistas se ocupen de más temas o áreas y las coberturas relámpagos sean
la norma.
Los bajos salarios es un mal generalizado y de graves consecuencias para los
periodistas. Al periodista paraguayo, por lo general, su ingreso no le
permite, más que la sobrevivencia, a comprarse unos buenos libros para estar
actualizados en temas de interés o abrir un poco más su perspectiva
mediterránea. ¿Qué calidad de trabajo puede tener un periodista que gana
poco más del salario mínimo obrero y esté ocupando su mente en cómo
sobrevivir y para colmo no tiene seguro social?.
Un elemento clave vinculado al panorama que describimos es la persecución
sindical. Las patronales de los medios de prensa, con algunas excepciones,
no son diferentes a la clase empresarial retardataria y explotadora que
tenemos en el país. Los dueños de empresas periodísticas son los primeros en
perseguir y tratar de evitar la organización sindical en sus medios. Se han
dado despidos, medidas arbitrarias y presiones de todo tipo contra los
trabajadores de prensa que optan por la organización gremial a fin de
defender sus derechos e intereses.
En conclusión, los empresarios de la prensa, que se presentan ante la
sociedad como los promotores y defensores de valores democráticos,
pluralismo, tolerancia y legalidad, muchas veces inclusive erigiéndose en
jueces, suelen ser los primeros en violar en sus medios derechos
fundamentales de los trabajadores como el de la organización, y los
campeones en la precarizar las condiciones laborales con lo que la calidad
informativa cada vez está disminuyendo en detrimento del derecho a la
información que tiene la ciudadanía y en perjuicio de la función educativa
que podrían cumplir los medios.