Herramientas

Aumentar tamaño del texto

Disminuir tamaño del texto

Edición de Enero/2007

El amor entendido como idea sublime, la tensión humana entre realidad y utopía o deseo, la aspiración de querer ser famosos en nuestros días no escatima limites. Sin la perfección que genera la ilusión en cada ser humano, esta hasta se llega a expresar en un lenguaje popular lleno de sonoridad y belleza plástica. El absurdo fundamental de la existencia, reconoce el valor de los seres humanos ante los desastres. Creemos que; "cada luqueño lleva dentro de sí la nobleza" y que desde el mismo momento en que se decidió a no ser cómplice de lo injusto y a ponerse siempre del lado de las víctimas, se condenó a un "exilio definitivo".

En el Ñu Guazu la mirada es erótica.

Pongámonos un poco eróticos; "La falta de memoria".


Por: Sinderesis.

 

Tanto en las caminatas del Ñu Guazu como en las calles de Luque y el país se pueden ver personas íntimamente ligadas con el sexo y el mundo de las mujeres, ya sean como modelos o promotores de estas modelos.

Es la misoginia (*), que no es otra casa que considerar los principios que constituyen el fundamento de la actividad sexual humana, que los individuos se unen, y no por las sensaciones del amor sentimental, sino por los impulsos irracionales de la voluntad.

Pareciera una puesta en escena ver gente en el Ñu Guazu, de la mas distinta ralea aparatosamente dotada de elementos gimnásticos que a su vez están un poco interesados en vaciar su peso y su conciencia.

Los caminantes amigos que se encuentran con otros caminantes en el parque Ñu Guazu, cerca de la estatua de La Residenta. Se encontraran con pechos prodigiosos bajo el suéter de angora, con la pregunta voluptuosa "Di esportazione?" impresos en serigrafía dorada. Estos pechos arrastran otros, los de; "Soy profesora de matemáticas", y luego los traseros de las campesinas que vienen a la ciudad de Luque paseando por el Ñu Guazu en bicicletas.

Este paisaje es uno de los más pícaros y encantadores de Luque, el Ñu Guazu bajo una leve lluvia de verano un 1 de Enero, la tierra humeante el polvo bajo el sol, la salida de las mujeres bajo la mirada de los mas jóvenes y, momento glorioso, la subida a las bicicletas, con las cámaras digitales mironas recreándose en cada pecho y en cada trasero, en el movimiento de este para encajarse en el sillín.

Son traseros opulentos y al mismo tiempo humildes, traseros de pueblo, vestidos con telas gastadas. El ver aquellas mujeres nos viene a la memoria, a las que se las llama las ciclistas, trazando así con palabras un cuadro casi tan bello como la imagen que toman las cámaras digitales.

Tanto en este cuadro deslumbrante como en las imágenes de las campesinas del Ñu Guazu, hay un fuerte erotismo popular, carente de toda sofisticación, que revela una cultura del sexo más amplia a lo que nos están acostumbrando. Son los escotes que están a la moda no se quedan atrás propio del estereotipo amoroso burgués.

El punto de vista es que en el Ñu Guazu la mirada es erótica: los adolescentes, no contaminados totalmente por las imágenes estereotipadas, ni siquiera en las paginas de dos periódicos sensacionalistas que circulan en Paraguay.

Es a las mujeres hacia las que se vuelven la mirada, hacia las mujeres de su ciudad, que pasan por su lado dejando una estela de olor que se adivina fuerte, ya sea de un perfume barato, y de otros más íntimos y montaraces.

Y sus enormes pechos, con la moda de vuelta a los escotes, que hace difícil hablar sin evitar desviar la vista, hablando exclusivamente mirándola a los ojos, "...ya nadie te mira de frente cuando conversa", nos decía una vendedora de ropa interior y agregaba "...no es que sean los modelados por sostenes de aro de las chicas, sino grandes pechos maternales, repletos de leche, mujeres llenas de buena salud, niños sanos".

Incluso los de Luque tienen este carácter. Nuestros redactores escriben, rememorando o inventando la propia adolescencia de nuestros jóvenes: "El paso por Luque crea enormes ansias: apetito, hambre, deseo de leche."

Otra de las mujeres que hacen pecar con el pensamiento de la mano en ese mismo parque son las que se desnudan arriba de los vehículos los fines de semana. Son unas criaturas de playa, una especie de metamorfosis de la Pipina, rejuvenecidas y estilizadas, menos mamíferas y más sirenas, rubias, vestidas sin ropa, con las cejas "permanentes, tatuaje lento" como le llama la juventud luqueña a las cejas tatuadas.

Los asunceños vagan junto a la carretera y se acercan a los parroquianos con la excusa que han perdido a su mascota "¿Qué era aquello, un gatito, un perrito?" o uno de los dibujos de Chester en el que muestra unos ojitos gatunos brillando entre el vello pubiano de un vientre femenino.

"Quiero una mujer como la modelo Egni Eckert", se escucha una voz, dentro del harén pueblerino e imaginario, ella que es lo más parecido a una estrella de cine, ella es más que una estrella, aunque sin dejar de tener un aroma natural al vergel luqueño.

Mueve la "pompa" en primer plano, y la mirada de la cámara -de los perros- se obnubila. Siempre va arregladita, viste a la moda, como para ir de boda, pareciera que siempre está parada en un escaparate, incluso su abrigo parece un vestido, tan ceñidos a los bordes mismos de su cuerpo.

Es una estampa del presente y del recuerdo, muy propio de nosotros los hombres luqueños. Todos alguna vez hemos tenido en nuestro entorno a una diosa así: la que primero se la mira por sus pestañas, la que sin ser una "buscona" se ríe con los más viejos, se hace trenzas "parecidas a las de oro pulido y perlas, mostrándose de día; posando una trenza en tierra, y la otra en agua; y alguna que en leves giros pareciera decir: "Aquí Amor, aquí, esta tu reina". Ella es muy joven y esta soltera, nos parece bellísima y a nuestras familias les cae bien.

Para expresar las emociones los muchachos al ir al encuentro de ella, fuman solitarios en un patio, lo que les envalentona tanto que se sientan junto a una mujer y le ponen la mano en el muslo. Ella le mira muy en su sitio y le pone a él en el suyo: "Pero, ¿qué buscas?", si hay algo digno de interés en la calle, no dudan en abandonar sus sitios y correr a ver qué pasa, se termina lo que podía ser un buen contrato.

Así los faros de algún vehículo, que sube y baja con el movimiento, parpadean grotescamente, es la falta de memoria. Este segundo caso incluye el concepto de "amor platónico", que puede existir entre dos partners sexuales potenciales. El amor en sus diferentes acepciones es objeto de estudios religiosos, filosóficos y psicológicos, la cuestión es "La falta de memoria".
                                                                                                    

Envíe sus comentarios o sugerencias a esta dirección de correo electrónico |

(*) Arthur Schopenhauer (1788-1860), filósofo alemán, famoso por su doctrina del pesimismo y por su misoginia, aplicó sus ideas al considerar los principios que constituyen el fundamento de la actividad sexual humana, defendiendo que los individuos se unen, no por las sensaciones del amor sentimental, sino por los impulsos irracionales de la voluntad.

Huellas de su filosofía pueden distinguirse en las primeras obras de Friedrich Nietzsche, en las óperas del compositor Richard Wagner y en muchos de los trabajos filosóficos y artísticos del siglo XX. Falleció el 21 de septiembre de 1860 en Frankfurt del Main.


Google
Web www.infoluque.com.py