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El sueño de Morfeo, es
el mensaje de los dioses |
a
magia del éxtasis espiritual del amor crea un nivel de placer que va más
allá de los límites del cuerpo y la mente en el ser humano.
La mayor o menor ejemplaridad de las costumbres se refleja
indefectiblemente en todos los demás aspectos de nuestra vida esta es la
ilusión del amor, un hecho comprobado que va mas allá de donde puedan
reinar la honestidad y el decoro entre dos seres.
Eran días de pleno invierno, invierno en Luque y zumbaba el viento.
Llevábamos varios días de frío intenso.
Cuando inesperadamente llegó la dama del alba, y se llevó el invierno,
florecían los lapachos, y me dejó con las ganas de seguir admirando su
belleza, yo riendo, llorando y compartiendo su vida espiritual dentro y
fuera del alma mía.
Era pícara y buena. Una compañera de esas que no abundan. En las tardes
luqueñas lo pasábamos felices, transmitía un duende, el goce, el arte de
conversar, de comunicarse, importándole poco o nada si mi estampa era
pequeña o grande.
Siempre admire sus manos, sus blancas manos, siempre lo soñé, era
increíblemente real y tan perfecta como mi imaginación era capaz de
verla, lo pensé tantas veces en mi cabeza. Que ya su imagen en mi mente
formaba parte de mi vida.
Pero después de este tiempo, justo cuando me canse de imaginarla cuando
la ultima esperanza estaba a punto de morir y la soledad; ¡¡ha!! esa
soledad que embriaga de dolor y de felicidad, esa que hace creer en
fantasmas y ángeles de luz en Navidad, esa que a veces es amiga, que es
amante, pero que también es muerte, que mata las ilusiones y los
sentimientos, convirtiéndose en un abismo.
Justo cuando esa soledad daba el golpe final a mi alma, la vi aparecer
entre una nube de dulzura, de incredulidad, de dolor y de esperanza,
pero no sabia como manejarlo, imaginarlo era fácil siempre es fácil amar
algo que no existe, es tan simple idealizar.
Es por eso que no quiero verla frente a mi, nunca hable con ella y ya la
amaba, debo decir que las cosas no fueron fáciles, ella ¿me habrá amado
tanto como yo?, no sabría explicar por que, ni como, solo que yo la
amaba, era perfecta, nunca supe su pasado, ni ella el mío, pero no hacia
falta.
Que falta hacen las palabras cuando una palabra escrita acaricia el
alma, creo que se enamoro de mi, por lo raro de mi especie, yo, yo solo
la había construido en sueños, fueron días maravillosos, nos sentíamos
casi todos los días, camine junto a ella, hablaba de cualquier
trivialidad y terminaba, en mi casa sentado junto a mi cama preparándome
para dormir.
Morfeo, el Díos del sueño se encarga de inducir mis sueños y de adoptar
una apariencia humana para aparecer en ellos, especialmente la de los
seres queridos.
Este creador de formas transmitirá esta Navidad a los soñadores los
mensajes de los dioses y se encargarán de vigilar el eterno letargo de
Hipnos.
Cuentan los antiguos poetas que se les representaba como una joven con
un par de alas en las sienes y que en ocasiones portaba un cuerno
mágico, una varita o una flor de adormidera con la que tocaba la frente
de los hombres para dormirlos.
En las noches ya no de invierno, siento que ella viene con su verita
mágica, sus lindos ojos me miran, mientras sus blancas manos acarician
mis cabellos grises.
Yo sabia que tendría que haber un final, el amor verdadero no dura mucho
es una ilusión pasajera que se recuerda para toda la vida, un día me
daré cuenta, que estaba aburrida, ¿lo amaba?, ¡¡que sí!! ella amaba a su
marido, no se si mi alma estaba muy corrompida o era algo de esa
prudencia ante mis circunstancias que en mí ya había muerto, con la
certeza estúpida de que ella me amaba, no me despedí, dije adiós para
siempre a ese espejismo de amor. Y volví a la seguridad de mi vida con
nada más que mi alma nacida para la soledad.
Sinderesis.