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Si tomamos contacto con
el pensamiento posmoderno en las discusiones teóricas
suscitadas en Paraguay y que tienen como telón de fondo las
necesidades del pueblo, y la emergencia de una "izquierda
moderada" representada por Fernando Lugo que se le reconoce
como posibilidad cultural, por ser católico. |
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la edición del domingo 26 de agosto, en la sección política el diario abc Color
en la pagina 4 los titulares hablan claramente de lo que les contamos.
El escritor y periodista Helio Vera en su columna titula; "Grandeza y decadencia
del PLRA" al costado izquierdo de la misma pagina hay otro titular, esta vez
referente a los obispos, "Obispo dice que postura fue firme y mesurada"
refiriéndose a la respuesta de la Conferencia Episcopal Paraguaya (CEP) dada al
Presidente de la República. La declaración la hace el Obispo de Ciudad del Este,
Mons. Rogelio Livieres Llano, quien dijo; "Se le transmitió que las agresiones a
nada conducen y como autoridad debemos ocuparnos del bien común".
Mientras que para Anibal Carrillo Iramain; "La CEP se planto" y los febreristas
aplauden al religioso, junto a los grupos más pequeños. Encuentro Nacional, País
Solidario, Demócratas Cristianos, que prometen reunirse a proclamar su apoyo al
ex monseñor Fernando Lugo.
Esta hermenéutica y postmodernidad es digna de grandes pensadores como lo es
Gianni Vattimo (1936- ), filósofo italiano. Nacido en Turín, fue discípulo del
también pensador italiano Luigi Pareyson y del alemán Hans-Georg Gadamer.
Este es el caso, la principal y más original aportación al pensamiento
contemporáneo es la dada por nuestros lideres. Helio Vera las pone de manifiesto
es su articulo es la teoría del "pensamiento débil", como filosofía que renuncia
a toda pretensión de llegar a una fundamentación metafísica del saber y del
poder.
Recurramos al socialismo posmoderno de Vattimo con dos tesis centrales:
A.- La verdad entendida en la tradición filosófica que va de Platón a Hegel (y
que por ende llega a Marx) como la adecuación del predicado al sujeto, debe ser
abandonada.
Bebiendo de la fuente escéptica del kantismo se plantean las dificultades
epistemológicas de conocer realmente al objeto y se señalan los peligros de
"creer" en la verdad objetiva, en cuanto a la "posesión" de la verdad objetiva
implica siempre la tentación de querer imponerla por medios autoritarios, de lo
cual dan cuanta el estalinismo y las dictaduras de derecha.
Se devela entonces un pensamiento "débil" que a diferencia de las teorías
"fuertes" de la modernidad no reclama para sí el patrimonio de la verdad
objetiva. La verdad es fruto del consenso y no tendría un valor ético en si
misma.
B.- Se ha producido el fin de la historia en tanto la "sociedad de los mas
media" tiende a crear múltiples y pequeñas historias de acuerdo a los diferentes
grupos culturales que van emergiendo por esta acción mediática dispersiva que a
puesto fin a un curso de los acontecimientos con una centralidad detectable. Son
muchas y pequeñas historias que no tienen una articulación sistemática entre sí.
Es el fin de la historia entendida esta como desarrollo de lo inferior a lo
superior (Hegel).
Estas tesis tenían como trasfondo general la reacción irracionalista y nihilista
de Nietzsche en contra de la modernidad, conceptualizada como una falsa
conciencia o moral de los esclavos en su dimensión democrática y como un mito en
cuanto a las posibilidades de la razón.
Si a lo anterior le sumamos la tesis de J.F. Lyotard ("La condición
posmoderna"/1984) del fin de los metarrelatos (utopías) por la pérdida de su
capacidad convocante, el encuentro entre estas filosofías posmodernas con el
socialismo tenía que ser necesariamente conflictivo.
Si tomamos contacto con el pensamiento posmoderno en las discusiones teóricas
suscitadas al interior de los grupos socialistas de Paraguay y que tienen como
telón de fondo la caída del campo socialista, en este caso de los Colorados y la
emergencia de una "izquierda" representada por Fernando Lugo que se reconoce a
si mismo sólo como posibilidad cultural (por ser católico).
A mediados de 1996 en la comunidad universitaria en la Universidad de La Habana,
se había publicado allí el texto de Paul Ravello "El debate de lo moderno y lo
posmoderno", el texto se difundió con rapidez en los círculos intelectuales y
fue recibido también con cierto espíritu prejuiciado.
Se escuchaba decir, e incluso compartimos, eso de que globalización, liberalismo
y pensamiento posmoderno que eran tres líneas de acción de un mismo proyecto
global voceado por el pensamiento único surgido del consenso de Washington.
Estas apreciaciones existentes en los ámbitos intelectuales cubanos se comprende
si consideramos que el contexto político estaba signado por un fuerte repliegue
de la izquierda mundial. Las tesis de Fukuyama (*) parecían hacerse hegemónicas,
explicita o explícitamente, en este ambiente intelectual cualquier mirada
escéptica o autocrítica sobre la modernidad sonaba a capitulación.
Este racimo de filosofías y hermenéuticas que llamamos posmodernas deben ser
consideradas en una mayor posibilidad teórica que como un simple reflejo de la
"lógica cultural del capitalismo tardío" (Jameson 1984)
Han pasado los años y los acontecimientos han hecho que a una velocidad
vertiginosa de la sociedad perfecta de Fukuyama poco vestigio puede encontrarse
en un mundo con 810 millones de seres humanos sufriendo de hambre o desnutrición
crónica, 1.300 millones viviendo con menos de un dólar diario (nuestros
campesinos) y donde los 225 súper millonarios tienen una fortuna acumulada que
supera a los ingresos de los 55 países más pobres que albergan a 2.500 millones
de seres humanos.
La utopía, en este caso tendrá que hacerse nacional, particular única e
irrepetible. El socialismo debe huir de los modelos como de una peste. Esto que
hace consenso en la izquierda mundial y se refleja en una instalación definitiva
de la democracia y los derechos humanos en el seno de nuestras concepciones. La
derecha paraguaya enquistada en las patronales hacen emigrar a los profesionales
del país, basándose en el salario mínimo para explotar por trabajos altamente
especializados. Eso también es un atentado a los derechos del hombre.
La arrogancia intolerante fundada en totalitarismos gnoseológicos (**) que tan
bien interpretó el marxismo-leninismo producido por el stalinismo no debe
repetirse. Por consiguiente, los principales problemas epistemológicos o
gnoseológicos son: la posibilidad del conocimiento, su origen o fundamento, su
esencia o trascendencia, y el criterio de verdad.
Con menos arrogancia y más optimismo histórico la izquierda reemprende la marcha
en ella. El socialismo adquirirá forma posmoderna necesariamente. Es la hora del
socialismo posmoderno; una performatividad del ser con la subjetividad,
sangrante aún de la experiencia soviética, incorporada de modo de modo
definitivo.
El socialismo criollo en su marcha del siglo XXI deberá si en verdad aprendió de
la experiencia incluir la "prudencia" gnoseòlogica-política del posmodernismo.
¿El socialismo de Fernando Lugo será posmoderno?.