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Primera Quincena de Septiembre/2007

El pensamiento posmoderno es un "racimo de filosofías" que tiene como hilo conductor una puesta en tensión de las grandes certezas de la modernidad ilustrada, particularmente el imperio arrogante de la razón. Esta percepción de las limitaciones, desviaciones y frustraciones de la modernidad fueron detectadas ya por los frankfurtianos Horkheimer y Adorno en el texto "Dialéctica de la ilustración" (1944), en la cual se denuncia el pecado original de la modernidad; la razón al servicio de la dominación y no de la liberación. Pero no es sino hasta entrados los años ochenta en que esta crítica adquiere consistencia teórica y difusión editorial.

La teoría del "pensamiento débil", como filosofía.

Socialismo posmoderno y Fernando Lugo.


Si tomamos contacto con el pensamiento posmoderno en las discusiones teóricas suscitadas en Paraguay y que tienen como telón de fondo las necesidades del pueblo, y la emergencia de una "izquierda moderada" representada por Fernando Lugo que se le reconoce como posibilidad cultural, por ser católico.

n la edición del domingo 26 de agosto, en la sección política el diario abc Color en la pagina 4 los titulares hablan claramente de lo que les contamos.

El escritor y periodista Helio Vera en su columna titula; "Grandeza y decadencia del PLRA" al costado izquierdo de la misma pagina hay otro titular, esta vez referente a los obispos, "Obispo dice que postura fue firme y mesurada" refiriéndose a la respuesta de la Conferencia Episcopal Paraguaya (CEP) dada al Presidente de la República. La declaración la hace el Obispo de Ciudad del Este, Mons. Rogelio Livieres Llano, quien dijo; "Se le transmitió que las agresiones a nada conducen y como autoridad debemos ocuparnos del bien común".

Mientras que para Anibal Carrillo Iramain; "La CEP se planto" y los febreristas aplauden al religioso, junto a los grupos más pequeños. Encuentro Nacional, País Solidario, Demócratas Cristianos, que prometen reunirse a proclamar su apoyo al ex monseñor Fernando Lugo.

Esta hermenéutica y postmodernidad es digna de grandes pensadores como lo es Gianni Vattimo (1936- ), filósofo italiano. Nacido en Turín, fue discípulo del también pensador italiano Luigi Pareyson y del alemán Hans-Georg Gadamer.

Este es el caso, la principal y más original aportación al pensamiento contemporáneo es la dada por nuestros lideres. Helio Vera las pone de manifiesto es su articulo es la teoría del "pensamiento débil", como filosofía que renuncia a toda pretensión de llegar a una fundamentación metafísica del saber y del poder.

Recurramos al socialismo posmoderno de Vattimo con dos tesis centrales:

A.- La verdad entendida en la tradición filosófica que va de Platón a Hegel (y que por ende llega a Marx) como la adecuación del predicado al sujeto, debe ser abandonada.

Bebiendo de la fuente escéptica del kantismo se plantean las dificultades epistemológicas de conocer realmente al objeto y se señalan los peligros de "creer" en la verdad objetiva, en cuanto a la "posesión" de la verdad objetiva implica siempre la tentación de querer imponerla por medios autoritarios, de lo cual dan cuanta el estalinismo y las dictaduras de derecha.

Se devela entonces un pensamiento "débil" que a diferencia de las teorías "fuertes" de la modernidad no reclama para sí el patrimonio de la verdad objetiva. La verdad es fruto del consenso y no tendría un valor ético en si misma.

B.- Se ha producido el fin de la historia en tanto la "sociedad de los mas media" tiende a crear múltiples y pequeñas historias de acuerdo a los diferentes grupos culturales que van emergiendo por esta acción mediática dispersiva que a puesto fin a un curso de los acontecimientos con una centralidad detectable. Son muchas y pequeñas historias que no tienen una articulación sistemática entre sí.

Es el fin de la historia entendida esta como desarrollo de lo inferior a lo superior (Hegel).

Estas tesis tenían como trasfondo general la reacción irracionalista y nihilista de Nietzsche en contra de la modernidad, conceptualizada como una falsa conciencia o moral de los esclavos en su dimensión democrática y como un mito en cuanto a las posibilidades de la razón.

Si a lo anterior le sumamos la tesis de J.F. Lyotard ("La condición posmoderna"/1984) del fin de los metarrelatos (utopías) por la pérdida de su capacidad convocante, el encuentro entre estas filosofías posmodernas con el socialismo tenía que ser necesariamente conflictivo.

Si tomamos contacto con el pensamiento posmoderno en las discusiones teóricas suscitadas al interior de los grupos socialistas de Paraguay y que tienen como telón de fondo la caída del campo socialista, en este caso de los Colorados y la emergencia de una "izquierda" representada por Fernando Lugo que se reconoce a si mismo sólo como posibilidad cultural (por ser católico).

A mediados de 1996 en la comunidad universitaria en la Universidad de La Habana, se había publicado allí el texto de Paul Ravello "El debate de lo moderno y lo posmoderno", el texto se difundió con rapidez en los círculos intelectuales y fue recibido también con cierto espíritu prejuiciado.

Se escuchaba decir, e incluso compartimos, eso de que globalización, liberalismo y pensamiento posmoderno que eran tres líneas de acción de un mismo proyecto global voceado por el pensamiento único surgido del consenso de Washington.

Estas apreciaciones existentes en los ámbitos intelectuales cubanos se comprende si consideramos que el contexto político estaba signado por un fuerte repliegue de la izquierda mundial. Las tesis de Fukuyama (*) parecían hacerse hegemónicas, explicita o explícitamente, en este ambiente intelectual cualquier mirada escéptica o autocrítica sobre la modernidad sonaba a capitulación.

Este racimo de filosofías y hermenéuticas que llamamos posmodernas deben ser consideradas en una mayor posibilidad teórica que como un simple reflejo de la "lógica cultural del capitalismo tardío" (Jameson 1984)

Han pasado los años y los acontecimientos han hecho que a una velocidad vertiginosa de la sociedad perfecta de Fukuyama poco vestigio puede encontrarse en un mundo con 810 millones de seres humanos sufriendo de hambre o desnutrición crónica, 1.300 millones viviendo con menos de un dólar diario (nuestros campesinos) y donde los 225 súper millonarios tienen una fortuna acumulada que supera a los ingresos de los 55 países más pobres que albergan a 2.500 millones de seres humanos.

La utopía, en este caso tendrá que hacerse nacional, particular única e irrepetible. El socialismo debe huir de los modelos como de una peste. Esto que hace consenso en la izquierda mundial y se refleja en una instalación definitiva de la democracia y los derechos humanos en el seno de nuestras concepciones. La derecha paraguaya enquistada en las patronales hacen emigrar a los profesionales del país, basándose en el salario mínimo para explotar por trabajos altamente especializados. Eso también es un atentado a los derechos del hombre.

La arrogancia intolerante fundada en totalitarismos gnoseológicos (**) que tan bien interpretó el marxismo-leninismo producido por el stalinismo no debe repetirse. Por consiguiente, los principales problemas epistemológicos o gnoseológicos son: la posibilidad del conocimiento, su origen o fundamento, su esencia o trascendencia, y el criterio de verdad.

Con menos arrogancia y más optimismo histórico la izquierda reemprende la marcha en ella. El socialismo adquirirá forma posmoderna necesariamente. Es la hora del socialismo posmoderno; una performatividad del ser con la subjetividad, sangrante aún de la experiencia soviética, incorporada de modo de modo definitivo.

El socialismo criollo en su marcha del siglo XXI deberá si en verdad aprendió de la experiencia incluir la "prudencia" gnoseòlogica-política del posmodernismo. ¿El socialismo de Fernando Lugo será posmoderno?.

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(*) Esto lo expresó con toda claridad política George Bush padre, en la conferencia de cooperación europea de 1991, cuando sentenció que sólo había espacio para países con economías de mercado (neoliberales) y democracias representativas y que ellos eran los policías del mundo; de esta doctrina totalitaria son testigos en carne propia Haití, Somalia, Irak, Afganistán y la ex Yugoslavia, hasta ahora. Esto había sido teorizado por Francis Fukuyama en su texto "El fin de la historia y el último hombre"(1990).

(**) Epistemología y gnoseológicos es la disciplina filosófica que estudia los principios materiales del conocimiento humano. Es decir, mientras la lógica investiga la corrección formal del pensamiento, su concordancia consigo mismo, la epistemología pregunta por la verdad del pensamiento, por su concordancia con el objeto; la primera es la teoría del pensamiento correcto, la segunda la teoría del pensamiento verdadero.


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