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Primera  Quincena de Septiembre/2007

Apuesto que usted se encontrará con tres o cuatro avisos publicitarios seguidos, en los cuales se usan celebridades o "famosos de ocasión" para promocionar desde tiendas de departamentos a productos o servicios variados. Llegamos entonces a lo de antes el término "testimonio" no es muy apropiado porque se trata, eso sí, de falso testimonio, perjurio de verdad ¿Por acaso alguien cree de ellos usen el producto que anuncian?.

No se respeta la inteligencia del consumidor.

El uso de "Famosos de ocasión" como testimonio.


Los "testimonios de los famosos" parece no ser muy apropiado porque se trata, eso sí, de falso testimonio, perjurio de verdad o, ¿Alguien cree de ellos usen el producto que anuncian?

Pero hoy en el Paraguay democrático, tales vocablos e imágenes en el Luqueño no dejan de ser más que falta de imaginación creativa, o de mucha imaginación aficionados o puro deslumbramiento.

Las publicitarias más potentes y sus clientes más profesionales tienen cierta reticencia en usar esa solución primaria como la confiscación y el reconocido rechazo por los consumidores.

Hoy infelizmente, la cosa superó todos los límites. El uso de los llamados "testimoniales" se viene arrastrando en la misma proporción que la farándula paraguayensis.

Es preocupante porque afecta una de las misiones más importantes del marketing, que es el construir imágenes sólidas y duraderas para las marcas. Porque el uso de celebridades como avales de productos, lo que hace es tercerizar la credibilidad, como un efímero arriendo de la notoriedad ajena, como si un producto solo, no pudiese tener valor y personalidad propios, necesitando de ayuda para entrar en los hogares, corazones y mentes de la gente.

El uso injustificado de famosos, casi siempre vinculados a la farándula, significa que el anunciante no cree en su marca, en su oferta, en su agencia o en las tres juntas.

Llegamos entonces a lo de antes el término "testimonio" no es muy apropiado porque se trata, eso sí, de falso testimonio, perjurio de verdad ¿Por acaso alguien cree de ellos usen el producto que anuncian?

El consumidor, por lo menos, no cree, y eso lo confirman todas las investigaciones sobre el asunto. ¿Cree usted que los famosos del teléfono celular o el famoso que recomienda usar casco conduciendo una magnifica moto, hecha en Luque, la conduce con casco? ¡¡ni siquiera sabe conducir una moto!! Ellos saben que están ahí por el caché, a pesar que agencias y clientes se esmeren en subestimar el intelecto del consumidor.

Es necesario admitir que el recurso es altamente eficiente en ciertos casos. Funciona maravillosamente con niños, inocentemente y con personas muy humildes, que confunden al actor con el personaje y se tragan cualquier cosa. Un motivo más para que las empresas serias utilicen los "testimonios" con profesionalismo.

Claro que hay agencias y anunciantes que usan a los famosos como competencia, basándose en esquemas creativos en los cuales se respeta la inteligencia del consumidor. En esos casos, se nota que las celebridades comparecen al servicio de una idea y no en sustitución de ellas.

Buenas ideas agregan valor al producto y a las marcas, economizan cachés, superproducciones, efectos especiales y otras figuras. Abaratan la producción y aceleran los resultados. Buenas ideas construyen una marca y un negocio. Mientras que un testimonio de famosos constituye, antes que todo, una semana de viaje en la playa de quien cobró el caché.

Los posibles personajes de la Commedia - masculinos y femeninos para el caso - que aparecen cada día en los diarios y en la televisión, a veces ellos mismos escriben o describen la escena, lista para ser representada.

Y lógicamente esos personajes favoritos también aparecen en potencia cuando leemos los textos de nuestra historia nacional que, dicho sea de paso, no comenzó ni con el Partido Colorado ni con los Liberales y mucho menos con la Concertación (aunque a veces lo pareciera).

Quién sabe si los actores dando dos pasos hacia atrás para observar a estos feriantes criollos con la necesaria subjetividad creativa, podríamos desarrollar nuestra propia galería de arquetipos, incorporándolos al parámetro cultural nacional, con ese con el cual inconscientemente todos nos medimos a diario.

Sería mucho más beneficioso y entretenido que los paraguayos nos midiéramos con los personajes de la feria convertidos en parámetros estéticos, que idiotizándonos diariamente con el discurso literal de muchos de los protagonistas que en nuestro país hacen noticia.

Apuesto que usted se encontrará con tres o cuatro avisos seguidos, en los cuales se usan celebridades y "famosos de ocasión" para promocionar desde tiendas de departamentos a productos o servicios variados. ¡¡Que falta de originalidad!!

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Foto: Gentileza, Miguel Espinola


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