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Segunda Quincena de Agosto/2007

Esta radicalización es una impronta del socialismo en tiempos de crisis. La historia nos enseña que durante el gobierno de Salvador Allende en Chile (1970-1973), a medida que las políticas de izquierda profundizaron los problemas internos, los socialistas se radicalizaron progresivamente, a tal extremo que la historiografía contemporánea latinoamericana acoge cada vez más la tesis de que ésa fue una de las causas desencadenantes del golpe militar de 1973.

El pueblo liberal se resiste a asistir a sus convocatorias.

El socialismo de siempre, con Fernando Lugo.


Muchos observadores de la política interna esperaban que la última reunión de la Concertación acordara un significativo cambio de rumbos en la colectividad, atendidos los tiempos que corren, el desplazamiento general de las corrientes políticas en todo el mundo hacia la libertad personal y su correlato económico, el mercado; y el rechazo a la violencia como vía para conquistar el poder.

El persistente estancamiento del ex monseñor Fernando Lugo en la carrera hacia el 2008 junto a sus seguidores, que en porcentajes las encuestas le dan el primer lugar de preferencia en el electorado, pero que lo relegan a un lugar secundario hacía prever también un giro renovador en la conducción nacional.

El resultado en las convocatorias de la Concertación es diametralmente opuesto a las encuestas por la escasa concurrencia que asiste a sus actos. Un ejemplo claro es la convocatoria en Lambaré y Aregua que fue suspendida por falta de asistencia por parte del liberalismo.

La amplia mayoría de los liberales no comulgan con el "marxismo crítico" que profesan los socialistas en el acta fundacional de las colectividades que apoyan al ex monseñor Fernando Lugo.

Tecojoja, por ejemplo, que renovó el respaldo a la única dictadura -marxista, por cierto- sobreviviente en el hemisferio, la de Cuba. Incluso se acuerda demandar a los militantes de estos grupos a la desobediencia civil en caso de ser imputado Fernando Lugo por el oficialismo.

Los socialistas que normalmente rechazan toda idea de control público sobre sus actos, y no descansan hasta anular toda crítica, amordazando a la prensa, amenazando con represalias a sus ciudadanos. De esto no queda lugar para dudas en el caso venezolano.

Esta radicalización es una impronta del socialismo en tiempos de crisis. La historia nos enseña que durante el gobierno de Salvador Allende en Chile (1970-1973), a medida que las políticas de izquierda profundizaron los problemas internos, los socialistas se radicalizaron progresivamente, a tal extremo que la historiografía contemporánea latinoamericana acoge cada vez más la tesis de que ésa fue una de las causas desencadenantes del golpe militar de 1973.

Porque al momento de copar todos los poderes del Estado, como lo hace el presidente venezolano Hugo Chávez ha ido eliminando a "enemigos" por diversos medios, cosa que a Salvador Allende en Chile no se le permitió. -ya sabemos como termino eso- Se continua con el proceso de destrucción de las instituciones democráticas y de acabar con toda posible resistencia interna a sus intentos de dominación, asegurando el poder total.

Los grupos socialdemócratas, con Pedro Fadúl y los liberales, con el Partido Liberal Radical Autentico (P.L.R.A.), que se oponen a las practicas socialistas y han admitido que el afiebrado y trasnochado discurso socialista en el Paraguay, no puede llegar a ser un catalizador de la voluntad popular en el 2008.

Las fracasadas posturas sobre "ricos" y "pobres" de dos pequeñas agrupaciones políticas, el Partido de los Trabajadores (PT) y el Partido Humanista (PH), no quieren dar un "cheque en blanco" a Fernando Lugo y, por tanto, le piden que se defina, lo que para ellos significa que "rompa con los ricos y asuma un programa de los pobres, el de lucha histórica de todas las organizaciones".

El Dicho:

"la cabra tira pa'l monte"

(dice el acervo popular luqueño).

Hoy el cuadro de crisis no es el mismo, pues los problemas del país, si bien se han ahondado, son menores que en 1989. Pero el socialismo, en vez de instar por una renovación que ponga la República a la altura de los desafíos actuales, hace lo contrario: renueva su adhesión a una doctrina fracasada, como el marxismo; reitera su admiración por los gobiernos tiránicos -Cuba y Venezuela- que le siguen imponiendo rigurosamente a sus pueblos, negándole su libertad; e impulsa en el plano interno políticas que implican mantener un Estado de gran tamaño y a la restricción de la libertad de elegir de los pueblos, los "socialistas de siempre" han comenzando por conculcársela a los propios seguidores del ex monseñor Fernando Lugo, al impedirles optar por un voto directo para nominar al candidato que les representará en el 2008.

Eso lo saben los Liberales, a pesar de haber entrado en esa misma temática que el candidato de la "concertación opositora", el ex monseñor Fernando Lugo, quien ha confirmado plenamente en el exterior a medios de prensa, su "gran simpatía" hacia los modelos venezolano y boliviano. De ahí nace la desconfianza de las bases liberales, medularmente demócratas que se niegan a asistir a las convocatorias de la concertación, piensan que podría llegar a ser la antesala de un nuevo calvario.

Los grupos que apoyan al ex monseñor Fernando Lugo, no obstante, tienen todos la obligación de procurar el bienestar general de la Nación, pero esto no incluye "romper con los ricos" ni distribuir coercitivamente la riqueza o acabar con la propiedad privada, sino establecer los requisitos adecuados para acabar con la pobreza: educación, salud, seguridad jurídica y política con espíritu de servicio, en primer lugar. Todas condiciones inexistentes en el país.

Con estos argumentos expuestos queda descartada la posibilidad de una fusión con otro partido del eje izquierdista de la Concertación proveniente del coloradismo, que ha dado, si bien no en forma concluyente y estable, algunas muestras de sus ideas y políticas. No cabe desechar, pues, una apertura de los socialistas hacia la extrema izquierda, lo que aumentaría las tensiones en la Concertación. Es el socialismo de siempre con Fernando Lugo, y el porqué el pueblo liberal se resiste a asistir a sus convocatorias.

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