Asunción, 20 de agosto de 2007
Señor
Director de www.Infoluque.com.py
Ciudad de Luque
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El siguiente cuadro es altamente
instructivo para el caso.
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Me dirijo a Ud., a los efectos de
realizar unas consideraciones con respecto a la publicación de ese periódico
referida a un informe que fuera presentado en la primera semana de agosto,
relacionada a la infancia y adolescencia trabajadora en el Paraguay. En el
artículo en cuestión se afirma que "La Ministra de la Niñez y Adolescencia,
Victorina Ruiz, entregó un nefasto panorama tras la divulgación de un sombrío
informe". Más adelante, la publicación expresa … "Lo que no menciona el informe
ministerial……".
A la lectura rápida del mencionado artículo, cuando se consideran los párrafos
más arriba aludidos, parece surgir que el informe presentado fuera una
producción de la Secretaría Nacional de la Niñez y la Adolescencia.
Para aclarar la apreciación que pudiera surgir del lector y con el deseo de
despejar cualquier duda al respecto, me permito explicar que el informe
difundido en aquella ocasión, denominado "Infancia y Adolescencia trabajadora de
Paraguay - Evolución 2001-2004 y análisis del módulo de la encuesta 2004", es
una publicación de la Oficina Internacional de Trabajo. Si bien eso ya está
explicado en el artículo de su periódico, las demás frases subsiguientes
mencionadas en esta nota pueden confundir al lector.
El estudio de la mencionada organización internacional reproduce una labor
investigativa del sociólogo Roberto Céspedes y los datos para la realización del
informe fueron proporcionados por la Dirección General de Encuestas,
Estadísticas y Censos de la Secretaría Técnica de Planificación, ente
dependiente de la Presidencia de la República. Por consiguiente, las
conclusiones y opiniones expresadas en esa investigación pertenecen al
mencionado autor y a la Organización internacional.
En otro orden de cosas, es pertinente puntualizar que, pese a que la
problemática de la infancia y adolescencia trabajadora es bastante seria y
requiere de innumerables esfuerzos de las familias, la sociedad y del Estado, el
escenario no podría calificarse como de "nefasto". En consecuencia, las
opiniones vertidas por mi persona en esa ocasión jamás podrían haber sido
considerado como tales, pues, esta expresión significaría un futuro trágico y
sin esperanzas. Por el contrario, como nunca antes, en este periodo de gobierno
se vienen realizando diferentes acciones y medidas que nos llevan hacia un
avance en relación al cumplimiento de los derechos de los niños, incluyendo
aquellas necesarias para erradicar el trabajo infantil.
Al analizar las características más relevantes del la infancia trabajadora
debemos tener en cuenta que, una de sus causas fundamentales es la pobreza. El
mismo informe que fuera presentado por la OIT en ese día así lo reconoce. Esa
circunstancia nos lleva a aceptar que, para erradicar el trabajo infantil, es
necesaria la articulación de políticas y programas orientados a la reducción de
la pobreza.
Debemos hacer notar al apreciado lector que, el informe presentado exhibe los
datos del período 2001-2004, para señalar que, a partir del año 2003, se han
venido formulando Políticas y Planes, se han constituido Comisiones
interinstitucionales y se han realizado numerosas acciones y esfuerzos
tendientes a revertir la desfavorable tendencia señalada en el informe.
En este punto podemos señalar que, el Gobierno Nacional, para hacer frente a
este contexto, viene implementando la Estrategia Nacional de Lucha contra la
Pobreza, que destina mayores recursos a la Inversión Social, desarrollando
Programas Sociales con un enfoque integral.
En ese campo y revisando las cifras de los presupuestos de los últimos años, se
puede apreciar que, desde el 2003 hasta el presente, los recursos asignados al
gasto social han registrado significativos incrementos de manera sostenida,
tanto en términos absolutos como su participación en el total del presupuesto.
El Presupuesto General de Gastos de la Nación hoy, en el año 2007, tiene el 45%
de los recursos destinados al sector social, y en el Presupuesto para 2008 se
espera alcanzar el 50%, cifras jamás alcanzadas en la historia de nuestro país.
Estas cifras demuestran fehacientemente la alta prioridad que el gobierno actual
otorga a la política de inversión social.
De igual manera, el aumento de la Inversión Social destinado a la Infancia ha
tenido un aumento continuo desde el año 2004, llegando al 2006 con la asignación
del 24% del Presupuesto de la Administración Central invertidos en niños, niñas
y adolescentes.
En lo que respecta a medidas específicas dirigidas a la infancia trabajadora, se
debe destacar la promulgación de varias disposiciones que implementan Políticas
y Planes entre los que se pueden mencionar a la formulación del Plan Nacional de
Prevención y Erradicación del Trabajo Infantil y Protección del Trabajo de los
Adolescentes (2004), la creación del Comité Nacional para la Protección Integral
de la Niñez en Situación de Calle (CONASICA) (2005), el Decreto que aprueba del
listado de Trabajo Infantil peligroso" (2005), etc.
Partiendo de estos datos exhibidos, existen signos evidentes que nos alientan y
nos motivan a seguir bregando en la lucha por la vigencia de los derechos de la
infancia y de la adolescencia.
Esta realidad es reconocida por organizaciones internacionales tales como la
UNICEF, la que, hace pocos días presentara un informe sobre la Inversión Social
en Infancia. Según ese informe, la inversión social en la infancia está teniendo
impacto positivo en las condiciones de vida de niños y niñas paraguayos, aunque
todavía su magnitud resulta insuficiente y se requiere mejorar su eficiencia en
la implementación y focalización.
El análisis de la UNICEF advierte que varios de los programas considerados
prioritarios y que son motivo de estudio en el mencionado documento son de
reciente implementación en Paraguay.
Sigue diciendo el informe que, una porción importante de la inversión social en
Paraguay es destinada a la infancia, es decir, a la población menor de 18 años.
Esta inversión ha aumentado sostenidamente desde el año 2003, pasando del 56%
del gasto social para ese año a 58% en el 2006. Por su parte, el presupuesto
aprobado para el 2007 incluye un aumento del 21% para la inversión social en la
infancia con relación al gasto realizado en el año 2006.
Señor Director: Estamos plenamente de acuerdo, y siempre ha sido parte de
nuestros discursos, que los niños no tienen colores. Son seres humanos, sujetos
de derechos y hacia quienes deben estar dirigidas nuestras políticas y acciones.
Sin embargo, es necesario reconocer que, el esfuerzo aún no nos permite
satisfacer todas las necesidades de nuestra población, que vienen acumuladas
durante varias décadas. Ese contexto nos permite afirmar que, si queremos
promover un efectivo cambio en este escenario, debemos colocar a los derechos de
niños, niñas y adolescentes en el centro de los esfuerzos de la familia, la
sociedad y el Estado.
Sin otro particular, me es grato saludarle muy atentamente.
Victorina Espínola de Ruiz Díaz
Ministra - Secretaria Ejecutiva.