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Autoridades e invitados en el palco oficial.
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"La ministra de la Niñez y Adolescencia, Victorina Ruiz, entrego un nefasto
panorama tras la divulgación de un sombrío informe. El informe señala que entre
2001 y el 2004, la niñez económicamente activa (niños de entre 10 a 17 años)
pasó de 288.717 a 338.833 personas de los casi 6.000.000 de habitantes, según el
informe de la Oficina Internacional del Trabajo (OIT), presentado a la prensa.
Otro factor analizado fue el grado de disidencia escolar. Este revela que unos
266.000 niños y adolescentes no asisten a institución educativa alguna. Es
decir, uno de cada siete niños carece de enseñanza.
De esta cifra, un 22% corresponde a niños de 5 años que manifiestan "no tener la
edad" para ser educados, en contrapartida a lo que establece la reforma
educativa.
El informe también hace mención de las condiciones de trabajo, atendiendo a
quienes cuentan con el seguro médico y las horas de labor en su jornada. En el
caso del seguro social, más del 90% de los niños y adolescentes trabajadores no
cuenta con este beneficio social.
En cuanto al promedio de horas trabajadas, este llega a las 39 horas laborales a
la semana, en el caso de los trabajadores remunerados. Mientras, los
trabajadores no remunerados mantienen jornadas de 32 horas, y los que realizan
tareas domésticas, unas 24 horas, según el redactor del informe, Roberto
Céspedes entregado a medios de prensa.
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Carta
al Director: |
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Con relación a este articulo la Sra. Victorina Espínola de Ruiz Díaz, Ministra
Secretaria Ejecutiva de las Niñez y Adolescencia, remitió una carta e-mail al
director de infoluque dando sus puntos de vista, la cual agradecemos. La
desprotección de la niñez nativa en Paraguay es evidente, pareciera que esos
niños indígenas no cuentan, de eso no hablan los informes.
La nota menciona cuanto sigue; "A la lectura rápida del mencionado artículo,
cuando se consideran los párrafos más arriba aludidos, parece surgir que el
informe presentado fuera una producción de la Secretaría Nacional de la Niñez y
la Adolescencia".
Leer Correo-e |
Con relación al trabajo doméstico, se revela que un 36% de la población infantil
trabaja en los hogares. Esto también incluye la situación de criadazgo (trabajo
a cambio de comida y techo) en el país. En cifras se traduce que un total de
60.300 niños y adolescentes que hacen de "criaditos", un 70% niñas (42.300) y
solo 30% (unos 18.000) son varones.
El criadazgo no es solo patrimonio de las ciudades. El 6% de los hogares
paraguayos los tiene y la primera mitad se da en casas rurales, y la otra, en
urbanas.
Como el criadazgo se considera situación de trabajo peligroso, niñas en
situación de riesgo el informe también revela que cuatro de cada diez niños
(40%) de toda la población en general realiza algún tipo de trabajo infantil
peligroso, incluidos los vendedores ambulantes de la vía pública.
Lo que no menciona el informe ministerial, y lo mencionó el Centro Educativo
ALVA en el desfile, son los varios los casos denunciados por violencia en contra
de niños y niñas nativas que a diario se puede constatar en las plazas de
nuestra capital, donde deambulan en busca de ayuda, causando lesiones de
distinta gravedad y secuelas sicológicas en los niños y niñas de las comunidades
nativas del Paraguay.
En este tema no se trata de hablar de derechas ni de izquierdas, ni de liberales
ni de colorados. Se trata de que pensemos en nuestros niños son seres humanos y
no animales políticos, en donde los acarrea para generar agitación politica. Los
niños están siempre sobre el escenario y nunca nadie se dirige a ellos, nadie se
da cuenta que ellos son el reflejo de nuestra realidad, hacemos las reglas y las
argumentamos sesudamente sin consultar a quienes las padecen.
Estamos seguros que, cuando no eludamos esta parte de nuestra Historia Patria y
nuestra realidad nos daremos cuenta que también a otras víctimas de esta
situación tiene que sumarse la buena vida.
Esperemos que sonrían cuando, al caminar, se den cuenta que desde acá todos
aceitamos un poquito el eje de su Tierra. Y que sientan que es tiempo de invocar
también a ''la esperanza que no cede", y en voz alta digamos a nuestros niños,
"mis hijos no los van a tocar, no les harán daño, son hijos de nuestra misma
tierra".
Pero la tarea es largamente esquivada y enfrenta la necesidad real de una Ley de
protección de derechos para los menores de 18 años, pues no se puede vivir con
la Ley de las comunidades indígenas para niños nativos y otra distinta para sus
iguales, sin otorgar un cuerpo coherente de derechos.
Hoy en esta nota, tratamos de mostrar cuál es el verdadero Paraguay,
preguntarnos si sabemos que nuestra población quedó dramáticamente diezmada, con
un tejido social totalmente fracturado después de esa guerra donde fueron los
niños de Acosta Ñu a ofrendar sus vidas hace ya 138 años, son las secuelas de
ese pedazo de nuestra historia que hasta hoy la padecemos.
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"Un triste capitulo
de nuestra sufrida Historia Patria"
El 11 de agosto de 1869, la plaza de Piribebuy, fue defendida por dos mil
hombres al mando de Pedro Pablo Caballero. La plaza fue sitiada y atacada el día
12, Caballero rechazo la rendición. El asalto comenzó al amanecer y se extendió
por doce horas, en una batalla donde los paraguayos estaban consientes que su
destino era morir siendo libres o terminar en el mercado de esclavos del Brasil
o la Argentina.
Reflexionar respecto a hechos históricos, tiene una importancia y trascendencia
que tiene mucho que ver con nuestra niñez. Los niños que durante los primeros
años de vida de las personas, parece fundamental y necesaria, sobre todo en el
marco de la celebración del Día del Niño.
Analizar lo que hemos estado haciendo por ellos y que han hecho ellos por
nosotros. Permítannos entonces hacer un brevísimo pero medular resumen
histórico:
El Paraguay es una nación con identidad propia que pese a los embates sufridos
en el curso de su existencia como Nación libre y soberana. Su resistencia a
desaparecer como nación quedó demostrada en los testimonios heroicos de su
historia, particularmente durante la Guerra Grande, entre 1865-1870.
Este triste capítulo de la Historia Nacional, en el que se asesino y repartió el
territorio nacional entre los principales aliancistas, Brasil, Argentina y
Uruguay, no podemos dejar de asociar a esta situación la actual, por los nuevos
despojos de la potencia energética de los excedente sufridos por Paraguay
mediante otros injustos tratados firmados en 1973 y que hoy hipotecan el futuro
promisorio de la patria: los Tratados de Itaipú y de Yacyretá y en los que
parece repetirse la historia con los mismos principales protagonistas.
Pero, esta vez, la oportunidad de defender con éxito la recuperación de la parte
que legítimamente nos corresponde, como propietario condómino de las usinas más
importantes de la región, puede ser fructuosa.
Si el Paraguay sobrevivió al holocausto de Cerro Corá, y las nefastas
consecuencias del tratado de la triple "vergüenza", hoy, con la fuerza de la
razón y apoyando sus justos reclamos en una causa nacional, a falta de una
política de Estado, está en condiciones de reivindicar a los mártires del
setenta, recuperando su soberanía energética.
En Acosta ñu la resistencia puesta por este insólito ejercito de niños, 4.000
niños contra 6.000 aliados bien pertrechados, la mayoría de estos niños se había
pintado las mejillas con tizonas para parecer más hombres. El combate duro todo
el día. Solo los heridos exhaustos por el cansancio fueron tomados prisioneros y
fueron llevados al Brasil como esclavos, puesto que ese era el destino de los
prisioneros y el botín de guerra de los invasores. |