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Protesta por el cierre del diario ABC Color en 1984, Domingo
Laíno (actual senador PLRA) junto a Miguel Abdón Saguier
(actual Presidente del Senado PLRA) intentan zafarse del
apaleamiento de la policía del régimen, Yoyito Franco (ex
Vicepresidente de la República) y Luis Alfonso Resck,
activista de los DD.HH., tratan de auxiliarlos.
Foto: ABC color |
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En el mapa político paraguayo -y latinoamericano-, los
dictadores Alfredo Stroessner (izquierda) de Paraguay y
Augusto Pinochet, de Chile, saludan desde un automóvil
descubierto durante una visita del primero a Santiago, en
conmemoración del 1º aniversario del golpe de Estado en
Chile.
Foto: Stringer / septiembre de 1974. REUTERS
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Entre los recuerdos de los antiguos empleados del diario ABC Color, la mayoría
pronto a jubilarse, todos cercanos a los 30 años trabajando en el periódico,
llamados entre ellos "los de ABC de antes" aunque muy sentimentalmente porque
esta expresión recoge el historial de heroísmos y riesgos que les toco vivir, o
mejor dicho "el tiempo que les toco vivir".
Curiosamente, estos trabajadores anónimos, que en sus años mozos, (año 1.978
hasta el cierre de ABC Color, en marzo del año 1.984) tuvieron el coraje para
llegar todos los días a su puesto de trabajo, sin saber si volverían junto a su
familia, en medio de los "pyragüe", (soplones de la dictadura) los garroteros, y
gente del Gobierno que se apostaban en la redacción del mismo diario ABC Color,
en las calles, a detener los camiones repartidores, quedando detenido los
empleados hasta el otro día.
"Pero esa juventud sabía porqué luchaba, la fuerza fue colectiva; la gente
rodeaba los camiones cuando llegábamos a cada pueblo, las ansias de estar bien
informados era tal que cada uno hacia su fiesta con el ejemplar del día anterior
en la mano, se reforzaba la idea de que podía haber un substrato ético común,
fundamental para garantizar esas cosas que a veces son tan difíciles, que es la
convivencia humana, basado en ideas que a veces quedan en vanas palabras (la
solidaridad entre los trabajadores y los ciudadanos ansiosos de libertad, sin ir
más lejos) pero que en otras ocasiones nos llenan de orgullo, pese a las dudas y
los miedos, ondeando al aire" nos comenta el trabajador.
Sucede que a veces, no siempre y normalmente no desde la sinonimia o la
concordancias completas; moral, ética y derecho coinciden. Son lo mismo, aunque
no sean igual.
Ahora se podrá rememorar pero no recuperar el tiempo ido de esos jóvenes, que
junto al diario ABC Color abogaban por una "revolución moral". Alguno de ellos,
ya entrados en edad pronto a jubilarse.
¿Podremos aprenderlo nosotros y transmitirlo a nuestros hijos?
La represión y la tortura en las décadas pasadas tienen un efecto, esto es la
demostración inhabilitarte para terceros: aquellos que se enteraban sabían lo
que les podía pasar a ellos mismos cualquier día. El objetivo era la parálisis
de la sociedad, y de sus instituciones, el miedo.
Pero claro, faltaba que se sumara a este nuevo crédito histórico de lo sucedido
el selecto grupo de amigos de los poderes fácticos; y como ellos tienen aun
suficientes cuotas de poder para dictaminar lo que ocurrió o no en nuestra
historia, entonces se hace necesario ayudarles a abrir sus ojos, limpiar sus
oídos y recuperar el habla.
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Proxima Nota: |
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40 años de ABC Color continuación:
40 años de ABC Color, y la sabiduría de lo trágico (II).
Entre otras cosas, para permitir que esa convivencia de
distintos sea posible. La historia nos muestra que no se logra siempre, claro
está, pero que no podemos renunciar a ello.
En ABC Color, tiempos modernos, se esta desarrollando una nueva concepción de
ideales, en una nueva generación de lideres jóvenes que tienden a consolidar una
propia identidad y autonomía, aunque los lideres de ayer, hoy anónimos en su
esfuerzo, son los héroes que junto al diario "ABC Color de ayer" lograron vencer
a los represores, aceptando liderazgos al amparo de sus ideales, hoy son
olvidados por propios y extraños.
Esta nota, de seguro, puede tener sus limitaciones, pero al menos nos asoma
-como país, primero, y como ciudad después- lo que sucede cuando bajo
justificaciones espurias -pero que funcionan-, los intereses de poder que
sobrepasan -en su defensa-, todos los límites de la decencia. Sí, la sabiduría
de lo trágico se aprende en la sabiduría de los límites. ¿Podremos aprenderlo
nosotros y transmitirlo a nuestros hijos también?
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Días atrás (25 de julio 2007) en la sala bicameral del Congreso, bajo la
organización de la Comisión de Verdad y Justicia, ante la presencia de numeroso
auditorio, daban su testimonio, mujeres y niños durante la dictadura de
desgarradores testimonios, María Paz Ortiz, Simprisia Villasboa Salinas, Lidia
Franco e Idalina Gaona en la sexta audiencia pública "Mujeres, niños y niñas
durante la dictadura".
Viniendo a nuestro presente queremos desde ese señalamiento realizar y compartir
nuestros comentarios condensados. Primero que nada, constatar que una vez más el
tema de los derechos humanos ha vuelto al primer plano de la noticia. Así como
antes lo fue del diario ABC Color en la información y denuncia de estas
atrocidades, una de las causas de su clausura.
En infinidad de oportunidades se trató, desde una u otra esfera de influencia o
poder, de dar por cerrado el debate, la discusión, la reflexión entre los
paraguayos sobre la temática y sus implicancias para el presente-pasado-futuro.
Argumentando, casi siempre, que lo conveniente para la salud pública de la
sociedad era dejar las cosas hasta ahí.
Sin embargo, cada vez un nuevo hecho o suceso azaroso vuelve a reflotarlo. El
diario ABC Color no hubiera podido haberse escrito y llegar a cumplir 40 años
sin tocar los hechos que nos conmovieron en el pasado.
Porfiadamente entonces la herencia de la memoria parece no querer dejarnos, con
lo que escuchamos en el Congreso acerca de estos sucesos. En segundo término, la
consideración del tema de los derechos humanos en el mapa político paraguayo -y
latinoamericano-, se relacionó, hay que recordarlo, con la emergencia de
regímenes autoritarios, en alianza con sectores civiles y políticos, de la
propia oposición, (liberales colaboracionistas), que profesaban en la mayoría de
los casos, una doctrina de la seguridad nacional cruzada por la visión de que al
interior de la propia sociedad se podía establecer una línea divisoria entre
amigos y enemigos.
El accionar de estos regímenes era visto como el arte que conduce a los amigos a
una victoria sobre los enemigos internos esta vez. La particularidad nacional
estuvo en la combinación de esa visión con una mirada al "prebendarismo" en el
orden socioeconómico.
Sabemos que esa "victoria" trajo fenómenos como el desaparecimiento forzado de
personas, ejecuciones, exilio, o la práctica sistemática de la tortura realizada
desde el propio Estado y sus policías políticos.
Sin contar las modificaciones impuestas desde arriba en el campo no sólo de los
derechos cívico-políticos, sino también de los derechos sociales. Las
justificaciones ideológicas, apoyadas generosamente desde una prensa nacional
aliada y adicta, al Gobierno.
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Tema Relacionado. |
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40 años de ABC Color:
el diario que supo esperar.
"Un hombre sabio me recordó el consejo de un gran tribuno, una mañana, el 22 de
marzo de 1984 en la sala de redacción del diario abc Color, lo recuerdo
claramente porque fue el día en que clausuraban ABC color, esa noche me toco la
guardia en la sección donde trabajaba", nos dice un antiguo empleado. "El
director, -al otro día- nos decía en la sala de redacción del diario en una
reunión karape que, aunque entristecida nos preguntaba: "¿Cuál es el precio de
nuestra clausura?, ¡¡saber esperar!!, se respondía" -nos comenta el empleado-.
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Artículo--> |
Así ocurrió hasta llegado el cierre del diario ABC Color, este acontecimiento
echo por tierra, desde la defensa de la civilización occidental y cristiana
(sic) y el carácter de derecho natural de la propiedad privada, hasta por
supuesto la lucha sin cuartel contra el -en aquel entonces inexistente en
Paraguay-, imperio comunista, pasando por el ideario de una modernización que
reduce la idea de progreso y desarrollo a una salvación vía el mercado y la
tecnología.
Es en ABC Color, que tenemos que detenernos un momento a examinar, cuando leemos
la historia de aquellos años, la utopía de aquellos años se pone nuevamente en
evidencia, cuánto más allá de los límites, de la sabiduría, se ha podido ir en
aquellos años oscuros.
¿Pero de qué limites me habla, se preguntará usted? ¿Límites geográficos,
regionales, fronterizos? Pues no. Hablamos de aquellos que se establecen en las
sociedades para impedir o deslegitimar, bajo penas de distinto tipo, un trato
inhumano hacia otro, sea de la misma tribu, grupo social o etnia.
La moral y la ética, creaciones humanas por excelencia, han tenido que ver en la
historia justamente con la necesidad de poner límites al real o eventual daño
mutuo que podemos inflingirnos. Con ello decimos que se nos ha querido hacer
vivir bajo otra Ley, los humanos hemos intentado convivir bajo otra Ley, la del
derecho, y no la que determina el más fuerte, influyente, poderoso o astuto.