El 1 de agosto es el día del "Carrulim", caña, ruda y limón, día para tomar unos
tragos del tradicional y famoso brebaje "Carrulim", lastima que el tiempo no
acompaño en esta oportunidad, por la alta temperatura que tuvimos que soportar
en pleno invierno, 28 grados.
Nuestros ancestros los guaraníes creían que algo de estos ingredientes que
compone el "carrulim". Fantástico. Se puede pasar el día de sorbito en sorbito
sólo por el placer de degustar nuestra caña tan paraguaya, tan nuestra.
A saber desde tiempos ancestrales en Paraguay se cree que el mes de agosto trae
consigo el infortunio, la mala suerte o la famosa "yeta" y que para combatir o
evitar las dolencias, los padecimientos, sufrimientos o malignidades, es bueno y
recomendable tomar estos brebajes.
Pero no, según nuestros hechiceros guaraníes y nuestros abuelos, de repente, al
terminar de tomar el "Carrulim", en medio de los postres, uno ya puede gritar a
voz en cuello su pasión por ella o por el. Así, súbitamente la pócima, en un
arrebato en el tiempo, nos abre el segundo periodo del año en los doce meses del
calendario.
Si, ¿quiere sacarla a pasear y besarla? con un poco de "carrulim" se puede. O
arrinconarla, ¿tenerla entre la silla y la pared? presa entonces de
hiperventilación aguda. Si fracasa en su intento, cúlpele al "carrulim".
No se desespere, volverá, ya vera que volverá. Al final a todos nos encanta el
chantaje emocional cuando nos emborrachamos con una bebida espirituosa y si es
medicinal, mejor.
También se podrá decir que la historia del "carrulim" es sólo la tapadera de una
pasión inconfesable, puesto que la creencia popular paraguaya señala también al
"Carrulim" como una bebida que beneficia con la suerte a quien la consume,
aunque sea una cucharadita basta para purificar la sangre y mantenerse saludable
durante el resto del año.
"Tenemos nosotros como paraguayos mantener viva la tradición" -nos comenta un
vecino- tenemos que ser fieles a esa costumbre. Con el tema del "carrulim" Luque
se llena de vendedores de hierbas y encargados de kioscos o puestos callejeros
ofreciendo este famoso preparado, en botellas o recipientes especiales. El jefe
de personal de una fabrica de arpas y guitarras andaba con un aparato de alcotex
haciendo soplar a los empleados.
Cantos en la inspiración del "carrulim" que no arrebatarán a nadie en su sano
juicio. Por cierto que no, pero eso será motivo de otro comentarios venidero.
Ulises no llegó a Itaca en un día.