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Segunda Quincena de Enero/2007

Vamos a hablar del pasado, pero al hacerlo, vamos a hablar también del futuro que nos espera cuando el mundo sea como lo imaginamos, y con ello unos cuantos sueños se hagan realidad para muchos. Ya sé: van a decir que soy un viejo reblandecido y que, para colmo, he hecho profesión de fe de mi irrenunciable anarco-escepticismo, pero el 14 de julio se conmemoro el 218 años de la Bastilla en Francia. recordaremos el pasado, y vamos a incurrir en el flagrante delito de la auto referencia más extrema para contarles que soy la hija  de su  humilde servidor.

Voy a relacionar esta historia con el pasado, disculpen la nostalgia...

Mis vacaciones de invierno en Buenos Aires
¡Oh! cómo llueve, la nieve, me decía en mi interior.


Niños jugando con nieve en un barrio de Buenos Aires, el efecto climático se convirtió en un acontecimiento para los paraguayos durante las vacaciones de invierno.

El obelisco cubierto de nieve.

¿Unas vacaciones de invierno muy frías en el cono sur de nuestra América. Y el frió nos alcanzo en Luque con uno de los días más fríos de la temporada.

Ha llovido gran parte del otoño en Paraguay. Aquí en Luque donde nos preparamos para nuestras merecidas vacaciones de invierno. Ya no se puede salir a todas partes, la ola de frió traspasa todo.

"Nunca nos imaginamos que en nuestro tradicional paseo vacacional a Buenos Aires, íbamos a tener el privilegio que no tuvieron ni mis padres ni mis abuelos, hacia 89 años que no nevaba, como el luqueño no salía campeón" nos decían vía e-mail unos alumnos de turismo en Buenos Aires.

Cuando menos se esperaba cayo la nieve, cuando los pajarillos se aprontaban a aclarar sus gargantas para madrugadores trinos, cuando los vecinos de enfrente de la casa de mis parientes se aprontaban, a preparar su jardín quitando hierbitas por aquí, hierbitas por allá, mirando sonrientes y felices el cielo frió pero azul.

La gente porteña al instante que asoma el primer rayo de sol medianamente templado, sale como los caracoles, y en traje de faena se tumba en jardines propios o en los parques que abundan en la ciudad; se saca corbatas, blusas, medias y lo que haga falta; los zapatos por supuesto, este espectáculo dura un par de horas, pasado el medio día.

Pero se deprimen a morir si el invierno se manifiesta insospechadamente. Pero esta vez que fue una fiesta y no fue alucinación lo de este mes de julio, abro la ventana de mi habitación y toco los copos de nieve. Sí. hay un velo blanco que empieza a cubrir los árboles.

Hace fresco. Bajo cero. ¡¡Oh, como llueve la nieve me decía en mis pensamientos!! Prontamente me di cuenta de mi error gramatical. Esa fue una experiencia para mi inolvidable me decían mis mayores.

Los argentinos, entendiendo que tradicionalmente han sido proverbialmente solidarios, cálidos y generosos con nosotros los paraguayos, que por unas razones o por otras, hemos siempre emigrado, llegando a este país a refugiarnos de nuestros momentos políticos difíciles que nos a tocado vivir como República, en mi caso, de vacaciones con mis padres.

En épocas, difíciles la Argentina a mi abuelo le abrió las puertas, aquí, a esta ciudad vivieron, mis abuelos y mi papá era niño, el creció y paso parte de su juventud en estos "arrabales" como dice él y sobre todo encontró a sus amigos, lealtades sin condición; yo tengo a mi favor entre otras cosas la oportunidad del momento, en un mundo que se hizo pequeño, la cultura y la política que se esta viviendo, una energía inagotable y el convencimiento absoluto de poder cambiar el mundo. Ahora me toca a mi, en mi interior siento una intima satisfacción, e visto nevar en Buenos Aires.

A la de mis padres; de la inmortalidad, de la risa floja, de las utopías alborozadas. Esa edad que solo cuando pasa y miras atrás te das cuenta que era espléndida. A mi, a esta edad de colegiala, Buenos Aires me pareció el paraíso, su gente caminando feliz y jugando con la nieve.

Es por méritos propios una ciudad muy especial. Nada pretenciosa. Auténticamente multiétnica. Enamora. Tiene un encanto indefinido pero muy presente que infunde paz, sosiego. Ganas de respirar profundo.

Sus gentes son sencillas, sin parafernalia, te quieren o no te quieren pero sin aspavientos, y sobre todo, te dejan vivir sin mayores complicaciones ni prejuicios.

Al mismo tiempo flota un algo retro pero anárquico en el aire, en el modo, es como el Arco Iris, de todos los colores.

No hay más que pasear un rato por la calle 9 de julio para dejar de sentirse extranjero en el mundo. Porque el mundo entero se pasea por estos lugares, se escuchan voces en todos los idiomas.

Aquí nadie te mira dos veces aunque salgas con un "roñoso y viejo Kepy" en la cabeza, o de buzo y con escafandra, los modistos del momento, deberían puntualizar, tienen un futuro incierto en esta metrópoli donde cada cual viste, se peina, se calza o se pinta como exactamente le canta el gusto, viven una libertad sin temores.

Al sentir los copos de nieve en la cara como besitos, la elegancia con la que cae y se depositan en el suelo, recuerdo no sé porqué, especialmente, un día como hoy, de "primavera invernal", en el pasado imperfecto. Me habían invitado a casa de unos amigos a una gran celebración.

Mi papá me llevo, era un salón casi octogonal lleno de rincones y rinconcitos de techo muy alto, zócalos, puertas y ventanales de madera de nogal, (el nogal se parece a nuestro cedro), y cristaleras con la flor de Lis o con motivos religiosos, era inmenso, sin embargo acogedor.

La biblioteca de estilo inglés antiquísima repleta de libros suculentos robaba la vista y engalanaba ella sola la casa entera. Al fondo había una chimenea perfectamente encendida de cuyas brasas salía aroma de madera noble.

Eramos los únicos extranjeros pero me sentía cómoda entre mis ocasionales amigos, mi padre, cigarrillo en mano, una copa de champagne en la otra, balbuceando todavía nuestra lengua española, tan distinta del español que ellos hablan. Fue probablemente mi mayor placer cuando fumaba mi padre; porque fumaba, escondido de mi madre y bien.

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A kiss is just a kiss
...you must remember this,
a kiss is just a kiss
...traiga lo que traiga el futuro
mientras pasa el tiempo.
(De la película Casablanca).

Quiero decir que siempre tuvo estilo con el cigarro. Empezó a fumar cuando era niño, -hace 59 años nos contaba en la tertulia- porque "quería a toda costa parecerse a Humphrey Bogart, tener en sus manos de largos dedos enguantados de negro sosteniendo el cigarrillo mientras Ingrid Bergman le daba fuego y en aquellas miradas veladas, ardiera una hoguera", cosa de niños.

Así fue transcurriendo una velada de todo menos insustancial, hasta que llegó la hora de la despedida. Después de los abrazos y besos de rigor con mis amigos, pensé; "cuando llegué a Luque en lugar de un beso le ofreceré mi mano a mi amor; él me dará la suya, no importa que seamos jóvenes, o me dirá; "a sido un placer conocerte. pero en aquel salón todavía en plena efervescencia y celebración, me pedirá encantadoramente ser su mujer, al más puro estilo Cyrano: "Madame, voulez vous coucher avec moi ce soir?", como quien pide algo que no se puede negar este 14 de julio día Nacional de Francia.

No, merci, Monsieur. Le contestare; como quien niega algo que no se puede conceder. Madame. Diría él mientras me besa la mano mirándome a los ojos. Y me fui sola, sonriendo, chapoteando la nieve camino a casa. Ahora, de regreso en Luque les cuento: Así pasaron mis vacaciones de invierno en Buenos Aires, el año 2007.

                                                                                                    Sinderesis.

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Foto: losandes.com, google.com


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