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Segunda Quincena de Enero/2007

Como todo el mundo sabe, lo ve, los tiempos de ordenamiento de la ciudad de Luque aún no llegan, toda obra también depende de la demanda, y del lobby que hagan los interesados. Días atrás hubo una polémica y un cruce de acusaciones y versiones entre varios concejales que querían homenajear al Sportivo Luqueño con el presupuesto Municipal y otros que se oponían. Finalmente, los agasajos se hicieron con el dinero de los privados. Estos temas se encuentran dando vueltas en nuestro azul cielo luqueño, mientras tanto la mala ciudad nos consume.

Se evidencia la orfandad y pobreza de la ciudad (II)

La calle es del peatón y no del frentista.


 

 
 

¿Varias aceras de Luque se encuentran intransitables, ocupadas por los frentistas, ante la total inacción de la comuna. El ineficiente sistema de inspección municipal permite que las veredas sean obstruidas o se encuentren en estado ruinoso. Incluso, algunos se atreven a cercar con rejas la vía pública.

La Ordenanza 50/94, que reglamenta la construcción de veredas, es sin duda una de las normativas más quebrantadas en Luque.

No es exagerado afirmar que las aceras dejaron de ser uso exclusivo de los peatones. Desde hace un buen tiempo comparten este espacio los negocios que extienden sus limites a las veredas con altoparlantes que compiten entre si, los escombros, puestos de venta y los improvisados estacionamientos.

Los transeúntes no tienen más remedio que utilizar la calzada arriesgándose a que un vehículo los atropelle.

Los comercios frente al ex Supermercado Maria Cristina, (por nombrar uno) que animados por la desidia municipal en cuanto a control, decidieron cerrar su vereda.

De hecho, esto afecta a todas las personas de toda condición social, especialmente niños, sin otro resultado molesto que la congestión, no diferente a otra que se produce por el exceso de vehículos.

La búsqueda de la buena ciudad es una hermosa metáfora acerca de la posibilidad de actuar con respeto a nuestros compueblanos. Es por la gente que aunque nos movamos en medio de las dificultades o los requerimientos de la modernidad nos la merecemos.

Esto es apenas una invitación a evitar que la modernidad, el consumismo, y el desorden exacerbado, contaminador, que se fundan en la fuerza representada en la desidia, que nos destruye.

La desidia es una coerción de la libertad que representa el esfuerzo por evitar que una ciudad como Luque carezca del más mínimo bienestar. Somos por naturaleza los seres humanos depredadores, que es además de pertenecer al reino animal en extinción, no librado a su sola fuerza y albedrío y destruye todo lo que se a construido, incluido él mismo.

Cada cual puede soñar su sueño y, por lo tanto, interpretar al espectáculo de esta ciudad que sufre de la desidia de sus autoridades, con su propia mirada.

En nuestro caso, además de relatar lo que vemos y contar lo que dice la prensa nacional, vemos también una invitación a recobrar la mirada sobre una ciudad más integrada en el silencio, que mal usa y no cuida sus calles, que discrimina socialmente y contamina su medio ambiente, que vive lo público como un espacio privado, propio, y donde las demandas de bienestar y progreso, esperan. La ciudad y la ternura pueden ser planteadas de manera respetuosa y recibir -al menos- una respuesta amable por parte de los gobernantes, haciendo de esta ciudad una buena ciudad.

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