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El derecho al trabajo en Paraguay.
a
Constitución Nacional de la Republica del
Paraguay, Sancionada y Promulgada en
el año 2002, establece; Articulo 86 del derecho al trabajo, "Todos los
habitantes de la republica tienen el derecho a un trabajo licito, libremente
escogido y a realizarse en condiciones libres y justas. La Ley protegerá el
trabajo en todas sus formas, y los derechos que ella otorga al trabajador son
irrenunciables.
El trabajo no es una actividad cualquiera, sino que permite a las personas
realizarse y desarrollar al máximo sus potencialidades, además de conseguir un
salario que permita satisfacer las necesidades básicas de su núcleo familiar y
contribuir al desarrollo productivo del país.
El trabajo en Paraguay se ha convertido más en un lugar de congoja que de
dignificación del ser humano, sobre todo al incorporarse nuevas formas al
servicio de las necesidades de la empresa moderna, como la subcontratación, el
dar al trabajo la condición de premio, más que un derecho, es lo que acentúan
los niveles de desprotección.
Actualmente nuestro modelo de desarrollo ha permitido que el trabajo se haya
configurado como un costo que debe ser reducido al mínimo, al servicio de la
obtención de mayores utilidades, fin último del accionar económico irreflexivo y
deshumanizante.
La Declaración Universal de los Derechos Humanos y Declaración de Chupultepec,
en el Articulo 23 señala; "Toda persona tiene derecho al trabajo, a la libre
elección de su trabajo, a condiciones equitativas y satisfactorias de trabajo y
a la protección contra el desempleo. Toda persona tiene derecho, sin
discriminación alguna, a igual salario por trabajo igual"
Hay que preguntarse, si se puede dejar al principio de buena fe y a la posición
de honestidad y honradez del empleador, la decisión que un trabajador haciendo
las mismas funciones, reciba un salario tan desemejante al otro en igualdad de
condiciones.
Bajo esta lógica, lo único que se ha conseguido es precariedad extrema en las
condiciones de trabajo de la mayoría de los paraguayos. De hecho, las leyes
laborales, guardianas y contrarias a estos métodos se han convertido en letra
muerta, considerando la cantidad de abusos denunciados en el último tiempo y el
escaso poder fiscalizador del Gobierno.
Además, a pesar de que tres de cada diez trabajos son considerados aceptables,
el resto de los paraguayos logra compatibilizar buenas condiciones laborales,
aunque no consigue una alta calidad de vida familiar.
Adam
Smith pensaba que el trabajo era la unidad de medida exacta para
cuantificar el valor, pero no el factor determinante de los precios.
En este principio que se afirma que el valor de un bien o servicio depende
directamente de la cantidad de trabajo que lleva incorporado.
Teoría del valor del trabajo.
l
trabajo no es lo mismo que el empleo. Hablar de trabajo es poner atención a las
personas antes que al mercado; supone relevar a las personas que trabajan más
que a la compra y venta de trabajo a cambio de un precio; en cambio el empleo no
necesariamente significa ponerse en el lugar de las personas que necesitan
trabajar para vivir, por ejemplo; un político, un predicador religioso, o el que
tiene un empleo por recomendación ellos no deben obedecer a un jefe en su
trabajo, solo que deben callar muchas veces; los trabajadores son personas que
están llenas de aspiraciones, de temores, de necesidades; que tienen una
familia, que se cansan, se enferman, se mueren por efecto del trabajo.
Esta condición humana del trabajo, está formada por elementos que a cualquier
administrador pueden parecer atrevidos y pretenciosos. Las características
humanas involucradas en el trabajo parecieran arrastrarnos a consideraciones
complejas acerca del significado del trabajo; consideraciones difíciles de
precisar y costosas de asumir. Precisamente de esta condición humana del trabajo
nos hablan los derechos, los derechos de las personas que trabajan para vivir.
David
Ricardo desarrolló la teoría del valor trabajo en sus Principios de
economía política y de la imposición (1817) en la que afirmaba que todos los
costos de producción son, de hecho, costos laborales que se pagan, bien de una
forma directa o bien acumulándolos al capital (por ejemplo, maquinaria adquirida
gracias al esfuerzo de los trabajadores). Por ello se defendía que los precios
dependerían de la cantidad de trabajo incorporado en los bienes o servicios.
La apariencia económica habituada a enmarcar las decisiones sobre el trabajo en
un esquema monotemático de costos, precios y rendimiento, establece parámetros
estrictos para encuadrar los aspectos humanos del trabajo, para que todas las
opciones encajen en un cálculo de ganancia y pérdida; cálculos severos que las
personas tratan de asumir, intentan adaptarse a ellos, pero en los que se agitan
nerviosos, impacientes, resignados, a veces ganando y muchas otras veces
perdiendo, habitualmente con la sensación de que algo falta, de que dejamos en
nuestros trabajos mucho más que sólo conveniencia y cálculo, es cuando pasan los
años y se nos va la vida.
No se puede derrotar la pobreza sin derechos en el trabajo.
os
derechos precisamente nos muestran el mercado laboral como un conjunto ingente
de hombres y mujeres que buscan un trabajo para vivir o son empleados de un
patrón al que deben obedecer, siendo que el derecho es lo que al trabajador
legítimamente le corresponde.
Los derechos nos hablan de las necesidades humanas en el trabajo y en la vida
social; señalan aquello de lo que el capital no debe hacer para acumular
ganancia, y lo que no debe hacer es; pagar a un trabajador altamente capacitado,
el sueldo de un obrero aprovechando las falencias del mercado o dejar de dar
aumentos saláriales a aquellos que están pronto a jubilarse, el fastidio es cosa
común en las empresas, el mas frecuente es humillarlo a hacer trabajos no aptos
a su especialización, a fin de intimarlo a renunciar, estas prácticas son
abusivas y extorsibas.
Está también aquello que el capital no puede dejar de hacer, cuando ocupa el
esfuerzo y el trabajo de personas humanas y es; especializar al personal, puesto
que a mayor capacitación más gana la empresa y el trabajador.
Otra formula sería ayudando al trabajador y a su familia, ¿Cómo? sacándolo de la
pobreza, mediante un contrato de al menos 10 años, que le permita adquirir un
bien raíz. Son una de las cosas que se tienen que hacer con el capital.
Cuando el empleador gana y el trabajador gana, ganan los dos; si el empleador
gana y el trabajador pierde, pierden los dos, se crea un conflicto y gana la
competencia, el empleador y el trabajador necesitan mantenerse en avenencia
porque ambos se necesitan.
Llevamos cerca de 15 años escuchando hablar sobre las bondades de la
inteligencia emocional y aún ... no se toma en serio el tema. Apenas incipiente
en organizaciones más complejas, los mismos de siempre. Así y todo, esta
variable es un verdadero aporte al éxito de las organizaciones modernas.
Por otro lado, unos milenios antes,
Aristóteles dijo: Cualquiera puede ponerse furioso... eso es fácil.
Pero estar furioso con la persona correcta, en la intensidad correcta; en el
momento, motivo y forma correcta... eso, no es fácil". Y como no es fácil, y
costaría dinero, no te lo enseñan.
Antonio J. Vierci dice "Creemos en nuestra capacidad de integración.
Los empleados más jóvenes aportan nuevas ideas, nuevos bríos, nuevos puntos de
vista. Los más antiguos brindan todo el saber acumulado durante años de
experiencia en el negocio", de ser cierto lo que afirma Vierci es un empresario
que ha sabido optimizar al máximo los recursos humanos que maneja.
Glosario emocional.
-Los puntos de medición del EQ-i (coeficiente de inteligencia emocional) son:
intra personales (conciencia de las propias emociones, asertividad),
interpersonales (empatía, responsabilidad social, relaciones), adaptabilidad
(resolución de problemas, examen de realidad, flexibilidad), manejo del estrés y
humor general (alegría, optimismo).
-Las Organizaciones pueden llegar a ser más productivas si contratan a gente
emocionalmente inteligente y si ofrecen oportunidades para aumentar estas
destrezas en el trabajo.
-La IE es una serie de capacidades no cognitivas, competencia y destrezas que
influyen la habilidad que una persona tiene para hacer frente a las demandas y
presiones del entorno con éxito.
-La IE no es: inteligencia cognitiva, aptitudes, realización, intereses
vocacionales, personalidad, estática (los resultados cambian a través del
tiempo).
¿Le falta emoción a su empresa, la que Ud. trabaja?
* Se sabe, se maneja por chismes y la camandulería, el deporte nacional.
* Lo dicen los expertos sociólogos, consultores, doctores.
* Las organizaciones con una Inteligencia Emocional deficitaria tienen un serio
riesgo de no lograr sus objetivos y metas anuales, pues su estilo y cultura
inhiben la espontaneidad, premia la rutina, no toleran los errores, devalúan la
diversidad de puntos de vista y sofocan la crítica a los superiores y los que
les señalan equivocaciones son los "enemigos de la empresa".
* ¿Ve usted que a sus compañeros de trabajo vestir humildemente?.
* ¿Tienen mala calidad de vida.?
* ¿Tienen muchas cargas familiares?.
* El empleador y la empresa ¿ignoran estas necesidades, aunque a diario las
ven?.
Diego
López, sostiene que; "Los derechos en el trabajo son los instrumentos
de que disponemos para que efectivamente el crecimiento económico no se logre a
costa de la libertad de las personas y para que la riqueza que se produzca se
distribuya entre todos los que participan de su creación.
Los derechos del trabajo tienen pues la vocación de cumplir la promesa de que es
posible prosperar en el trabajo, de que es posible vivir de un empleo. Por
cierto, no bastan sólo hermosos y bien redactados derechos para ello, pero
también es cierto que sin derechos las personas que trabajan no obtienen por la
sola fuerza de la vida una inmediata prosperidad, ni siquiera un futuro mejor
para sus hijos".
Y agrega; "La creencia de que una reducción severa de derechos en el trabajo
permitiría la creación despejada y eficiente de riqueza y con ello, la
realización del máximo bienestar posible para todas las personas, ha sido una y
otra vez derrotada por la realidad: sin derechos, el trabajo asalariado se
convierte casi siempre en sólo una promesa de servidumbre y sacrificio. Para que
efectivamente el trabajo aproveche los frutos de su colaboración con el capital,
los derechos son imprescindibles".
"A partir de esta diferencia fundamental entre economía y derecho, entre
eficiencia y equidad, es posible intentar un diálogo fructífero, una cooperación
valiosa. De hecho, la economía y el derecho no han dejado de ir de la mano desde
el nacimiento de la economía moderna, en diversas y muy disímiles experiencias,
que han ido cambiado al calor de los tiempos y de las convicciones".
La teoría del valor basada en el trabajo fue en un principio fundamental en el
pensamiento económico de
Karl Marx, que suponía que sólo el factor
trabajo podía crear valor, de hecho el capital sin trabajo es igual a nada y
trabajo sin capital es igual a servidumbre y sacrificio, ambos se necesitan para
crear riqueza.
El actual predominio de cierta perspectiva economicista, sobre virtualmente la
totalidad de los asuntos públicos y también sobre el derecho, ciertamente no
será la última forma en que se vinculen los aspectos económicos y los jurídicos,
respecto de temas tan importantes como son la administración del Estado, el
empleo, el comercio, el mercado, la vida de las personas, el desarrollo de los
países.
Cada vez que afloren nuevas formas de buscar un entendimiento entre economía y
derecho, entre optimización y necesidades humanas, entre mercado y sociedad,
entre producción y distribución, entre empleo y trabajo, revivirán otra vez los
derechos de las personas que tienen que trabajar para vivir, derechos
insoslayables, esenciales, imprescindibles y sin los cuales somos menos
personas, menos libres, menos ciudadanos y más pobres. |