Primera Quincena de Abril/2005
 

Luque esta de duelo. Muere el Vicario de Cristo, quien nos abrió espacios de libertad en Paraguay.
 

Falleció el Papa Juan Pablo II,
Karol Wojtyla, beso suelo luqueño.


as campanas de la Iglesia Virgen del Rosario de Luque, se "echaron al aire" como lo dijera el presbítero Padre Gustavo Acosta, "llegó la noticia del Vaticano, de esto que era irreversible, el Papa Juan Pablo II ha fallecido, y fue la voluntad del padre que esta en los cielos".

El momento de actuar a llegado, "vamos a recibir las indicaciones de nuestro arzobispo, porque es diócesis la que tiene que ver la manera de cómo va a llevar a delante este momento de tristeza, estamos pendientes todos, se nos pidió que tengamos el templo abierto en todo momento, vamos a estar en vigilia por si la gente quiera venir a acompañarnos a rezar, estaremos esperando, vendrán los otros compañeros a la misa, ellos vienen de las otras capillas, desde las compañías, nos encontraran a todos rezando, en medio del repique de campanas del templo anunciando el desenlace, nos llamaremos a reflexión".

Al preguntarle al pa'i Acosta de la personalidad de su Santidad nos dijo, "primeramente fue un hombre increíble, pienso que no hay palabras para describirle, es que uno lo mira de diferentes formas, uno lo mira a él y dice ¿Como puedo transmitirle a la gente que impresión me causa? Es increíble como uno se siente, él es un hombre que viene de Dios y esta lleno de paz, que rebosa de alegría, y transmite esa alegría, que ha hecho cosas increíbles por la humanidad".

"El Santo Padre estuvo en nuestra ciudad de Luque en el parque Ñú Guazú, el 16 de mayo de 1988 dando la eucaristía. Para nosotros los paraguayos es muy importante porque, el único santo paraguayo que tenemos San Roque González de la Santa Cruz, (1576-1628, misionero jesuita criollo asunceno), lo canonizo el Santo Padre en el parque Ñu Guazú en Luque como primer acto de su visita al Paraguay, en medio de una gran alegría, aquello fue una gran fiesta", dice nuestro entrevistado.

"También le debemos porque vino al Paraguay, a dar una gran fuerza en aquella hora difícil que vivía la Republica, con la dictadura de Alfredo Stroessner, él vino y asentó una postura, la postura de la Iglesia, y le dijo a Stroessner; "la Iglesia no se puede cerrar", "la política es en consecuencia una dimensión ética esencial, porque es ante todo un servicio al hombre. La Iglesia, como depositaria del mensaje de salvación, puede y debe recordar a los hombres, y en particular a los gobernantes, cuáles son los deberes éticos fundamentales en esa búsqueda del bien de todos", y lo dijo, con la delicadeza que solo él tenía, pero con firmaza, hay veces que uno puede decir las cosas y no encuentra las palabras", concluyo el padre Gustavo Acosta.

Muy apesadumbrado le vimos al sacerdote, que con esfuerzo pudo contener la emoción y el dolor de tener que preparar el templo y a los fieles para este desenlace fatal, hoy nos queda en el recuerdo:

¡¡Gracias Su Santidad por visitar mi país, por el beso que le dio a la tierra en que nací!!.
 


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