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descomposición se desprende de las viejas estrategias, de las tácticas caducas,
de los proyectos vetustos y no es sólo porque el Partido Patria Querida haya
sido la trinchera de los que siempre han querido un cambio en nuestro país.
La mayoría de los lideres políticos han estudiado en los mismos colegios, de
esos colegios llamados caros para el hijo de un obrero, en las mismas
Universidades, hasta parecen clones. Todos han viajado al extranjero de donde
han regresado con magíster y doctorados de las universidades.
La gente les aplaude. Altos, elegantes, delgados, inteligentes y ambiciosos con
un excelente marketing. ¿Y donde están los morochos de ideas claras?, ¡¡Adelante
los morochos!! cantaba Luis Alberto del Paraná.
En los primeros años, de la fundación del movimiento Patria Querida, la
oposición en ese entonces apostaba que el país se iría a la ruina de la mano del
Partido Colorado, y tenían razón al decirlo, lo decían muy bien, a la gente le
gustaba, fue cuando al Partido Patria Querida fue tocada por la vanidad.
De la vanidad se paso a la soberbia, al pretender que con doce mil afiliados en
Asunción podían hacer descabalgar a Jorge Leoz candidato por el P.L.R.A.
a la
Intendencia de Asunción, en todos los medios de prensa comunicaban que la
candidatura a la Intendencia de Asunción les correspondía a Patria Querida
dentro de la Concertación, junto a una excelente campaña publicitaria y
mediática. ¡Los que no quieren ver no se dan cuenta de lo bien que estamos!,
decía el candidato.
Para ellos el candidato era perfecto, los candidatos a concejales eran
perfectos, y ante tanta perfección sólo cabía rendir la pleitesía que estos
lideres exigían. ¿Cómo se podían atrever algunos desatinados a protestar?
No obstante, hasta al final de la campaña electoral no hubieron ideas nuevas
sino los mismos conceptos tan solo que disfrazados por los sastres del
marketing. Hay temor a la innovación, terror a la imaginación. Se confunde el
ingreso de cada familia con el bienestar social.
Y los necesitados aún esperan. La verdad es que la única vez que Patria Querida
dijo la verdad, fue cuando dio sus votos en el Congreso para la que aprobara la Ley de
adecuación fiscal., neoliberal desde todos los ángulos, se hizo con los votos de
sus parlamentarios.
Mandrake no estás solo, decía su líder, ya nadie se acuerda que los impuestos
(más todavía su aspecto en verdad relevante: en qué se gastan) son parte de una
concepción que concibe un país como una comunidad tolerante, con intereses
obviamente comunes.
Por el contrario, en las actuales condiciones, ¿en qué radica la conveniencia de
ser paraguayo?, ¿entrega el país algo más que un escenario donde residir?.
Evidente es la contradicción: un estado no puede incrementar su gasto si no
tiene más entradas. Sin embargo, para Patria Querida era posible, es un poco
paradójico que una vez establecido un tipo de estado que se priva de intervenir
y se automutila gozoso, se caiga en cuenta que se exageró en el empeño.
Es el extremo del neoliberalismo de Milton Friedman (*) -primero la dictadura y
luego los maquilladores del sistema político- en Paraguay el Partido Patria
Querida quiere actuar "con el tejo pasado". Ahora cualquier revisión del dogma,
por mínima que sea, es considerada una aberración: los problemas causados por el
neoliberalismo, o sus insuficiencias, se solucionan sólo con más neoliberalismo.
O sea, en este caso, crecimiento y no impuestos: ¡jamás impuestos! Política
monetaria, nunca fiscal, este tema dará para muchas columnas.
Fue la única vez que los trabajadores manejaron la verdad y supieron en que
vereda se encontraba ese partido. La gente se dio cuenta que no eran ni altos,
elegantes, delgados, inteligentes ni ambiciosos. La ciudadanía se indigestó ante
tamaña audacia y no pudo desbaratar el sistema de corrupción en el cual estamos
inmersos, Patria Querida les suministro los recursos al Partido Colorado, para
contratar más personal en los ministerios públicos.
Pero a pesar de los resabios que adormecen el criterio, hay una verdad
irrefutable: para ser un buen candidato no es necesario ser doctor en algo,
basta un equipo de gente creíble y capaz que tome medidas políticas acertadas.
Lo que se requiere es saber que beneficia al pueblo y convertir a ese
conocimiento en la real meta del país.
Se podría seguir en un largo recuento de situaciones que indican que el
ladinismo político es un hecho vivo en el quehacer de la política nacional, y se
vincula a los esfuerzos por generar argumentos que legitimen omisiones,
conductas pragmáticas, explicaciones plausibles o simplemente justificaciones
que eximan de responsabilidad a los involucrados, todo según conveniencias
políticas.
El lamento ladino más abyecto resulta ser el del no sabía, de aquellos que
tenían la obligación de saber, o por lo menos tratar de enterarse, que frente al
Partido Colorado la oposición no puede ir dividida porque pierde a pesar de lo
catastrófico que resulto ser el Gobierno Municipal del abogado Enrique Riera
Escudero.
Más allá de lo folklórico, hay que tener claro que este ladinismo político puede
llegar a depredar las instituciones de la democracia, incluidas aquellas sobre
las cuales converge el consenso ciudadano acerca de las reglas del juego.
Por eso decimos que cuando Luis Alberto de Paraná cantaba, el coro le entonaba
¡¡Adelante los morochos!! Nosotros nos preguntamos ¿Y donde están los morochos
de ideas claras?.