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Primera
Quincena de agosto
/2006
Pareciera ser que la razón ha estado siempre de parte de quienes se han tomado
en serio sus derechos, en cualquier circunstancia, y no de la de quienes los han
tratado con liviandad, utilizando la justicia en su provecho y hasta con
desprecio, para luego tener que invocarla en su favor instalándola en el país
como un discurso que desvaloriza los derechos del hombre y que pretende hacer
aparecer a sus defensores como enemigos de la comunidad.
Más que un triunfo, el de Meza, es un triunfo del ciudadano Liberal luqueño.
César Meza Bría es el candidato por el PLRA a la intendencia de Luque.
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La foto ilustra
instantes en que el candidato ganador saluda a uno de sus simpatizantes. |
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triunfo de César Meza Bría, representa un triunfo de la ciudadanía Liberal
luqueña que se debate en la actualidad en un verdadero dilema que hace muy
difícil vindicar a sus actores, cualquiera sea el sello ideológico que le sirva
de emblema. Nos referimos al juicio que enfrenta el Dr. Meza en los Tribunales
de Justicia a causa de su anterior administración.
En un primer diagnóstico habría que consignar la influencia que ejerce en los
elementos de la justicia la cúpula política ligada al partido de Gobierno.
Vivimos una época en que lo político se ha vuelto una cuestión de camarillas
asesoradas por consultores y expertos.
El ciudadano común está ausente de las grandes decisiones que trate el "caudillo
de turno y de zona", para decidir si otorga su apoyo a un candidato o lo
enjuicia a aquel que no comulga con sus intereses, invariablemente, las
decisiones se toman a puertas cerradas.
Esta práctica se radicaliza cuando observamos que al interior del partido de
Gobierno: todo se decide en la lógica interna del partido, sea la nominación de
la plantilla de candidatos o de nombramientos ministeriales o públicos, lo
concreto es que muchos colorados están en desacuerdo con los resultados de la
última elección en Luque.
El actual marco institucional del partido de Gobierno, ha dejado fuera la
expresión ciudadana bajo la figura de una democracia representativa cuya
modalidad electoral propende, exactamente a la marginación de movimientos o
conglomerados menores.
Sin duda alguna, los Liberales se movieron bajo otro esquema, "se han tomado en
serio sus derechos" han tomado lo que la Ley y la Constitución Nacional nos
garantiza a todos como paraguayos, esa es una de las causas por las cuales gano
el Dr. Meza, porque a la hora hacer llamados en favor a la naturaleza de esos
derechos como se puede constatar, se tienen los mejores aires para que tales
derechos soplen hoy bien fuerte en nuestro querido Luque, y hagan pensar a
Jueces y Fiscales que esta vez los derechos se toman en serio.
Lo anterior quiere decir lo siguiente: en el mundo entero no basta con
establecer en constituciones y tratados cuáles son los derechos, sino que es
preciso conseguir que se los respete cada vez en mayor medida y que existan
también recursos efectivos para prevenir su violación, en especial a quienes se
les persigue por sus ideas a través de la justicia, o para "sancionarla" cuando
ella se hubiere producido.
Bajo este contexto, cabe preguntarse no sólo si el proyecto "Meza" logrará
conciliar dos posiciones políticas distintas, (colorada y liberal) sino que
además es importante cuestionarse si conseguirá mantener (o incluso aumentar) el
apoyo electoral obtenido en las elecciones anteriores de 1996.
Cada partido político tiene una cierta cantidad de adeptos que se sienten
identificados con sus posturas y planteamientos.
El hecho de que existan diferencias importantes entre el electorado colorado y
el liberal, tales como una no concordancia en cuanto a sus valoraciones hacia el
Gobierno, o ciertos roces a la hora de tomar una postura única frente al cambio
de fachada que tanto necesita nuestra ciudad (tema clave en las elecciones de
noviembre), probablemente han hecho que los perfiles de una cantidad no menor de
sus respectivos votantes también presenten ciertas diferencias significativas
entre los mismos.
En las generales de noviembre próximo, con la finalidad de lograr un aumento en
su votación y la de su partido, una fracción del partido de Gobierno tratará de
denigrar o sacar de carrera a través de los Tribunales de Justicia al candidato
del Partido Liberal.
Junto con esto, y dada la simultaneidad con la que se realizan las elecciones y
el juicio, si bien no es posible determinar con exactitud la medida en la cual
ésta estrategia daría frutos, es probable que, de haberse logrado que un número
relativamente importante de electores identificados tradicionalmente con el
coloradismo se inclinaran por el candidato Liberal, también se habrá favorecido
con esto a la Concertación de Partidos Democráticos.
De esta manera, se abre la pregunta ¿de qué medida la Concertación de Partidos
Democráticos, que se está intentando conformar, va a ser capaz de captar un
número significativo de votantes contrarios a estas practicas políticas?.
Si bien veremos pasar estas últimas elecciones, posiblemente podremos ver, en un
futuro no muy lejano, y si es que la Concertación de Partidos Democráticos se
concreta, habrá una coalición de electores colorados que no apelará con mucho
énfasis a valores propios de la nueva Concertación, sino más bien a ciertos
sectores más transversales de la sociedad, como lo es, por ejemplo, el sector
más popular de la población. |