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Recuerdo claramente que en los primeros años de mi infancia en que conocí al
mago y su muñeco Cachito con saco, corbata y vestido correctamente.
También recuerdo que Cachito "piropeaba a las chicas", lo que en esa época a un
niño de su edad parecía incorrecto, las costumbres de esa época así lo exigían.
Al menos en casa de mis padres en Laurenty, Luque dicha moda -de piropear a las
chicas- no apareció muy tardíamente. Imagino que a instancias de alguna de mis
hermanas mayores conoció a este "Cachito" poco antes de 1960.
A este luqueño se le llamó Nizugan y a su muñeco Cachito. En esos años Cachito
encontró la resistencia de Nizugan, no lo sacaba a pasear. Muchos de los niños
lo creíamos, pero con el pasar de los años nos dimos cuenta que eso era parte
del espectáculo.
Como el muñeco hablaba, no queríamos renunciar a los circos en donde se
presentaba Cachito, que, a pesar de ser luqueños, de cuando en cuando visitaban
Luque, sentíamos que era eso lo que se debía celebrar: el ver a Cachito liberado
de ese nefasto personaje "Nizugan". Porque en las fiestas de la Iglesia y la
noche del 5 de enero, fecha en que afirman, llegan los Reyes Magos a ofrendarle
oro, incienso y mirra al Niño Jesús, era nuestra noche la de los niños.
Otros luqueños de aquellos años, de la década del 60 ya andaban en la -onda
"progre"-, y era un festín las tardes de matinée del cine Marconi con la serie
Tarzan y Chita, a la salida del cine el cambio de revistas, en esa época no
había televisión.
Porque claro, eso del cine resultaba muy cómodo para nuestros padres, y no andar
en las carpas por terraplenes de trumao en nuestra campaña, hoy carreteras
empedradas y algunas asfaltadas.
De manera que Juan Bautista Castillo "Nizugan", actor, comediante, ilusionista,
tuvo una pequeña carreta con una yunta de bueyes pequeños, de los que se
utilizaban para arar en los campos de Cachito, además calzó sus buenos zapatos
para caminar silenciosamente en la noche, manta larga para esconderse de los
chicos desobedientes a sus padres, los mas chicos, y lo peor de todo se olvidaba
de Cachito, todo esta trama la creíamos cuando éramos niños.
A Cachito se le otorgó comunicación directa con los niños. Sí, el muñeco Cachito
tenía el privilegio de entenderse directamente con los niños. Como quien dice,
el muñeco Cachito se presentaba ante su publico y le comunicaba:
- "Niños, perdónenme que los distraiga, pero, hoy lo saque a pasear (a "Nizugan")
y, aprovecho el viaje para estar junto a ustedes a pasar la tarde, solo no puedo
venir no me da permiso".
- Entonces "Nizugan" le respondía: "No me anuncies. Yo sé que tú eres un niño
respetuoso de tus padres, y te comes toda la comida".
- "Es que hay algunos que se les pasa la mano, "Nizugan". Mira que linda esa
señorita, ¿tendrá novio?".
- "Shiihh!! callate Cachito, los niños no deben ser así. Tú mira y te callas,
tienes que portarte bien".
Y así entonces, "Nizugan" nos daba siempre una lección de convivencia: "Ilusión,
Esperanzas, de niños".
Pero el "viejo circo" parece que hizo muy buen marketing y se fue transformando,
fue orillando, orillando a la farándula. Los bueyes de Cachito se
enflaquecieron, la carreta se enmoheció y "Nizugan" terminó arrinconado
cantándole a Cachito su muñeco, que dominaba la escena.
Después de 50 años en las tablas "Nizugan" y Cachito, el de los años 60, junto
con sus hijos sigue aportando cultura, es un esfuerzo que dura hace 50 años.
No es el último aporte de Juan Bautista Castillo, que junto a "Cachito" han
contribuido al progreso de Luque, brindando sus conocimientos. Junto a la
Gobernación del Departamento Central, han construido un escenario en altura con
camarines para damas y caballeros, en la plaza José Elizardo Aquino.
Fue una lástima, el haber crecido, dejando atrás ese maravilloso mundo que
vivimos junto a Cachito. Ahora, que soy adulto me recuerdo, y veo en el tiempo,
al viejo "Nizugan" y sus 50 años en las tablas junto a nuestras raíces
culturales, que tiene un diálogo mas moderno, de música pop y electrónica con
Cachito, que no creció y sigue sentado en la rodilla de "Nizugan", que tiene los
pies en la tierra, y Cachito dentro de la caja de madera, práctico y realista.
Su cualidad numinosa esta en Paraguay y se quedó en nuestro querido Luque. Hoy,
Juan Bautista Castillo "Nizugan", actor, comediante, ilusionista, quien tuvo una
carreta con una yunta de bueyes pequeños, los que se utilizaban para arar en los
campos de Cachito, sigue como en el pasado deleitando a los niños con otros
diálogos para que nuevas generaciones vean el progreso de Cachito y finalmente,
también entretener a los padres.
Me paseo con uno de mis nietos por las calles de Luque, y como la Ilusión y
Esperanza, los nombres de los bueyes de Cachito, no pierdo ambos sentimientos, y
conservo la ilusión y la esperanza que en algún pueblo de Paraguay se encuentren
"Nizugan" y Cachito, aunque no sea nada más que para conservar la poesía, antes
de que esta generación de la cibernética crezca, y que todavía dialoguen "Nizugan"
y Cachito, tomándole su parecer acerca de su carreta y los bueyes.
En Luque los niños todavía quieren simular un muñeco que hable, pero, los
arrastra el progreso, los niños de Luque desean comprarse el último juego
electrónico, y los padres lo único que desean es regalarse un tour a Itaipu, que
ojalá sea en verano. |