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tuvo que hacer frente a momentos de anarquía generalizada causados por la
sublevación de los radicales liberales. Para superarlos, buscó el apoyo de los
cívicos, por lo que una revolución colorada le derrocó, como consecuencia del
enfrentamiento ocurrido en "Horcón Karẽ" el 16 de marzo de 1912.
De hecho, los Colorados en este momento fueron los dueños del gobierno de
Liberato Rojas. Este renuncio, bajo imposición del jefe de policía, Cayo Romero
Pereira, el 28 de febrero de 1912. La renuncia fue enviada a las cámaras, que
fueron convocadas para elegir nuevo presidente.
En ese instante nace la candidatura del doctor Pedro P. Peña, colorado, con el
apoyo de sus correligionarios y de los liberales cívicos. Hubo un momento de
dilación entre los parlamentarios, pero la irrupción del mayor Eugenio Garay,
quien les conmino a elegir al doctor Liberato Peña, puso fin al debate.
Las desconfianzas entre ambas fuerzas eran muy grandes, por lo que los cívicos
retiraron su apoyo al gobierno. Una unidad militar fiel a los cívicos, al mando
del capitán Hipólito Núñez, abandonó la capital y se puso a las ordenes de
Albino Jara que se encontraba en Humaitá.
El núcleo revolucionario del norte fue abastecido con todos los medios posibles
mediante un viaje del "Triunfo", que tuvo que soportar un fuerte hostigamiento a
su paso por Remanso Castillo. Después se puso en movimiento hacia Asunción desde
dos direcciones: por el sur y por el norte.
Las fuerzas radicales del sur, con unos 2.500 hombres, salieron desde Misiones y
estaban en Ybycui cuando recibieron la noticia de la segunda y definitiva
renuncia de Liberato Rojas. Las fuerzas radicales del norte se desplazaron hasta
Rosario, desde donde partirían hacia Pirayú, donde debían reunirse con las del
sur.
Mientras tanto, el tercero en discordia, Albino Jara, "el varón meteórico" -como
lo llamara Alfredo Jaegli- ya había llegado a Humaitá, y contaba con unos 2.000
hombres. Tal como estaba acordado, las dos fuerzas radicales se reunieron en
Pirayú, el 8 de marzo de 1912. Eran 5.500 hombres, con veinte cañones y 14
ametralladoras. El gobierno de Peña contaba con unos l .300 hombres para
defender la Capital.
Una tentativa de negociación iniciada por el presidente Peña fue rechazada. El
gobierno envió un destacamento de 800 hombres, que opuso resistencia en Luque,
pero fueron derrotados en un sangriento enfrentamiento, en "Horcón Karẽ" el 16
de marzo de 1912, dejando en esos parajes no menos de mil bajas.
Mientras se volvía a discutir la paz con el gobierno, se perdió una semana de
tiempo hasta que, finalmente, los rebeldes radicales se dirigieren a la capital
el 16 de marzo.
Al día siguiente, el ejercito radical atacó Asunción, siguiendo la dirección de
la Recoleta, (Mariscal López y Santisimo Sacramento) mientras otro destacamento,
transportado por agua, desembarco cerca de Lambaré y ocupó dicha posición.
Los revolucionarios estaban bajo el mando de los mayores Patricio Escobar y
Adolfo Chirife. Las fuerzas gubernistas los esperaron desplegadas en una línea
que se extendía a lo largo de la actual avenida General Santos y llegaba hasta
Tacumbú, bajo el mando del teniente coronel Eugenio A. Garay y el coronel Carlos
Goiburú.
El asalto comenzó el 19 de marzo, antes de amanecer, por la fiereza de la
división sur, desde San Lorenzo. Se combatió el 20 y el 21, y hubo momentos en
que fuertes contraataques causaron graves contratiempos a los revolucionarios.
El pequeño barco "Constitución", que atacaba las posiciones gubernistas de Itá
Pyta Punta, encalló frente al Pilcomayo, por lo que fue entregado por sus
ocupantes a las autoridades argentinas. Estas lograron soltarlo y, tras ello, lo
volvieron a entregar a los revolucionarios que, de ese modo, siguió su tarea.
Recién en la noche del 21 la resistencia decayó y el gobierno abandono la ciudad
en el buque brasileño "Itayuba", que lo llevó hasta Corrientes, junto con unos
800 hombres transportados también por buques brasileños.
El 22, al amanecer, los radicales liberales ocuparon Asunción, donde organizaron
un gobierno provisional, presidido por Emiliano González Navero.
Así caía el telón de la revolución de 1912 en que le cupo ser protagonista a un
pedazo de nuestro territorio luqueño llamado "Horcón Karẽ" en un lapso dramático
de la vida nacional.
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