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Madame Alicia
Elisa Lynch. |
licia
Elisa Lynch, compañera del mariscal Francisco Solano López, Elisa lo acompaña
hasta su muerte en Cerro Corá en 1870. En la misma ocasión perdió al hijo de
ambos, Juan Francisco (Panchito). Los dos fueron muertos por oficiales de la
caballería brasileña, que alcanzo al ejercito paraguayo en aquel lugar. Oriunda
de Cork, Irlanda, nació en 1833 y en 1886 fallecía.
Es que, Alicia Elisa Lynch que se sentía dueña de La Colonia al estar
emparentada por el lado del presidente Francisco Solano López (1862 - 1870) a su
vez heredero por parte de su padre -don Carlos Antonio López- dueño de una
inmensa riqueza.
Alicia Elisa Lynch a pesar de ser una destacada representante de lo que en
Paraguay de entonces podía llamarse la aristocracia, la leyenda la convirtió en
"nuestra bruja luqueña más ilustre", apasionada, devota de Dios y el Diablo, amo
al Mariscal y a su pueblo.
Pero fue el pueblo, sus contemporáneos, quienes la condenaron a la vergüenza
histórica, declarada indigna ante la sociedad, por ser la amante de Francisco
Solano López. Una venganza sutil pero duradera.
El embuste de ultratumba.
Recientemente he tenido un fugaz y casual conocimiento de un curioso documento
manuscrito, garrapateado aparentemente con tinta sobre un papel de antigua data.
Afortunadamente tomé la precaución de transcribirlo hasta donde pude, justo
antes que el añoso papel de deshiciera entre mis manos. Ello me permite ofrecer
a mis ocasionales compatriotas los desplazamientos sobre su peculiar contenido.
Dejo establecido que no me consta su autenticidad, ni la veracidad de nada de lo
que allí se afirma. Hasta donde se podía entender de la enredada caligrafía, y
en un tono que asemeja a un comunicado de cuartel, el documento decía más o
menos cuanto sigue:
"Ante
versiones tendenciosas, desorbitadas, malintencionadas y acaso calumniosas, que
circulan profusamente en torno al supuesto contenido del documento que fuera
encontrado en una de las manos de mi supuesto cadáver momificado, que, como se
sabe fue recientemente descubierto en los subterráneos de la casa demolida en
Luque, en
donde yo viví, junto a los sobrevivientes de la guerra de exterminio,
que sufriéramos a manos de Brasil, Argentina y Uruguay, me veo en la obligación
de salir de mi forzado mutismo para puntualizar ante la opinión pública lo
siguiente":
1.- No es efectivo que el número 1869, que es lo único legible que quedó del
papel antes de que se hiciera añicos por obra y gracia de los entusiastas
profanadores de mi descanso, y que este corresponda a un numero secreto de mi
propiedad, la cual mantendría hasta los días de hoy a buen recaudo de los
buscadores de algún anagrama de cierto tesoro enterrado.
Como a mis biógrafos les consta y pueden incluso corroborarlo, los más
distinguidos historiadores (incluida esa tal Lily Tuck), en vida no fui una
mujer déspota, autoritaria ni abusiva, buena para la farra, egoísta, ni mucho
menos machista e incluso si fui, un poquito pendenciera.
¿Pendenciera? -Quizás, pero jamás robé nada ni me quede con nada. Al contrario
di lo mejor que tenia a mi amado, el ahora Mariscal y a su pueblo en especial, en
esa guerra en donde la mesnada y el Ejército del Brasil, la conformaban los
esclavos, el premio que estos esclavos recibían, era su libertad, con esa
libertad mancillaron el honor de las mujeres que quedaron a cuidar sus ranchos
durante la contienda bélica.
Supe de Pancha Garmendia, ella se encontraba en Ygatimí, y fue traída a mi
presencia para ser interrogada por una conspiración contra el Mariscal. Luego de
ser interrogada paso a descansar en la habitación donde yo estaba, estuvo
conmigo hasta el momento de comer, que también fue invitada.
Ella se fue en compañía del coronel Centurión, reiterándole que no hablara del
tema en cuestión, se lo dije en presencia del vicepresidente Sánchez, Resquín y
Caminos. La muerte de la infortunada Pancha fue el 11 de diciembre de 1869,
frente al paso del rió Aguaray Guazú. Ella siempre idealizada por mi hombre,
quien la abandona al no haber cedido a sus acosos. Yo nada tengo que ver con su
muerte. Los narradores llamaron a esos episodios, "Los sucesos de San Fernando"
aunque no fueron solo sucesos, fue una matanza.
Viniendo por Ita, camino a Luque, llegamos a Maramburé, donde descansamos, al
día siguiente
me reuní con las residentas, y me establecí en una de esas casonas,
cerca de la Iglesia.
Los héroes del Ejercito Imperial, de estos años, en ese tiempo nos atosigaban,
la soldadesca de ese Ejército son los que mataron a nuestros ancianos, niños y
mujeres que se negaban a sus instintos, a los varones jóvenes se los llevaron
como esclavos, y eran objeto de pillaje, su destino final fue el mercado de
esclavos del Brasil, a pesar de que ellos me mencionaban demasiado a menudo y
preguntaban por mi, a propósito de cualquier cosa.
2.- Es igualmente falso, de falsedad absoluta, que el documento corresponda al
borrador de la carta que el General Mitre dirigiera a Marcos Paz, vicepresidente
argentino en ejercicio, en el cual mencionaba a un lote de prisioneros en Uruguayana, más de 1.400
fueron llevados como esclavos, en ese documento se quejaba del
desorden que hubo cuando fue saqueada Asunción, además que entre 800 a 1.000
prisioneros les habían sido robados por los brasileños, la corrupción de esa
gente (los brasileños) es tal, pues se roban entre ellos. (el texto es en esta
parte es ilegible, pero pareciera que dice la palabra "Ejercito de bandoleros").
Es bien sabido que mientras pertenecí al mundo de los vivos (biológicamente
hablando), ejercí altas responsabilidades de Estado, con exclusión de la
Presidencia de la República, magistratura que siempre rechacé ejercer,
principalmente porque no me hacía falta.
También se sabe que desde aquellas altas posiciones me complacía de poder mandar
a los que mandaban y de controlar lo que graciosamente yo misma solía denominar
porque; "el principal resorte de mi carácter, era mi voluntad".
Es falso que al ver la batalla de Curupa'yty el general José Eduvigis Díaz me
vio llorar, solo estaba inmensamente conmovida, salpicada con la sangre caliente
de los guerreros y de las camilleras que yo socorría, presencie una apoteosis
espontánea,... y no pude contener las lagrimas, me vino a la memoria la imagen
de mi amado hijo Panchito, "luz de mis ojos".
Panchito, nació camino a Asunción en un hotel de Buenos Aires llamado Labastier
en febrero del 1855, yo le enseñe el idioma francés, ingles, latín y geografía.
Era moreno de pelo castaño y ojos azules, me dejo para siempre a los 15 años. No
obstante lo anterior, ello no puede ser óbice para se me quieran imputar
responsabilidades intelectuales en la conformación de la aludida organización
del rateo y pillaje, en la cual no he participado, no participo ni me propongo participar,
ni muerta.
El saqueo y el engaño no solo vino de nuestros vecinos, Brasil Argentina y
Uruguay, sino también de los que tenían intereses imperialistas, como los eran
los de Europa.
Luque, este sufrido pueblecito, que fue la Capital de
Paraguay durante la
contienda, conoció del saqueo de la soldadesca aliada en 1870 en donde fue
rapiñado, todo cuanto tenia algún valor, el ganado que aún quedaba después
de la contienda fue arreado al Brasil, sucede que los hoy héroes,
oficiales y comandantes aliados, después de la guerra, se enriquecieron con el
ganado arreado de estas tierras.
3.- Desmiento categóricamente que el documento que comento corresponda a la
trascripción taquigráfica de una entrevista que yo habría presuntamente
concedido desde el más allá a la muy perspicaz Juana de Arco, una gran guerrera
que yo siempre admire, en la cual yo habría deslizado, de manera oblicua aunque
claramente deducible, mi preferencia por cualquiera de los ejércitos invasores,
en perjuicio de la patria.
Este infundio, que por demás habría significado un auténtico salvavidas de
piedra para cualquier bando, y que rechazo de plano y del modo más enérgico,
esto sería según mis detractores la razón por la cual el papel a que me refiero
se habría deshecho inexplicablemente, mas o menos como si se tratara de una
instrucción al vicepresidente Sánchez.
4.- Tampoco es efectivo que el susodicho documento haya correspondido a una
carta por cuyo intermedio yo habría aceptado, previa consulta a doña Juana
Carrillo, madre del mariscal, la invitación que se me habría cursado de parte de
los que trataban de mantener en pie la republica, para inscribir mi nombre en un
proceso de sucesión presidencialista, en vista y consideración de la situación
por todos conocida y sobre la cual no conviene abundar ni entrar en enojosos
detalles de dicho referente sucesorio.
He reflexionado sobre este asunto y he concluido que, por ejemplo, es
suficientemente extraño y paradójico que un pueblo que se denomina libertario y
republicano, tenga como líderes a aquellos que se enamoran del poder y se quieren adueñar de
él.
(¿?).
Pero que se quiera recurrir a una mujer como yo, que nació hace casi 180 años, y
más encima estoy muerta y enterrada, me parece francamente un exceso. Desde 1886
me encuentro descansando aquí. Cuando conocí al Mariscal tenía 20 años y al
término de la guerra apenas contaba con 37 años, deje el "mundo de los vivos" a
la edad de 53 años.
5.- De la misma manera, declaro solemnemente que dicho papel no contenía, como
maliciosamente se ha tratado de insinuar, los planos originales de la Catedral
de Asunción, así como tampoco los nombres y localizaciones de los subterráneos
que les comunican entre si a las otras cinco Iglesias (Trinidad, Recoleta,
Nuestra Señora de la Asunción, San Roque, San Francisco) que tienen tesoros
enterrados. ¿Nunca pensaron que esos tesoros pueden estar en las casas
coloniales de Luque?, ¿o en una casa antigua cerca de lo que hoy es el Deportivo
Primavera?.
6.- Declaro desconocer completamente, razón por la cual tampoco el papel se
refiere a este asunto, los nombres de los Colegios de la época el General Aquino. Por lo cual
lamento informar a los alumnos allí matriculados que deberán buscar la
información en otra parte, si no quieren encontrarse con otra ingrata sorpresa
al final de su búsqueda, puesto que el colegio se encontraba en donde hoy se
encuentra la Seccional Colorada.
7.- Confieso que a mi regreso al
Paraguay cinco años después de haber terminado
la Guerra Grande, caminaba hacia la residencia de las hermanas del Gral. José
Eduvigis Díaz, pude ver desde la calle 14 de julio, hoy llamada Mcal.
Estigarribia, el ajetreo en la plaza que esta frente a la estación (Uruguaya)
estaba cercada al estilo de una inmensa glorieta, vestigio de la "belle epoque".
Al llegar a Tacuary enfilaba mi andar hacia la iglesia de San Roque, fue una
sorpresa para mi enterarme que el cura párroco era Fidel Maíz. Al frente de esta
Iglesia, estaba la casa de las hermanas del General José E. Díaz, donde me
hospedaron a mi regreso al
Paraguay, en el mes de marzo de 1875.
Aquella vez, oficiaba misa este "tristemente celebre" padre Fidel Maíz, fiscal
de sangre de Francisco Solano López, los parroquianos se extasiaban ante la
soberbia oratoria sagrada de este controvertido sacerdote, él junto al
vecindario preparó un tremendo alboroto que me obligo a reembarcarme ese mismo
día de mi llegada.
El padre Fidel Maíz, el 4 de diciembre de 1862 al asumir a la alta magistratura
Francisco Solano López, propuso una apertura constitucional, hizo esto, a pesar
de ser compañeros y amigos desde niños en la Academia Literaria, más tarde, lo
acompaña al mariscal desde Paso Pucu hasta Cerro Corá. La fecha la recuerdo
bien, porque el mariscal lo hizo apresar, en contra de mis comentarios.
Lo que me atribuye este "cura" es mi participación de los sucesos de "San
Fernando" siempre dijo que "la supuesta conspiración de "San Fernando" concluyo
con un juicio arbitrario; no se les permitió a los acusados nombrar defensores,
ni defenderse y los procesos se hicieron secretamente, "fundados en acusaciones
arrancadas con azotes, cepo uruguayana y aplastamiento de dedos con martillo".
¡¡aaah..., me olvidaba!!, el Monseñor Manuel Antonio Palacios, fue fusilado en
Potrero Mármol, junto al ex canciller José Berges por orden de Francisco Solano
López, antes de marchar a Ita Ybaté, la lucha allí duro siete días. Pero, de
todo esto yo nada tengo que ver, no me siento responsable.
Al doblar por esa calle, 14 de julio y tomar hacia el río, recordé que este era
mi itinerario de todos los días, en los meses inmediatamente anteriores al
comienzo de las hostilidades. No regrese en busca de riquezas, que deje en
Luque, en una de esas casas viejas, mas bien vine
porque me sentía atormentada por los recuerdos que en el
Paraguay había dejado,
vine a enfrentarme con lo que fue mi vida en esos años.
En realidad, todos tuvimos una cuota de culpa durante la guerra, desde 1860 en
adelante, especialmente Francisco Solano López, que estaba obsesionado con el
papel que Paraguay debía desempeñar en los asuntos de Latinoamérica. Pero, a los
efectos de analizar la cuestión con máxima objetividad, puedo decir que la
responsabilidad del gobernante aumenta en proporción geométrica con el paso del
tiempo.
En los años inmediatamente posteriores al termino de la Guerra Grande, puede
admitirse a favor de los gobiernos el atenuante de la "difícil situación que
vivía el país", al quedar sin intelectuales, y sin gente con estudio, el error
fue haberlos enviado a la guerra, porque a los otros se los llevaron como
esclavos, los héroes de esta guerra, "la guerra más grande de América".
8.- El segundo viaje que hice al
Paraguay después de la Guerra Grande, fue para
quedarme definitivamente, llegue el 24 de julio de 1961, aunque no me case con
el mariscal legalmente, mis restos fueron recibidos por el señor Presidente de
la República don Alfredo Stroessner, y un numeroso público, que se agolpó en el
Puerto de Asunción.
Luego del acto de recepción, la urna con mis cenizas fue trasladada hasta el
Panteón Nacional de los Héroes, donde me dejaron depositada por unos años, hasta
que fui trasladada hasta un mausoleo ubicado en el cementerio de la Recoleta, en
donde descanso en paz.
9.-Finalmente, por causa de la rabia negra que me han provocado todos estos
infundados rumores, y recuerdos, notifico a todos los interesados y a otros
curiosos, que no tengo ninguna intención de revelar el auténtico contenido del
famoso documento.
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Dios Guarde a
Vuestra Señoría.
Elisa Lynch. |
(Hay una firma ilegible, algo como; Madame)
* Contrastamos lo dicho por la difunta con el libro "Madame Lynch. Mujer de
mundo y de guerra",
de Fernando Baptista, son análogos y concurrentes al relato.
* Y del libro; "Etapas de mi vida" escrito por Fidel Maíz a los 91 años, un año
antes de su muerte ocurrida en 1920.
(Firma un ujier) |