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Edición Mayo/2009
No podemos extrañarnos, pues, que la generalidad de los
sectores de más altos ingresos defrauden sistemáticamente al fisco, no aprobando
leyes que les perjudica a ellos y a sus amigos, (el Parlamento Nacional, que
incluye al Partido Liberal, no aprobó la Ley de Impuesto a la Renta Personal).
Hoy en el Paraguay, los ricos no pagan impuestos. Sin embargo, -que ejemplo-
Alfredo Stroessner "invento" el IPS (Instituto de Previsión Social) justamente
para que los que ganaban más, pagaran más.
Una sociedad desmoralizada.
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uestra incapacidad para profundizar en el fondo de los problemas es cada vez más
proverbial. Nos quedamos en la superficie de las cosas; en lo que vemos en la
televisión o, -si es que somos algo más ilustrados- en lo que leemos en el
periódico.
Así, los esporádicos asaltos con derivación fatal. Esta vez le costó la vida a
un apacible hombre, Pablo Eugenio Brítez Gómez, de 39 años, que trabajaba como
hombre de confianza de los comerciantes de la zona, en la calle 14 de mayo entre
Bertoni y Humaitá.
El incremento de la violencia delictual que cotidianamente percibimos al caminar
por el centro luqueño, y que decir, en las Compañías luqueñas; que llevan a
nuestros dirigentes políticos y a la generalidad de la población a enfocar el
tema solo desde un ángulo represivo.
Sin siquiera darnos cuenta que Luque, ya es una ciudad con más de 300 mil
habitantes, es evidente que el delito debe enfocarse desde un punto de vista
punitivo.
Pero lo central para combatirlo eficazmente es el esfuerzo educativo y, sobre
todo, la construcción de una sociedad justa y realmente fraternal, el 40% de la
población luqueña se encuentra sin trabajo, y los que lo tienen, son explotados
por cualquiera que pueda dar uno para ganar el día.
Desde los obreros de la construcción, pasando por el que limpia o escarda la
tierra, quitando la hierba inútil o perjudicial, estos obreros trabajan sin
Previsión Social, lo hacen a destajo, y así se les va la vida hasta que se hacen
viejos. Después recurren al Estado, pidiendo asistencia como última opción.
Olvidémonos de que vamos a tener éxito, en que, desde esta tribuna, solicitemos
un mayor control. Esto, mientras tengamos una sociedad con una distribución del
ingreso, una de las desiguales sociales más grandes de América. Mientras sigamos orientándonos en
nuestras relaciones sociales por un afán desenfrenado de lucro, consumo y
prestigio o culto a la personalidad. Mientras continuemos con el grueso de los
profesionales trabajando por
sueldos de changadores; con gran precariedad laboral; con enormes índices de
endeudamiento; y con duraciones de su jornada laboral diaria de doce horas, por
ese mismo sueldo, que; de acuerdo a los organismos
internacionales especializados son las más largas del mundo.
En definitiva, mientras sigamos inmersos en un modelo neoliberal -sin justicia
social- que, además, es quizá el más extremo de los aplicados históricamente.
Una de las consecuencias más nefastas del modelo vigente (actualmente, nada
cambio desde la salida de los Colorados del poder) es la profunda
desmoralización que ha provocado en el conjunto de la población, con lo que esta
pasando.
En efecto, al continuar consolidando un modelo que no sólo es tremendamente
injusto; sino que requirió para su imposición original de una política de
terrorismo de Estado (como lo han reconocido elegantemente lideres sostenedores
de ese régimen, enquistados hoy en el Parlamento Nacional, es lo que motivó la
llegada del ex ministro Augusto Montanaro, desde el exilio).
¿Stroessner le aportaba al equipo económico algo quizás aún más valioso: el
ejercicio sin restricciones del poder político necesario para materializar las
transformaciones?; el mensaje que se le está dando a la sociedad paraguaya es
éticamente devastador. Se le está enseñando, en la práctica, a valorar
positivamente lo injusto, lo individualista, lo materialista, lo autoritario y
lo violento.
No podemos extrañarnos, que la generalidad de los sectores de más altos ingresos
defrauden sistemáticamente al fisco, no aprobando leyes que les perjudica a sus
amigos, (el Parlamento Nacional, que incluye a algunos Parlamentarios del Partido Liberal, no aprobó la
Ley de Impuesto a la Renta Personal). Hoy en el Paraguay, los ricos no pagan
impuestos. Sin embargo, -que ejemplo- Stroessner "invento" el IPS (Instituto de
Previsión Social) justamente para que los que ganaban más pagaran más.
La gente común se siente defraudada y los trabajadores, a través de las
violaciones de sus derechos laborales, sindicales o previsionales. O a sus
competidores o proveedores a través de virtuales "dumpings" o excesivas demoras
en los pagos. O a los consumidores a través de altos precios monopólicos,
publicidad engañosa o altísimas tasas de interés, un ejemplo es la INTERNET.
Menos podemos extrañarnos de que frente al enorme peso de estructuras tan
desiguales e injustas, y de ejemplos tan inmorales de conducta; un creciente
sector del mundo popular recurra a expedientes poco éticos o francamente
delictivos en la lucha por su sobre vivencia.
¿A qué tanta extrañeza porque repetidas veces en la T. V. dan cuenta que la
población es víctima de un delito, o de un intento de tal, en un lapso de seis
días? ¿Por qué podría sorprendernos que, de acuerdo a los dueños de los
supermercados, estos sufran producto de los "robos hormigas" pérdidas de 200
millones de dólares al año? ¿Por qué tanto asombro por el hecho que crecientes
sectores poblacionales vivan sofocados por el terror de los peajeros o pandillas
que de noche salen a robar?. Se roban; ¡¡los cables de transmisión de energía
eléctrica domiciliaria!!, de los jardines de sus casas.
Lo raro, o más bien lo increíble, sería que el mantenimiento de un modelo
económico tan injusto -y que fue impuesto con tanta violencia- no generara
secuelas éticas. O que la violación sistemática de los derechos económicos,
sociales y culturales de la inmensa mayoría de la población no provocara una
profunda desmoralización. O que el bombardeo publicitario del afán de lucro y de
consumo -particularmente a través de la publicidad televisiva- no exacerbara en
la sociedad el egoísmo, la falta de solidaridad y la carencia de escrúpulos.
Es obvio que vivimos en un mundo razonable y explicable. Ciertas causas provocan
determinados efectos. O dicho de otro modo, lo que se siembra se cosecha...
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