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a globalización trae consigo muchas oportunidades, pero no para países como el
nuestro, no trae también muchas desigualdades.
El trabajo se ha precarizado, la ampliación de las oportunidades ha dejado a
gran parte de la población marginada. Como diría alguien "mientras los
ciudadanos duermen los poderosos hacen y deshacen..".
¿Qué hacer para mejorar la situación de los excluidos en la sociedad paraguaya?
Sabemos que la base de toda democracia es el respeto al Estado de Derecho, a las
libertades y las reglas del juego que ella se impone.
La tarea es lograr el desarrollo y la igualdad, sin perder la libertad. La
libertad de emprender no se puede poner en duda el derecho de los desposeídos a
participar plenamente de la vida social, política y económica. En ese entendido,
no hay posibilidades de plena democracia cuando los derechos fundamentales no
son respetados para todos los ciudadanos.
Un país que no asegure ingresos mínimos garantizados para todos, prestaciones
sociales públicas, es un país, a lo menos, con una "democracia imperfecta". El
libre mercado no puede dejar que un grupo de familias ricas, como en la
Republica Argentina, donde un grupo de productores encarecen los productos de
primera necesidad con el solo echo de comercialízalos afuera de la Argentina a
costa del hambre del pueblo, y así también vemos como en nuestro país, la
ciudadanía, el pueblo paraguayo paga precios internacionales por la carne.
En nuestro país, los productores nucleados en la Unión de Gremios de Producción,
(UGP) se solidarizan con ellos, cosa que están en su derecho hacerlo, pero
tienen que pagar un impuesto no por solidarizarse sino por estar usando todo lo
que la republica posee y porque los bienes que produce la tierra pertenece a
todo un pueblo.
Es necesario, como dice Adais Turner en su libro (Capital Justo, la Economía
Liberal), un conjunto de transferencias y de impuestos redistributivos que
pongan a la economía de mercado al servicio de fines más amplios. Es decir, el
libre mercado es sólo concebible con una correcta distribución de la riqueza.
Norberto Bobbio, en su libro " IL Futuro Della Democrazia", define la democracia
con tres principios institucionales: en primer lugar, como un conjunto de reglas
que establecen quienes están autorizados a tomar decisiones y mediante qué
procedimiento; a continuación, diciendo que una sociedad es tanto más
democrática cuanto mayor cantidad de personas participan directa o
indirectamente en la toma de decisiones; por último, subrayando que las
elecciones a hacer deben ser reales, es decir, con plenas garantías y
transparencia.
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"...de las rebeldías
contenidas" |
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Podríamos destacar que para Ulrich Beck,
en su libro "La Sociedad del Riesgo", "...el mundo de hoy no
tiene normas. Las antiguas estructuras, como la ONU, han
sido sobrepasadas por nuevos poderes mundiales. Esto, que es
explicable para lo global, es asimilable a lo local. En
efecto, la tendencia es que la disolución de las estructuras
familiares se ha acelerado, la destrucción de la ley y el
orden mundial se replican a nivel de nuestras sociedades".
En nuestra situación, la globalización ha aumentado la
brecha entre ricos y pobres, ciudadanos urbanos y rurales,
jóvenes y ancianos, producción y ecología, tradición y
cultura multinacional, por nombrar algunos fenómenos que nos
afectan.
Estos son algunos cambios en nuestra sociedad, tenemos que
tomarlos en cuenta, para construir lo nuevo. |
Bobbio, como otros cientistas políticos y filósofos, convienen que el fin último
de la democracia es la búsqueda de la felicidad para el mayor número de sus
integrantes. Pero convengamos que lo real es que el funcionamiento democrático
no penetre en la mayor parte de los dominios de la vida social, y el secretismo
de la toma de decisiones, contrario a la democracia, sigue desempeñando un lugar
importante.
En resumen: las reglas del juego democrático que son universales como las define
Kant, en su "Idea de una historia universal en sentido cosmopolita", tienen que
ser respetadas para que la libertad adquiera una base institucional al resguardo
del Estado de Derecho.
La democracia tiene como una de las tareas centrales, crear lo que dice el
filósofo israelí Avishai Margalit, una sociedad decente. "Una sociedad en que
las instituciones no nos humillen. Es una sociedad civilizada en que los
individuos que la componen no se humillan unos a otros. En que la tolerancia con
los sueños y las opciones de los demás sea instintiva y común".
Para Ulrich Beck, en su libro "La Sociedad del Riesgo", la sociedad que se ha
construido en los países desarrollados a partir de la globalización, trae muchos
beneficios y es, ante todo, una oportunidad.
Eso es cierto, pero también es cierto, que ha significado el fomento del
capitalismo especulativo, que no necesita de manejar empresas productivas y
menos de gastos sociales o responsabilidades ciudadanas. En los países
desarrollados el trabajo se precarizó aún más y la flexibilidad laboral ha sido
una tabla de salvación para muchos empresarios.
En países como el nuestro, la flexibilidad laboral es una fuente de inseguridad,
de baja en las remuneraciones, y por lo tanto, pérdida del poder adquisitivo. La
globalización, si no va acompañada con medidas de redistribución del ingreso por
la vía de impuestos directos, daña severamente a los sectores más desposeídos.
Que la globalización ha transformado nuestras vidas, que duda cabe, las
tecnologías de la comunicación, la multinacionalización de la producción, la
aparición y transmisión de nuevas enfermedades que recorren e infectan al Globo
a gran velocidad, entre otras.
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