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Primera Quincena de Agosto/2007
Pero este proceso no ha sido fácil. Los cambios productivos, la relación entre
capital-trabajo-familia, las modificaciones sociodemográficas, los procesos
económicos y sus impactos sociales, los cambios culturales, simbólicos y de
representación, son hoy temas en debate y se han vuelto parte del consciente
social, tomando en cuenta que los emigrantes aportan US$ 700 millones anuales en
remesas enviadas a sus familias, igualando las exportaciones..
Estamos
destruyendo nuestra cedula madre; La familia (III).
Los derechos naturales como consecuencia lógica.
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Que
las personas tienen derechos naturales era una consecuencia lógica de la idea de
que todas las cosas buenas que comparten los seres humanos se manifiestan en el
núcleo de la naturaleza: la familia. Lo que la gente compartía era la compasión
natural, una sensibilidad natural ante las necesidades de los demás, sin
importar las diferencias de la situación social de cada uno.
Pero a pesar de esta obviedad, la clase política Paraguaya -de todos los
sectores- sigue manteniendo una postura conservadora a la hora de entender esta
dimensión de la vida de las personas.
Mañosamente hay quienes insisten en confundir el rol de la familia con la forma
que ésta adquiere para su funcionamiento y existencia. Forma y fondo, el antiguo
debate humanista.
De allí que no sea errado sostener que las diferencias entre "conservadores" y
"progresistas" son -finalmente- cuestiones de valores, pues tenemos miradas,
conceptos y posturas distintas acerca de lo que es la familia.
Es por esta razón que la sociedad desarrolla sistemas que amenazan esta
interpretación abstracta de las transacciones psíquicas al interior de la
familia (poniendo en peligro la unidad de lo natural y lo privado), y la
sociedad se niega a reconocer rápidamente las disfunciones que se producen.
A riesgo de simplificar en demasía podríamos decir que para el mundo tradicional
lo más relevante es la forma en que se constituye la familia. En esta lógica la
familia se define como aquella "unidad social formada por padre, madre e hijos",
agreguemos en "vínculo matrimonial"; de allí calificaciones como familias "bien"
o "mal" constituidas o la necesidad de "preservar el matrimonio, para proteger a
la familia", como si ésta estuviera en riesgo de desaparecer. Sin embargo, a
pesar del arraigo que tiene este concepto, tal definición es insuficiente y
dista mucho de dar cabal cuenta del rol social y cultural de la familia.
Esto ocurre porque implica un cuestionamiento a la deidad de la naturaleza, la
familia, y la naturaleza. La distribución de "la píldora del día después", y su
rechazo por una parte de la representatividad política en el país, confirma esa
tendencia de obstáculos que existen para reconocer los problemas sociales en su
dimensión real.
En efecto, no sólo para los expertos sino sobre todo para la gente común, la
familia es mucho más. Es, literalmente, lo más importante en la vida de las
personas y no precisamente debido a un apego a las formas, sino a los sentidos.
Justamente, la trascendencia de la familia radica en el tipo de acontecimientos
y relaciones vitales que allí acontecen y que construimos, en los afectos
satisfechos o insatisfechos, en los aprendizajes, aciertos o errores, en las
dinámicas, en la solidaridad o abandono que experimentamos cuando un miembro de
la familia falta. De generación en generación, la familia es el espacio
privilegiado para la formación de identidad, para el desarrollo afectivo, la
protección, la crianza, la subsistencia y la contención.
Desde la perspectiva anotada, oponerse a su distribución es estar en contra de
los derechos más básicos de la infancia y de la juventud, y en consecuencia, la
protección de la familia. Los que creen protegerla, más bien la destruyen de
raíz. Así como los "blancos" de Missisipi (EE.UU.) de los años 50, destruían la
posibilidad de los derechos civiles al establecer solo un concepto de familia.
Se trata de una organización distinta de cualquier otra, pues la vinculación
entre sus integrantes es esencialmente afectiva. Esta mirada da especial
relevancia a la función que cumple la familia en el desarrollo individual y
social de las personas.
En una sociedad que ha estado en transición y reestructuración durante las
cuatro últimas décadas, y fuertemente marcada por la introducción acelerada de
la economía de libre mercado, la familia y su concepto convencional de "sede de
la naturaleza" se ve amenazada.
De allí que hoy en día hayamos acuñado el concepto de "diversidad familiar" en
alusión a las distintas formas de vivir en familia: abuelos o tíos que crían a
sus nietos o sobrinos, hermanos adultos que sacan adelante a sus hermanos
pequeños, padres separados a cargo de sus hijos, padres o madres solos, familias
ensambladas, en fin.
Pero este proceso no ha sido fácil. Los cambios productivos, la relación entre
capital-trabajo-familia, las modificaciones sociodemográficas, los procesos
económicos y sus impactos sociales, los cambios culturales, simbólicos y de
representación, son hoy temas en debate y se han vuelto parte del consciente
social. Esto es un gran avance porque junto con aspirar a valores como la no
violencia y la igualdad entre mujeres y hombres, la sociedad Paraguaya se está
pensando a sí misma con miras a una mejor calidad de vida.
Los detentores del discurso antitiranía, igualdad, justa remuneración por un
trabajo, y del individualismo liberal se ven atrapados en sus propias
contradicciones, obstruyendo la posibilidad de la libre opción, manteniendo
salarios "risibles" a sus trabajadores. Para el mercado y la explotación, son
antitiranía e hiper-liberales. En el lenguaje y el engranaje social, se
transforman en grandes manipuladores políticos y potenciales dictadores que
obligan al paraguayo a emigrar.
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