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podría negar que las familias, los miembros que la componen son como las de
antes.
Hoy, en nuestro país, las grandes diferencias radican en lo qué entendemos por
familia y como se llega a destruir una familia, cómo se explican las migraciones
masivas en un país y las tensiones que experimentan la sociedad al verse rodeada
por niños que quedan sin padres.
Sin embargo, esta constatación genera desconcierto, preocupación o la percepción
de que un "orden" preestablecido estaría en peligro a causa de la emigración
masiva que esta sufriendo Paraguay.
Esta sensación de inseguridad y de orfandad, que sufren los miembros más
desprotegidos de la familia, los niños puede explicarse, porque efectivamente
dichos cambios son dinámicos, se producen día a día y emplazan ya no sólo a las
personas o a sus redes, sino lisa y llanamente al Estado País.
La conceptualización moderna del bienestar de la familia y del bienestar
infantil y juvenil, provienen directamente de estas ideas de oposición entre lo
privado y lo público, y sobre la naturaleza y la cultura, en las cuales se basan
la familia y los derechos.
Los niños y los jóvenes, como seres vulnerables dentro del ámbito de la familia
pertenecen al dominio público ellos al nacer lo hacen con derechos cosa que no
ocurría ayer con nuestros abuelos.
Sólo los adultos pertenecen plenamente a ambos mundos, el privado y el público,
así como el natural y la cultura.
Que en Paraguay se necesitara tanto tiempo para el reconocimiento generalizado
de problemas sociales, cosa que aún no se logra, tales como el alcoholismo y la
drogadicción juvenil, el comportamiento armónico al interior de la familia, la
sexualidad y el embarazo precoz, el rechazo de los jóvenes a participar en
política, es una manifestación de procesos psíquicos que no se pueden expresar
en términos públicos.
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Proxima
entrega: |
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Estamos destruyendo nuestra cedula madre; La familia (III)
Los derechos
naturales como consecuencia lógica
Que las personas tienen derechos naturales era una
consecuencia lógica de la idea de que todas las cosas buenas
que comparten los seres humanos se manifiestan en el núcleo
de la naturaleza: la familia. Lo que la gente compartía era
la compasión natural, una sensibilidad natural ante las
necesidades de los demás, sin importar las diferencias de la
situación social de cada uno. |
Temas como la pobreza, la educación sexual, la violencia intrafamiliar, el
consumo de drogas, la seguridad ciudadana, las responsabilidades familiares, el
divorcio, la igualdad entre hombres y mujeres, son tópicos que hace años
salieron del círculo privado para instalarse con tal fuerza en el universo de
preocupaciones de la sociedad Paraguaya, que hoy son parte de las políticas
públicas, como el día de mañana lo serán los repatriados.
El que no sea posible revelarlos, denota ostensiblemente que los procesos
psíquicos nunca se podrían destruir, ni enfrentar por medio de arreglos
convencionales. La sociedad se puede medir por su grado de temor a reconocer que
los derechos naturales, pueden trascender las atribuciones de una sociedad en
particular, y no todos entienden este fenómeno.
Sin embargo, ante tales preocupaciones muchos se sienten tentados a añorar aquel
"orden original", pensando que si los esfuerzos se concentraran en reforzar la
familia tradicional, todo volvería a sus causes naturales y los problemas
desaparecerían.
El orden de la naturaleza podría ser debatido o desafiado por los más
iluminados, ya que al analizar las transacciones emocionales al interior de la
familia, se discute el problema de la naturaleza.
Lamentablemente, esto no pasa de ser una conjetura, un reclamo fuera de
contexto. Si pensamos en todos los factores, coyunturas y fuerzas que inciden en
que ya no seamos los mismos de antes, concluiremos razonablemente que dichos
cambios no sólo son una realidad, un dato de la causas de los tiempos que
corren, sino una evidente expresión de la evolución política y cultural de toda
sociedad. En los miles de años de humanidad ni la especie, ni las
civilizaciones, ni menos las formas en que los seres humanos estructuramos y
organizamos nuestra vida familiar han permanecido inmutables.