Recién
celebramos el 14 y 15 de mayo en conmemoración a nuestra Independencia Patria
los 169º aniversarios de aquel acontecimiento y el 12 de junio, 72º de la Paz
del Chaco. Así como el concepto de Estado-Nación que los paraguayos llevamos muy
dentro de nuestros sentimientos como son también los que sentimos por nuestro
Chaco.
Los fundamentos, como soberanía y derechos territoriales son custodiados para no
ser violentados por la vertiginosidad de la globalización, pero esta
globalización neo-liberal no incluye a personas, la familia, esta cedula madre
que tienen las naciones como Paraguay, que conforma la sociedad y un país,
comienza a sufrir sus propios embates, la destrucción.
En este caso, no se trata de que la familia esté siendo "víctima" de una
modernidad mal enfocada con la globalización, el fenómeno radica en que la
familia paraguaya se esta desintegrando. En cada familia luqueña falta un
miembro, uno que ha emigrado en busca de un mejor porvenir.
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Una
investigación realizada
para la OIT |
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Una investigación
realizada para la OIT (Organización Internacional del
Trabajo) revela que el desmembramiento de las familias para
ir a la ciudad o a Argentina y España se volvió común en
hogares Paraguayos. Como parte de un análisis del trabajo
infantil doméstico (TID) que la OIT llevó adelante en tres
países, Colombia, Perú y Paraguay, un equipo integrado por
Lilian Soto, Aristides Escobar y Raquel Escobar desarrolló
entrevistas y sondeos en la localidades de Pirapey, Itapúa,
abarcando 16 casas, y el Bañado Sur de Asunción, en 13
viviendas.
(Fuente Ultima Hora 6/6/07)
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Lo que se puede observar más bien es de no poder absorber una dinámica social de
cambios que parecen haber caído en la trampa de un voluntarismo social
deprimido, con gobernantes carentes de ideas, e incapaces de satisfacer las
necesidades y demandas del pueblo.
Este, definitivamente es conducido con fines políticos unilaterales, o con un
sistema normativo que se sustenta en sí mismo, en el caudillo del pueblo, en
donde, como manda más maneja un determinado cupo de puestos de trabajo ya sea en
los ministerios, hospitales públicos, empresas estatales, y un sin numero de
otras regalías que no llegan a todo el pueblo sino más bien a los "correli" son
claros los objetivos; el mantener un sistema perimido y un puesto bien
remunerado colgado del Estado.
Pero el que emigra, ¿No lo hizo acaso por no tener la oportunidad de trabajo en
el Paraguay? ¿No se enfrentó a ese mismo dilema como miles de nuestros
compatriotas? donde es más nítida la confusión es en la aplicación de conceptos
usados como absolutos, y que obligan a plantear una vez más la pregunta: ¿de qué
sociedad y familia se está hablando?
Lo que fuerza esta nota editorial es; "porque un sector del liderazgo político,
especialmente en la oposición política agacha la cabeza y termina aceptando este
tipo de situaciones. Es más. La empresa privada y los políticos, ¡¡hacen
negocios con ellos!!, como queriendo decir "hoy son ellos los que se benefician,
mañana seremos nosotros" y no se oponen ni rechazan este tipo de distribución
del trabajo en la ciudadanía toda", esto lleva a la orfandad de la familia, y
ése concepto particular de familia, esa cedula madre, se esta muriendo.
Los que promueven la distribución del trabajo, en especial de los puestos
públicos que para su acomodo aparecen como "protectores" de la familia, siendo
que simplemente son los destructores.
En época de la dictadura estos mismos personajes les instaban a sus propios
compatriotas a emigrar, "el que no quiera este régimen que se vaya" decían, y se
llenaban de orgullo "nosotros los buenos paraguayos nos sentimos felices junto
al presidente E`troner, luchamos contra quienes buscan destruir a la familia
paraguaya" era como terminaba la frase.
Una discusión parecida ocurría en las luchas por los derechos civiles en los
EEUU, particularmente en el sur, a fines de los años 50, cuando los
estadounidenses de origen europeo, acusaban a otros "blancos" de estar en contra
de la familia, cuando defendían los derechos civiles de los ciudadanos de origen
africano.
La idea moderna de derechos humanos surge de la oposición entre naturaleza y
cultura, y de allí se replantea el concepto de familia. A pesar de las
tradiciones y costumbres establecidas por una sociedad, cada persona tiene
ciertos derechos esenciales, sin importar cuán desventajosa sea la estructura
cultural. Dos puntos originados en el siglo XVIII dieron vida a esta idea de los
derechos: primero la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad; y luego,
la igualdad y la fraternidad.
Estos principios no son percibidos del mismo modo y los supuestos que los
generaron en el siglo XVIII, ya no existen. En la medida en que se perdieron
estos fundamentos en cuanto a la humanidad en general, es aún más difícil
aplicarlos a la familia.
Los compatriotas que se decidieron a emigrar aparte de alejarse de su familia
sufren el extrañamiento y están obligados a vivir otra cultura, que al comienzo
les parece interesante pero que poco a poco les va dejando de parecer
interesante, regresando a sus propias raíces. El ciudadano paraguayo se
encuentra profundamente enraizado en su cultura por más de dos cientos años,
situaciones que son muy paraguayas, y si no lo cree visite un Civer luqueño,
cualquiera, un día domingo, y vea como ellos se complacen hablando en guaraní,
los niños lloran y añoran estar al otro lado de la línea junto a sus familias.
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Proxima
entrega: |
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Estamos destruyendo nuestra cedula madre; La familia (II)
Llaman "diversidad
familiar" cuando los abuelos y tíos crían los niños
Nadie podría negar que las familias, los miembros que la
componen no son como las de antes.
Sin embargo, esta constatación genera desconcierto,
preocupación o la percepción de que un "orden"
preestablecido que estaría en peligro a causa de la
emigración masiva de compatriotas que esta sufriendo
Paraguay.
Esta sensación de inseguridad y de orfandad, que sufren los
miembros más desprotegidos de la familia, los niños, esto
puede explicarse, porque efectivamente dichos cambios son
dinámicos, se producen día a día y emplazan ya no sólo a las
personas o a sus redes, sino lisa y llanamente al Estado, al
País.
La conceptualización moderna del bienestar de la familia y
del bienestar infantil y juvenil, proviene directamente de
estas ideas de oposición entre lo privado y lo público, y
sobre la naturaleza y la cultura, en las cuales se basan la
familia y los derechos.
Los niños y los jóvenes, como seres vulnerables dentro del
ámbito de la familia pertenecen al dominio público ellos al
nacer lo hacen con derechos cosa que no ocurría ayer con
nuestros abuelos. |
El supuesto básico es que la psiquis tiene una dignidad natural (muchos siguen
conservando la misma idea). Esta integridad de las necesidades psíquicas,
aparece de una oposición entre naturaleza y cultura. Si se perjudican los
sentimientos de una persona, es una violación de los derechos naturales,
incluyendo la familia que se queda a esperar, es como apropiarse de los bienes
de alguien, o encarcelarlo arbitrariamente.
La búsqueda de la felicidad, es una formulación de esa integridad psíquica, y la
fraternidad es otra. Es la persona natural quien posee el derecho psíquico, no
el individuo.
El concepto peculiar de cultura en contraposición a la naturaleza comenzó a
arraigarse en Europa en el siglo XVIII. La emergencia de la Ciudad ayudó a los
ciudadanos a distinguir lo natural de lo privado, asociando lo natural con lo
privado, y la cultura con lo público. Las metrópolis latinoamericanas han
seguido el patrón europeo y no es una casualidad que se haya quedado en el
Paraguay.
Lo más conmovedor es que en torno a esta realidad que vivimos se tiende hacer
imperar una cultura del silencio. Por consiguiente, es de suponer que, en un
lustro tendremos conformada otra sociedad, víctima de este tiempo de la
globalización que no incluye a las personas.