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revisar esta esquemática definición del neopopulismo latinoamericano, sería un
error pensar que éste es un fenómeno ausente en la política paraguaya. De hecho,
en las elecciones municipales pasadas quedó en evidencia no sólo que el discurso
"político" de los candidatos, muy cercano a las estrategias neopopulistas
latinoamericanas, sino que éste a su vez logró una alta cuota de adhesión en la
ciudadanía.
En la inauguración, se ilusionaron los estudiantes en regresar a "la casa", por
lo menos los últimos días de la temporada lectiva, pero el local del Colegio
Nacional de Luque no abrió sus puertas.
Faltaban algunos detalles para la entrega del emprendimiento.
El show de la inauguración, mientras tanto, formó parte de la campaña política
colorada a favor del candidato oficialista a la intendencia. El Presidente
Duarte Frutos en una breve alocución nombró al Dr. Raúl Karjallo (hoy intendente) su representante en Luque, mientras inauguraba el Colegio nacional, en
una clara intervención populista en la política luqueña.
Por otra parte, a contar de las elecciones presidenciales pasadas, la forma de
hacer política en Paraguay ha sufrido cambios de relevancia en dirección hacia
un mayor acercamiento con las "necesidades de la gente".
En efecto, esto hizo avanzar el liderazgo de Fernando Lugo, que demostró en la
marcha del 29 de marzo no necesitar mucho de las cúpulas partidarias. Las
estructuras están en los partidos tradicionales, la gente esta con
Fernando Lugo.
Este fenómeno tiene
dos elementos cercanos al neopopulismo latinoamericano: un "notable
distanciamiento de la máquina partidaria" y la preponderancia que han jugado
tanto las encuestas como los medios de comunicación de masas, afines al
Gobierno y que reciben financiamiento estatal.
Mientras los partidos y movimientos se sumaban a la convocatoria de la
movilización para reclamar una justicia independiente, el Partido Patria Querida
(PPQ) insistía en que la convocatoria tenia tinte electoralista, en un claro
descreimiento de lo que logro Lugo.
El Partido Liberal Radical Autentico, se encuentra fragmentado en diferentes y
distintos bloques que integran la Concertación, y resolvieron con sus
respectivas cúpulas no formar parte de la organización del acto, aunque
aclararon que eso no impide que los afiliados concurran si así lo desean.
El ala de la derecha política del liberalismo, aparte de perder un Senador que
se declaro independiente y rompió con su partido, esta en desbandada, no
encuentran la salida a la actual crisis político-economico que azota al
país.
Ante esta situación, la pregunta de fondo que cabe hacerse es la siguiente: ¿si
ciertos rasgos del neopopulismo latinoamericano parecen ser efectivos en
términos electorales, es conveniente tomar elementos prestados de dicha
estrategia?
Formulado de otro modo: ¿ante una creciente sensación de desamparo y de
inseguridad por parte de la sociedad, vale la pena levantar un liderazgo con
rasgos neopopulistas?
El vicepresidente de la República Luis Castiglioni, anuncio que encabezará un
proyecto electoral para la presidencia de la República "Esto no significa
ningun rompimiento ni quiebre con el señor presidente al contrario voy a seguir
cumpliendo con mi misión"
Desde un comienzo, es preciso indicar que la anterior estrategia neopopulista de
ayer no es sustentable en el día hoy. Esto no tanto por una suerte de
agotamiento de dicho discurso, sino que más bien porque las condiciones del país
han cambiado: el gobierno actual tiene un muy bajo nivel de popularidad y una
mala evaluación ciudadana y además con una economía destrozada.
Bajo este escenario, la crítica neopopulista a las elites establecidas no tiene
mucho asidero. No en vano, Nicanor Duarte Frutos quiere ser en cierta medida "un
hijo" de Cháves, Kischner, Menem y Fujimori en el pasado, y esto juega en muchos
sectores de la sociedad como una moneda fuerte.
¡Cuidado, Lugo!
Ahora bien, Fernando Lugo debe tener mucho cuidado con otros rasgos propios del
neopopulismo latinoamericano. Al ser su contendor -un colorado- no sólo "un
hijo" del neopopulismo, sino que también en cierta medida un hijo de las
encuestas y de los medios de comunicación de masas, con programas financiados
con el dinero de las hidroeléctricas. Esto abre un tipo de mediación con la
población donde cada vez se prescinde más de los partidos políticos.
No obstante, estos últimos siguen siendo una base de apoyo fundamental para una
campaña política y gobernar, ya que ellos no sólo ofrecen un sostén en el
parlamento, sino que a su vez operan como importantes instituciones de
reclutamiento de personal.
La mediana estabilidad y escasa gobernabilidad que ha logrado Paraguay en comparación a
otras naciones latinoamericanas descansa en gran medida en una estructura de
partidos fuertes y, por lo tanto, hay que tener este logro en mente.
Pero también es cierto que los dos partidos, el Colorado y el Liberal han sido
muy poco diestros en el logro de una mediación efectiva entre estado y sociedad,
de modo que en esta campaña política Fernando Lugo debe mantener su carácter
abierto y poco apegado a las camarillas políticas.
Acá es donde una vez más es preciso que su liderazgo pase de una fase espontánea
a una de contenidos, ya que ésta es la única forma de que ella logre mantener su
carisma a lo largo del tiempo. Para lograr esta tarea, el tema no es tanto
quiénes ocuparán los cargos de gobierno.
La preocupación central debería ser más bien otra: el diseño de una línea de
acción en torno al poder de la ciudadanía.
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