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día que el nieto del cortador de caña e hijo del trabajador, ese trabajador que
lucha en las compañías luqueñas, sin suficientes recursos económicos, pueda
llegar al Municipio luqueño y ello sea motivo de alegría, y no de una ácida
controversia, por parte de quienes teniéndolo todo se aprovechan de la política,
habremos dado un gran paso como Ciudad.
Esperamos que el nieto del cortador de caña sea el adelantado de esa democracia
del Bicentenario que anhelamos los paraguayos, una que sea vitalmente para
todos. Esa democracia será el centro de una sociedad más igualitaria; contará
con Municipios más pluralistas y representativos y habrá generado una nación más
fuerte.
La democracia es el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo.
Entonces, de que se trata un régimen político en que el mayor número posible de
adultos ejercen pacíficamente el poder, respetando las leyes y realizando el
Bien Común. Por cierto el pueblo se puede equivocar al votar (el pueblo no
elige, vota por la lista sabana que el comerciante de la política compro) a sus
representantes o al tomar decisiones. Pero igual cosa ocurre cuando ve que el
poder es ejercido por uno o por unos pocos, por muy adinerados que sean.
La experiencia clásica nos enseñó que por muy sabio que sea el rey, él, sus
hijos o sus nietos tenderán a dejarse llevar, más temprano que tarde, por la
soberbia y la concupiscencia del poder. Eso ocurrió con la monarquía española
que habiendo generado a Carlos V terminó regida por ineptos en 1810.
Las aristocracias, piénsese en las tecnocracias modernas que se apoderan de
servicios públicos completos, en Paraguay nadie entra en la administración
pública sin un padrino, invariablemente generan corporativismo, prebendas y
privilegios para sí mismas. Es cierto que no hay Gobierno que resista el hecho
que el pueblo vote (no elija) a los mediocres, pues si hacemos elecciones es
para seleccionar a los mejores. Pero son las cúpulas del partido las que
determina en qué consiste ser el mejor.
El nieto del cortador de caña, así podemos calificar a los luchadores sociales
en Luque, y veces por sus electores. Y su fallo es inapelable, hasta que tenga
que presentarse de nuevo ante sus representados, mandatarios y soberanos.
Los Concejales Municipales son en sí los representantes y la base de un gran
conglomerado de ciudadanos que conforman este país. El Gobierno del pueblo
comienza en los municipios, es esta asamblea deliberativa, permanente,
pluralista y representativa de cada poblado de la nación entera. En ella deben
concurrir los mejores representantes de nuestra tierra. Su deliberación dará
frutos de justicia, o a lo menos de mayor imparcialidad, si en ella confluyen o
se consultan a todas las perspectivas, intereses e ideologías.
Al ser representativa de distintas clases sociales, edades, géneros, etnias y
localidades dictará reglamentos que, al convertirse en leyes, que gozarán de
mayor legitimidad pues un mayor número de actores sentirá que concurrieron en su
apoyo. Su pluralismo será el de la nación entera que se verá fortalecida si y
sólo sí el interés general se impone a la desnuda confrontación de intereses
comerciales particulares.
El nieto del cortador de caña, por su origen popular, cuando llegue al Municipio
de Luque nos recordará que las democracias más prósperas del mundo, como
Francia, Italia o Alemania, cuentan con decenas de dirigentes barriales como
parlamentarios. Y si comparamos el Congreso de 1990 con el actual veremos que en
vez de avanzar en esta materia hemos retrocedido.
Este ambiente actual económico creado por los partidos políticos para que el
nieto del cortador de caña pueda llegar al municipio es inevitable, quedará el
sabor de que es "demasiado poco y demasiado tarde", pero es difícil saber cuánto
es sicológico y cuánto de barreras reales que están a la actividad política.
La falta de dinero disponible para invertir en candidaturas dentro o fuera de
los partidos políticos es una realidad. Para integrar una lista y ser Concejal
se requiere de no menos de 200 millones de guaraníes (cincuenta mil dólares),
para comenzar, solo por entrar en una lista, esto es un dato innegable.
Pocos quieren asumir riesgos, menos cuando el corazón del capitalismo se ha
visto sacudido por los escándalos corporativos que han afectado a estas empresas
políticas municipales.
Una nación es más fuerte en la medida que integra generosa a todos sus hijos e
hijas, sin excepción. Así lo descubrió Ciro (*) el grande que hizo de su pueblo
una gran nación cuando abolió los privilegios en su ejército, repartió bienes y
cargos con justicia y se hizo uno más.
Cuando Napoleón hizo, a través del servicio militar obligatorio, que el pueblo
francés fuese una nación en armas, convocó a cientos de miles de soldados,
revolucionó el arte de la guerra y creó las bases de los modernos los Estados,
esto nos recuerda un adagio chino: “Cuando el general ama a sus soldados como un
padre quiere a sus hijos y cuando los soldados se cuidan entre sí como sólo lo
hacen los hermanos, ese ejército es invencible”.
Paraguay es un pequeño país que no puede darse el lujo de perder la inteligencia
de uno solo de sus hijos/as. El nieto del cortador de caña en el Municipio
luqueño nos recordará que debemos dictar reglamentos y ejecutar políticas
públicas que hagan realidad el Capítulo III de la Igualdad de la Constitución
Nacional.
Ese que dice que; “Los hombres (y las mujeres) nacen libres e iguales en
dignidad y Hechos”. Podría hacer un panegírico, un discurso de alabanza en el
ágora, del nieto del cortador de caña. Podría decir que se lo conoce como un
hombre valiente y decidido. Agregaríamos además que conmueve la austeridad en
que vive.
Llega a las doce de la noche, tras innumerables reuniones y no dejó de hablar
por teléfono. Su ritmo de vida es considerado casi inhumano. Creemos que en esto
último no es sabio, como filósofo que es. Sin embargo debemos decir que no
votaran por él, no se encuentra en ninguna lista. No pudimos sus adherentes
juntar el cupo y el dinero que pide el partido.
Lo haremos por el candidato que la cúpula del partido nos indique. No
compartimos su ideología, algunos de sus estilos de hacer política y de hacer
denuncias que no paran de acumularse en juicios que pocas veces llegan a
término. Las críticas que ha recibido en estos últimos días, algunas de ellas
francamente injustas, lo deben llevar a un sano proceso de reflexión y
discernimiento. Eso lo fortalecerá. Pero lo central no es nada de lo anterior.
Lo esencial es que sus “socios comerciales” en el partido dijeron que él era el
mejor. Que así lo han venido sosteniendo sus electores, por lustros. Que nadie
puede sustituir al pueblo, porque el partido es el pueblo, que no necesita de
formación académica, ¿cuándo será el día que el nieto del cortador de caña pueda
acercarse a una democracia más igualitaria; a un Municipio más representativo y
a una nación más fuerte?. Hacemos votos por que esto cambie.