os
animales que se atacan mutuamente y después de la pelea, quedan sólo sus
pellejos esparcidos por el suelo, es tanto así que es difícil que alguien se
interese por uno de ellos. Desde hace ya un año a esta parte la Alianza se
devora lenta y consistentemente desde adentro.
En nuestra aldea, Luque el domingo 24 de enero se desató un incendio de gran
magnitud arrasó ayer con un depósito de mercaderías que aparentemente operaba en
forma clandestina cerca del Mercado Municipal de Luque.
El fuego, que tardó unas cinco horas en ser controlado, afectó también a una
mueblería y una vivienda vecina. El capitán de bomberos voluntarios de la
Compañía de Luque (los amarillos), Roberto Cardozo, lamentó que el intendente
les haya cortado el presupuesto anual.
Manifestó que debían acceder a G. 95 millones, pero por culpa del jefe
municipal, sólo quedaron con los aportes de la ciudadanía. Sin embargo, ayer se
pudo ver a los amarillos trabajando en gran número, pese a no tener la ayuda
municipal. En tanto, pocos eran los bomberos azules que estaban operando en el
sitio, aún con el apoyo económico de la intendencia. El intendente de Luque,
Vicente Raúl Karjallo, admitió el recorte a los bomberos voluntarios amarillos.
Explicó que estos construyeron su sede en un sitio que afecta la estética de la
entrada a Luque El jefe municipal no se refirió a una posible solución a futuro.
En tanto los bomberos azules tienen presupuesto este año de G. 250 millones.
Partieron con las cuentas mutuas a propósito de quien es el que tiene la
lapicera, para resolver un problema. Mientras esto pasa y los liberales luqueños
se desgarran por ganar la Intendencia, el vicepresidente públicamente se desdice
en alabanzas ante obras del Intendente Karjallo, que buenas o malas es su
obligación hacerlas, y bien.
A otro nivel, el nacional, en un encuentro de izquierda el Presidente Lugo
enfatizo a la platea diciendo; "los partidos políticos tradicionales van camino
a disolverse", y los Liberales replican; "si esa es su opinión...nos ser
retiremos de la Alianza”.
Nada más acertado si los Liberales se retiran del Gobierno. El partido Liberal
aporto con un caudal del 70% (setenta por ciento) de los votos para que el
Presidente Lugo esté ahí. Mientras que las facciones de izquierda que lidera a
Lugo cuentan con el 3% (tres por ciento), siendo más del 20% (veinte por ciento)
los votos independientes los que facilitaron la llegada de Lugo al poder.
Esta torpeza política de los políticos de izquierda se manifiesta al no ver la
estructura política con que cuenta el liberalismo, con miras a las próximas
elecciones municipales, una estructura solida defendedora del “voto a voto” en
los escrutinios el día de las elecciones.
En vez de fortalecer la musculatura política con trabajo por la ciudadanía,
nuestras coaliciones se engullen una a otra mientras esa ciudadanía tiene que
mirar la sangre en la arena que brota de cada zarpazo. Las heridas que se
infringen no sanarán fácilmente. Nadie gana cuando se recalca la deshonestidad
ajena para esconder o justificar la propia; nadie gana cuando los bandos se
invalidan moralmente.
El porqué se ha llegado a este punto puede ser visto de distintas maneras. Una
forma conservadora es hablar de la degradación de la clase política. Es pensar
con nostalgia que antes era mejor y que esos tiempos en que la solidaridad entre
partidarios ya no volverán.
Una posibilidad conspirativa es creer que ahora todo es estratégico y que
debemos acostumbrarnos a vivir con espectáculos de todo tipo, seremos acaso ¿Un
pueblo carente de emociones fuertes?.
Una alternativa distinta es que el sistema partidista que hemos formado, de
todas las ideologías y la confluencia en un centro ideológico, que invita a
aprovechar cualquier medio para obtener el plus que hará la diferencia. No queda
otra fórmula que invalidar moralmente al adversario para obtener una mínima
ventaja en los votos.
Sin embargo, no se percatan que ambos bandos se invalidan moralmente el
resultado es un empate en la torpeza política. ¿Qué deben pensar los ciudadanos?
Parece ser que nuestros políticos fundan su actuación en la ilusión de que los
votantes deciden de acuerdo a parámetros morales. Hay buenos y malos, y puesto
que uno siempre es de los buenos, los demás son despreciables.
Quizás algunos lo hagan así, todos esos que piensan, “Pmas-P.L.R.A.-DC-Tekojoja”,
por ejemplo. Pero a otros ciudadanos les interesaría saber cuál es la
alternativa programática que la Alianza tiene frente a las elecciones
municipales, ¿que nos ofrecen?, cuál es el plan de la Alianza para limpiar los
lastres que los paraguayos arrastramos más de 60 años, cómo van a hacer entre
ambos, gobierno y oposición, para construir una red de protección social digna,
para disminuir los riesgos ciudadanos en educación, empleo, seguridad física, o
para crear una institucionalidad que fomente y respete sus derechos.
Los ataques y contraataques morales parecen indicarnos que a nuestros dirigentes
se les acabó la energía proveniente de Itaipú, se encuentran sin energía
política, que ya no tienen ideas ni imaginación para distinguirse de sus
adversarios.
Entonces recurren a lo más simple: amplifican las faltas que algunos cometieron
en el presente o en el pasado para indicar dónde se encuentran los únicos dignos
de aprecio y respeto. Nunca nadie les advirtió que no se debe decir todos cuando
son algunos, siempre cuando es algunas veces, o algunas veces cuando ha sido una
vez.
Este método de aniquilación mutua es el mejor para que cada vez sean menos los
que voten y más los que rechazan la política y de paso el sistema democrático.
Nadie podrá sorprenderse de que pronto tengamos nuestro propio “único líder”,
uno que gana a río revuelto y que se da el gusto de despreciar la democracia por
la forma en que los “demócratas” se comportan en su nombre.
Esperemos no sea el Paraguay que tengamos para el Bicentenario. A estas alturas,
ya sólo queda tener esperanzas.