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omo personas inteligentes, pueden
lograr el triunfo, no se quedan a la mitad de camino, brillantes
universitarios venden baratijas en las calles; genios en informática se
dedican a entregar pizzas; voraces matemáticos, contadores que hacen de
cajeros en los bancos o supermercados.
Son personas que emigraron con un titulo bajo el brazo pero las leyes
del país, la burocracia les jugo una mala pasada.
Como ellos, mucha gente posee inteligencia para triunfar y no lo logra,
unos cuentan su dinero mientras los otros maldicen sus cuentas
pendientes.
Mucho tiene que ver con la suerte, pero muchas veces la gente se forja
su propia mala suerte cayendo en la trampa de las actitudes que los
lleva a la derrota.
Los errores en que un emigrante no tiene que caer.
1. El autoengaño.
Las personas que no triunfan a cada paso se mienten a sí mismas con
respecto a su vida.
Alguna vez usted pensó que la gente deshonesta no podía tener éxito.
Pero por desgracia, es lo contrario es posible tener éxito -al menos
económico-, aunque se sea deshonesto con los demás, pero es imposible
que alguien sea deshonesto consigo mismo -con respecto al punto donde se
encuentra en su vida, a sus perspectivas para alcanzar sus metas y a sus
limitaciones-, y aun así progrese.
2. No producir.
Una y otra vez se encontrara gente que está dispuesta a aprender y hacer
algo por lo que le paguen buen dinero.
No entienden esa verdad fundamental de que a los seres humanos se les
paga por su capacidad de hacer algo. Tampoco entienden una verdad
corolaria: a la gente se le paga mucho por hacer algo que conlleve un
gran valor. Si su meta es el éxito económico, tiene usted que crear o
producir algo que quieran los demás.
3. Castigar a los amigos.
Las personas derrotadas muchas veces son amigables y agradecidas con
aquellos que no los ayudan, y desdeñosas y malagradecidas con los que
las tratan bien.
Los perdedores no cultivan a sus amigos... y pagan el precio de ello. A
menos que sea usted un artista o un intelectual de excepcional talento,
no tendrá éxito sin una red de amigos y gente que lo apoye. La capacidad
de hacer y conservar amigos es el factor de todos los triunfos.
4. La mala educación.
Las personas que fracasan son también invariablemente groseras. Son por
lo general impuntuales, no agradecen los regalos y no se disculpan
cuando ofenden a alguien.
El invitado que tiene un buen empleo, que está realmente ocupado y carga
sobre sus hombros con grandes responsabilidades, llegará a tiempo.
El que no tiene nada que hacer en todo el día llegará muy, muy tarde, o
tal vez no se presente. El tipo que tiene un trabajo mediocre que no lo
va a llevar a ningún lado llegará entre 15 minutos y una hora tarde.
Con estos ejemplos se percibe de antemano quién se quejará de la comida
y se olvidara de agradecer la invitación.
5. Vestirse para el fracaso.
Las personas fracasadas acostumbran vestirse inapropiadamente. Llegan a
las entrevistas de trabajo sin corbata o con zapatos deportivos. Acuden
a las cenas formales en pantalones de entre casa cuando todos los demás
están de traje.
Tal vez, dan a entender que son originales, pero lo que están expresando
en realidad es que están fuera de lugar, y que desprecian a las personas
que se encuentran ahí.
Uno puede vestirse para presumir de rebelde y de que no se ajusta a las
normas. O puede vestirse para demostrar que sí se ajusta a las normas y
es capaz de hacer el trabajo.
6. Las actitudes negativas.
El mayor de los fracasados es a menudo una actitud pesimista y amargada.
El atormentarse por su trabajo y su mundo, y dan por sentado que todos
los que los rodean son deshonestos o estúpidos.
Arrojan un manto negro sobre todo, y contagiar su desesperación y
desesperanza a las personas que están cerca de ellos.
También revelan falta de confianza en sí mismos; una convicción muy
arraigada de que no son capaces de hacer muchas cosas, ni de hacer bien
las que sí hacen. Casi siempre expresan esto a quien esté dispuesto a
escucharlos. No se dan cuenta de que se están anunciando como
perdedores, es la suerte crónica de los quejumbrosos crónicos.
7. Las discusiones innecesarias.
Las personas que no tienen éxito gustan de discutir por discutir. Los
picapleitos creen que a sus amigos y colegas les impresionará su
sagacidad o inteligencia. No pueden estar mas equivocados no piensan que
"Si quieren llevarse bien con la gente, no tiene que buscar disentir".
No quería decir con esto que hay que convenir en todo lo que el resto
del mundo diga, pero sí que no se puede provocar a los demás
indefinidamente y aun así esperar que nos ayuden.
La gente a la que le gusta trabajar no se pasa el tiempo discutiendo en
vano. Si esta cerca de un busca pleitos, aléjese de el, observe que la
gente lo evitará, y se verá rodeado de otros perdedores pendencieros. Su
compañía es uno de los caminos que a usted le llevará directamente al
fracaso.
8. La mala jerarquización.
Estas personas no saben establecer prioridades, la verdad es que nunca
hay tiempo para hacer todo, ni siquiera las, cosas verdaderamente
importantes, sin embargo, nunca aprenden que establecer prioridades y
esta es una necesidad primordial. Tampoco parecen darse cuenta de que no
es un sacrificio renunciar a algunas cosas de menor importancia en favor
de las de mayor trascendencia. En realidad, se trata de una concesión.
Eso es todo; esta recomendación llegó su fin. Tal vez usted tenga alguno
de estos hábitos. Recuerde, los ganadores saben que pueden cambiar... y
lo hacen. Pero eso usted ya lo sabía, ¿verdad que es así?
Curiosamente, los análisis acostumbrados no se escuchan como si se
espera, se los ve como en un desenlace final.
(continuara) |