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¡¡Salen cien carretas con sus
yuntas bueyes
en busca de las palmas rumbo al Salado!!
Los hacheros salieron de la fábrica Meza Hnos., un día domingo para dar
comienzo al trabajo al día siguiente. A primera hora comenzó la tarea de
talar las palmas, ese día los hacheros por un mal calculo no cortaron
300 sino que cortaron 425 palmas.
Habíamos hecho el cálculo para traer todas
de un viaje en cien carros, para transportar tres palmas de siete metros
en cada carro, -piense lector de esta nota, en esa época no habían
caminos- teníamos en cuenta siempre el mal estado del camino en el
Puente Paso Pe. Fue una tarea de titanes no se escapo ningún vecino:
Ycua Dure, Maca-i, Yaguarete Cora, que forman la 5ª compañía y Maramburé
la 6ª, todos más que vecinos son grandes amigos. Familias que
permanecieron y se multiplicaron en el mismo lugar.
Al margen de este
relato hecho por Domingo Meza, en el cumpleaños Nº 50 del club, esto
hace veinte años, les contamos un hecho anecdótico y que actualmente se
suele decir en Luque; "En la república de Luque` no viven extranjeros",
refiriéndose a gente de otras ciudades. Son muy pocos los paraguayos que
hayan hecho capueras o chacras en Luque.
Aunque para muchos el proceso de modernización ha significado el
desarraigo de lo autóctono, son tan palpables hasta nuestros días, los
espacios de solidaridad y cariño por el "oñondivepa" (todos juntos,
idioma guarani) es como el pan de cada día. El otro dicho es; "Los
luqueños no podemos pelearnos mucho, porque si nos conocemos un poquito
más, terminaremos siendo parientes"
La mayoría de los carreteros fueron entre dos y con dos yuntas de
bueyes, salieron un día viernes de siesta y llegaron más o menos a las
20 horas del mismo día.
Cuando llegaron al Salado los doscientos
hombres, el tesorero que ya había adelantado el viaje con el vecino y
socio fundador Eugenio Arce apodado Loquemo, llevando las provistas
necesarias y un barrilito con 50 litros de caña vieja, destilada de miel
de abeja, especialidad de la casa Meza Hermanos, en espera de los
"fanáticos deportistas", la mayoría todavía con su uniforme verde olivo
y su machete que la Patria les obsequiara por ir al frente de batalla en
su defensa, al término de la guerra con Bolivia.
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Con su vestimenta de trabajador
campesino, en el establecimiento de "Meza Hnos" (1936), el
Sr. Saturnino Ortiz, veterano de la Guerra del Chaco y padre del exjugador
internacional Pedro Ortiz (Sptvo. Luqueño) y Mariano Ortiz (Club Nacional).
En brazos el niño Luis Bordón. |
Para los que vivimos esa experiencia
-continua Domingo- fue inolvidable . ¡¡Qué barullo infernal hicimos esa
noche inolvidable en los cañadones del Salado!!., Lástima, en esa época
no teníamos máquina fotográfica, menos T.V.., todo esto vino después de
vaciarlos 15 litros que llevó Eugenio Arce como asiento en la carreta:
el aperitivo. La suculenta cena estuvo a cargo del señor Rufino Villamayor, apodado Lepo-i.
El Mayordomo de la Estancia, nos regalo
con un hermoso novillo, de manera que, comida, sobraba. ¡¡Gracias mil,
Estancia de los Migone, de parte de todos aquellos viajeros del Sport
Primavera de Luque!!...
El alegre regreso a casa con las palmas,
que no pudimos traerlas todas, quedaron 135 para un 2º viaje. Todas las
palmas fueron estacionadas en la avenida de la casa de los Meza, que más
tarde la llamamos la recta.
En esta avenida fueron esperados los
viajeros del Salado. ¡Aquí sí fue grande el barullo y gritos, nuestra
llegada de vuelta fue grandiosa!. En la misma avenida, -la avenida que
habla Domingo, es la calle que pasa frente al portón principal del Sport
Primavera y muere en la calle que da en la parte trasera del estadio, en
ese punto estaban las ollas con locro- que da detrás del club, nos
encontramos con dos ollas de locro humeante con buenos pedazos o trozos
de carne (para cada persona) a cargo de la comisión de damas del club.
El aperitivo aquí aumentó el doble, en vez
de 15 litros ya fue una Cuarterola - 100 litros - de la mejor caña de
miel de abeja.
Los doscientos viajeros, se confundían en
abrazos, vivas y hurrás.
¡Qué grande fue todo aquello! ¡Qué
vivencias inolvidables! ¡Todos unidos!, junto a un gran ideal, el
entusiasmo de construir la cancha de nuestro Club.
A la semana siguiente fueron traídas todas
las palmas que dejáramos en el Salado. Esa misma semana también los
guapos hacheros continuaron su trabajo, cortes y limpiezas para comenzar
el cercado de la cancha Sport Primavera. Dicha labor estuvo siempre bajo
la dirección de Don Tomás Sanabria. Termina diciendo Domingo Meza Sosa,
socio fundador del Sport Primavera de Luque.
Ahora bien, nos preguntamos nosotros. ¿es
posible que en nuestros días se de esta experiencia? o ¿que podríamos
aprender de la experiencia de estos luqueños en el campo deportivo, del
esfuerzo y del trabajo? Evidentemente nunca una experiencia es repetible
debido a su historia, al entorno cultural y a la institucionalidad
propia a la que dio origen.
Sin embargo, esta experiencia trasciende
las especificidades de una época en que resolvía "a su manera" un deseo
de orden general planteado en todas partes en esas compañías de Luque.
Es decir, el arraigo de la gente a su
tierra, a lo suyo que intensificaba la competencia que generaba ser los
mejores, eso por un lado, y por otro la seguridad demandada por sus
mayores que habían conocido y sufrido los clamores del pueblo diezmado
hacia 50 años, al termino de la Guerra de la Triple Alianza, conflicto
que enfrentó entre 1865 y 1870 a Paraguay con las fuerzas de la Triple
Alianza, formada por Argentina, Brasil y Uruguay.
Cada pueblo en cualquier país tiene la
institucionalidad más adecuada para resolver el difícil equilibrio entre
el arraigo y la seguridad. Esta generación de jóvenes en donde sus
abuelos habían vivido una odisea como lo fue la "Guerra más grande de
America"
Recordemos que Asunción la Capital de
Paraguay permaneció ocupada después de ser saqueada por el Ejercito del
Brasil hasta 1890. Instintivamente el "oñondivepa" era la forma más
cerca de una solución a la que significaba también estar mas cerca de la
tradición, la forma y estilo de vida del ser paraguayo, que confía mas
en los equilibrios a nivel de amigos, que en las disciplinas activas,
con una baja cobertura de protección social.
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